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sábado, 20 de febrero de 2021

'Perlas' de "El infinito en un junco"

 

“Todavía entre nosotros, en la terminología literaria se continúa empleando esa imagen de la narración como tapiz. Seguimos hablando -con metáforas textiles- de tramas, de urdimbres, de hilar relatos, de tejer historias. ¿Qué es para nosotros un texto, sino un conjunto de hebras verbales anudadas?

Así se describía a sí misma la poeta portuguesa Sophia de Mello Breyner: “pertenezco a la estirpe de aquellos que recorren el laberinto sin perder nunca el hilo de lino de la palabra”.


                                                                        (Irene Vallejo, “El infinito en un junco”, p 174)

 

miércoles, 27 de junio de 2018

Difama, que algo queda...

Hace poco, supe de la publicación de una obra de la autora Catherine Nixey, titulada La edad de la penumbra: cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico.
Y me llamó la atención lo rotundo del título, y lo lejos que se encuentra de la realidad documentada por historiadores de la antigüedad tardía y por arqueólogos.
Que ha habido casos aislados de destrucción, es bien conocido. Pero una actitud sistemática, programada y general no se produjo de ninguna manera, como rotundamente afirma la autora.
La periodista Catherine Nixey

No se entiende qué calculo ha hecho la autora para afirmar que se perdió el 90% de los textos griegos antiguos y el 99% de los textos latinos: hoy estaríamos verdaderamente huérfanos de literatura clásica... Cuando resulta que, gracias a los copistas de los monasterios medievales, se salvaron muchas obras de la antigüedad.

Nixey afirma en una entrevista cosas tan difícilmente digeribles como ésta:
"Se han producido muchas grandes destrucciones, pero lo que narran otros historiadores es que se trata de la mayor destrucción de historia del arte que ha contemplado la humanidad".
Entre sus fuentes de información ni mucho menos abundan autores solventes de filología clásica o de historia de la antigüedad. El único que aparece en la web publicitaria del libro es Peter Thonemann, para alabar el estilo del libro, pero no la historicidad de su contenido. Porque, sobre esta obra, Thonemann dice: "Nixey evoca vívidamente las hogueras fundamentalistas que 'ardían a través del imperio con libros prohibidos desapareciendo en llamas'. Qué inconveniente que no tengamos evidencias de que ni un solo poema de Ovidio o Catulo fueran echados al fuego. Ovidio, admite ella a regañadientes, continuó siendo copiado y leído con entusiasmo durante el periodo medieval".

También la prestigiosa especialista en la Antigüedad Tardía Averil Cameron, critica duramente el libro. Por ejemplo: "Un rápido repaso a las citas de Nixey muestra lo que ha estado leyendo, con varias referencias a los mismos nombres de un grupito de historiadores de mentalidad similar igualmente hostiles al cristianismo. Da poca atención a otras fuentes. También falta toda la montaña de evidencia arqueológica que muestra la extensión verdadera de la reutilización cristiana y adaptación de edificios paganos, opuesta a lo que algunos cristianos aseguraban".

De todas formas, la crítica más directa y dura es la de Tim O’Neill, un historiador ateo, escéptico y racionalista. Es un hombre honrado, que se documentó exhaustivamente, y refutó, en varias páginas de su blog, los bulos y falsedades del libro de Nixey.
Puede leerse la argumentación de O'Neill, en inglés, aquí:
https://historyforatheists.com/…/review-catherine-nixey-th…/


martes, 11 de octubre de 2016

Jacqueline de Romilly

No es la primera vez que la ilustre helenista francesa se asoma a este blog. Y muchas más que debería aparecer, porque sus agudas observaciones merecen ser escuchadas una y otra vez.

Ahora, que la enseñanza del griego vuelve a retroceder -por enésima vez, y ya no sé cuantas...- me encontré hace pocos días con unas frases de Romilly, procedentes de una larga entrevista del año 2008, justo dos antes de su fallecimiento. Son palabras que sirvieron en su momento, y que sirven ahora, más que nunca.  Las copio sin más comentarios.


- ¿Lo malo que encuentro? muchas cosas… Naturalmente, lo peor que veo, y nadie me seguirá para catalogarla en el primer lugar, es la crisis de la enseñanza del griego; pero pienso que la crisis de la enseñanza del griego esconde un mal mucho más profundo: la crisis de la enseñanza literaria en general, de la lectura de las grandes obras, del retorno a las grandes obras, del sentimiento de la belleza, de la emoción, de la herencia que se recibe por
intermedio de la literatura. Pero eso va mucho más lejos, porque esta crisis refleja la crisis del pensamiento, de la sensibilidad. Esto me impresiona mucho, yo vivo en contacto con la ciudad griega, que naturalmente fue una pequeña sociedad. Esto es conocido, pero donde la gente tenía el sentido de la solidaridad, del bien común, la ciudad eran ellos, y ellos se sentían orgullosos y no  revindicaban tal o cual libertad con respecto a la ciudad,  sino gracias a la ciudad... ahora me parece terrible que eso haya desaparecido. 
 -Le voy a decir una cosa, la verdad: me considero muy pesimista, pero cada vez que hablo en una conferencia, o ante alumnos, en cualquier parte, me dicen: ¡ah cómo es usted de optimista! y sin embargo digo lo que pienso…esto quiere decir que encuentro la situación actual inquietante y llena de peligros; sin embargo, sigo confiada en las posibilidades humanas de empezar de nuevo, de erguirse; con la ayuda del pasado inventar algo mejor…el arranque es siempre posible y algunas veces llega muy rápido.

jueves, 6 de diciembre de 2012

¿Qué pasó en el s. VI aC?

Cuando se habla de la Grecia clásica, casi siempre nos remitimos al siglo V aC, el llamado siglo de Pericles.
Pero, para quien esté algo versado en historia, seguro que le llama la atención la acumulación de hechos que se produce en el siglo VI aC en los confines del Mediterràneo oriental. Unos hechos que tienen mucho que ver con una nueva concepción del mundo más racional y más humana y que, en definitiva, van a moldear el concepto de nuestra civilización occidental.

La simple enumeración de unos pocos acontecimientos  (hechos, personajes...), entre los muchos que se producen en ese siglo, basta para darse cuenta de que algo importante está pasando:
Tales de Mileto
  • Solón introduce reformas democráticas en Atenas (desde 594 aC). Y, a finales del siglo, hace lo propio Clístenes.
  • En Persia, accede al poder Ciro II El Grande (559 ac).
  • Los judíos, al regreso de su cautivero en Babilonia, comienzan a construir su segundo templo (hacia 520 aC).
  • En Atenas comienzan los concursos de tragedias en las celebraciones dionisíacas (534 aC).
  • Época dorada de la poesía lírica griega: Safo, Alceo, Anacreonte, Estesícoro, Simónides, Jenófanes, Píndaro, Corina, Epicarmo. Y del teatro: Tespis, Esquilo.
  • A partir del 600 aC, comienzo de la escultura en Grecia.
  • Aparición de la filosofía: Anaxímenes, Anaximandro, Tales, Heráclito, Pitágoras...
  • Coincidencia de grandes personajes en el terreno de la espiritualidad: Buda, Lao-Tsé, Confucio, los grandes profetas del Antiguo Testamento (Ezequiel, Daniel, Jeremías, Zacarís, Habacuc).
Todo ello no puede ser producto de la casualidad. ¿Qué pasó, pues, en el siglo VI?  Si nos fijamos, buena parte de esos logros tienen que ver con la dimensión más humana de la persona: pensamiento, arte, literatura, espiritualidad... ¿Qué llevó a esas gentes a la consecución de metas tan racionales?

Dicen los historiadores que hay una premisa que facilita las transformaciones que tienen lugar en la Grecia oriental, que permiten el surgimiento del pensamiento racional: el desarrollo de las técnicas de navegación (copiadas de los fenicios) y, por tanto, la consolidación del comercio por el Mediterráneo, ya comenzado años antes con los procesos colonizadores.
El cambio político, social y económico es de grandes consecuencias y lleva a la sustitución de la aristocracia por la democracia.

¿Dónde se comienzan a producir todos esos cambios?  En Mileto, una rica ciudad, centro del comercio y de la navegación del Mediterráneo oriental. La superación de la concepción mítica del cosmos y la aparición de una explicación racional del mundo constituye un momento clave en este proceso. Lo cierto es que, en Jonia, surgieron una ciencia, una filosofía, una historia, que conformaron nuestra manera de ver la realidad.

Quizá tenga razón Karl Jaspers cuando habla de un "tiempo-eje"en el que se habría producido en la humanidad una especie de sacudida mística y espiritual, mediante la cual la vida empezó a superar la magia, convirtiéndose en universal y más humana.  

viernes, 25 de mayo de 2012

Menéndez Pelayo

Hace unos días, el 19 de mayo, se cumplía el primer centenario de la muerte de Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912).

La utilización política que de él hizo el régimen en las primeras décadas de la postguerra, contribuyó a que su figura fuera luego intencionadamente obviada. Otra vez la ley del péndulo.

No es mi propósito resumir la vida ni la obra ingente de quien fue uno de los intelectuales de más altos vuelos de su época: políglota, catedrático, director de la Biblioteca Nacional, uno de los mayores eruditos de nuestra historia.
Quien desee conocer con detalle su vida y su producción puede ver este enlace.

Tan sólo me fijaré en dos aspectos, pequeños pero significativos:

El bachillerato que cursó Menéndez Pelayo duraba cinco cursos, con un total de tan solo catorce asignaturas (si bien tres de ellas se cursaban en dos años, una de las cuales era el Latín). Claro que leyó entonces -y durante toda su vida- innumerables libros, entre ellos, buena parte de la literatura latina clásica.

Los estudios que realizó de Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona (el último año lo hizo en Madrid) constaban de tres cursos y once asignaturas. Milà i Fontanals fue allí uno de sus profesores. Así, antes de cumplir 18 años, Menéndez Pelayo ya había obtenido la licenciatura.

O sea, que en los estudios secundarios y universitarios de entonces, se cursaban pocas materias -todas ellas  generalistas-, pero ahondando: muchas horas de clase, posibilidad de profundizar, leer, investigar...
Todo lo contrario de la atomización de los planes de estudio desde hace ya décadas.
.............
Otro aspecto que  me interesa recalcar es cuanto se refiere a los estudios clásicos. Menéndez Pelayo, seguido de cerca por su profesor de Latín en el bachillerato, fue muy pronto un fiel traductor de la lengua del Lacio.

Además de una temprana versión de las tragedias de Séneca, su tesis doctoral versó sobre La novela entre los latinos, publicada en 1875, cuando contaba 19 años de edad...

En 1877 vio la luz Horacio en España, un estudio sobre las traducciones hechas aquí del poeta venusiano.

Traductores españoles de la Eneida aparece en 1879.  Y el mismo año, completa esta obra con Traductores de las Églogas y Geórgicas de Virgilio.

Entre 1881 y 1884 publica la traducción de las Obras completas de Marco Tulio Cicerón.
Y, por último, una de sus grandes obras vio la luz en 1902: Bibliografía hispano-latina clásica.

El CSIC publicó, entre 1940 y 1974, sus obras completas, que ocupan 67 volúmenes. En 1999 apareció la edición digital en CD de esos volúmenes, además de su Epistolario y de una extensa Bibliografía.



lunes, 7 de mayo de 2012

Schopenhauer y el Latín

Hace poco, me encontré con unas frases escritas por Schopenhauer (1788-1860) en las que hacía una entusiasta apología del estudio del Latín. Se trata de un opúsculo titulado "El estudio del Latín", contenido en su obra Parerga y paralipómena.


Y, buscando por la red, llegué a conocer un breve estudio de Carlos García Gual titulado Schopenhauer y la lectura de los clásicos. Apuntes y notas,  en el que comenta algunos aspectos del citado opúsculo.


Creo que es útil e ilustrativo conocer la opinión del siempre incisivo Schopenhauer sobre la necesidad de saber Latín en una sociedad culta. He aquí algunos pàrrafos:

"La abolición del latín como  idioma universal de los hombres cultos (…), ha sido una verdadera desgracia para la causa del conocimiento en Europa".
Pintura de Schopenhauer en 1859
"El hombre que no sabe latín se parece a quien se encuentra en un hermoso paisaje en medio de la niebla: su horizonte está extraordinariamente limitado; sólo ve claro lo próximo, a los pocos pasos más allá se pierde en lo indefinido. El latinista, por el contrario, tiene una apreciación más amplia, que abarca los tiempos modernos, la Edad Media y la Antigüedad; y su horizonte mental se extiende aún más si estudia Griego o incluso Sanscrito".
"Una biblioteca de traducciones se asemeja a una pinacoteca de copias. Y  fundamentalmente las traducciones de los autores de la antigüedad son frente a sus textos un sucedáneo, como el café de achicoria frente al auténtico." 
"No hay ningún deleite para el espíritu mayor que la lectura de los clásicos antiguos: tan pronto como uno toma en la mano a cualquiera de ellos, se siente al pronto refrescado, aligerado, purificado, elevado y fortalecido; no de modo distinto a como uno se hubiera refrescado en una fresca fuente al pie de unas rocas. ¿Fúndase eso en las antiguas lenguas y en su perfección o en la grandeza de los espíritus, cuyas obras permanecen sin ser taradas y debilitadas por los milenios? Quizás en ambas cosas a la vez. Sólo sé esto: que, si como ahora amenazan (los bárbaros ya están ahí; los vándalos no se acaban nunca), cesara alguna vez la enseñanza de las lenguas antiguas, vendría entonces una nueva literatura, formada de una escritura tan bárbara, tosca e indigna como no se ha presentado aún nunca."

"Los bárbaros ya están ahí", escribe Schopenhauer hace más de siglo y medio, porque "los  vándalos no se acaban nunca". Después de tantos años, no parece que los avisos del filósofo alemán se hayan tenido muy en cuenta...


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Adolescencia literaria

Hace dos días cayó en mis manos una novela que me hacía ilusión leer. Varios motivos me  movían a ello: su autor (Alessandro d'Avenia) es un doctor italiano en Clásicas; tiene sólo treinta y dos años y lleva varios dando clases en un instituto a alumnos de secundaria; y el tema gira alrededor de los adolescentes.

Y ayer leí la novela entera (se ha de decir que un viaje en tren, con retraso incluido, da para mucho). Y no me ha defraudado. Porque no es una novela de adolescentes al uso. Porque su autor sabe escribir. Porque demuestra un conocimiento profundo del alma de los alumnos. Porque, aunque está presente el lenguaje descarnado de nuestros adolescentes de hoy, domina la narración un halo poético que te hace sentir bien a pesar de las desgracias que acontecen. Por todo ello, y por bastante más, considero Blanca como la nieve, roja como la sangre una novela altamente recomendable, tanto para los alumnos como, sobre todo, para sus profesores y sus padres.

La interpretación que el protagonista hace de la realidad, vinculándola con los diversos colores, es un hallazgo narrativo espléndido, que da mucho juego a lo largo de la novela.
De un crítico italiano, Guido Vasallo, entresaco estas palabras:

... la escuela es hermosa por la tarde, porque no hay profes, y toda la vida tiene colores: el blanco es el vacío absoluto y el silencio, y da miedo.  La profe de filosofía es negra y triste. Silvia, sin embargo, fiel compañera de clase, es azul, infunde paz y seguridad. Y luego Leo tiene un Sueño. Se llama Beatriz, es un año mayor que él y es roja, sin la menor duda. Como sus cabellos, como el amor. Como la sangre. Sí, porque Beatriz tiene leucemia: su sangre se está haciendo blanca, cada vez más blanca...

Hay guiños etimológicos y mitológicos y también, puntualmente, algún exceso sentimental. Pero el éxito de ventas conseguido en Italia no ha sido por casualidad.
Sin duda, puede ser una buena lectura para estas navidades.

viernes, 13 de agosto de 2010

Sobre la amistad

Este verano he descubierto la trilogía novelada de Escipión el Africano. De momento, sólo he podido leer la primera parte (Africanus, el hijo del cónsul) y he de decir que me ha sorprendido muy gratamente. Pero no deseo ahora hacer la valoración de esa novela, sobre la que ya he publicado una pequeña reseña en Pergamon.


Uno de los ejes sobre los que se construye la narración es la amistad, que se va haciendo cada vez más fuerte, entre Escipión y Cayo Lelio. Y, leyendo esas páginas, viene necesariamente a la memoria la amistad que también unió a otro Escipión (Emiliano, hijo adoptivo del Africano) con otro Cayo Lelio (hijo, a su vez, del primer Lelio), que sirve de pretexto a Cicerón para escribir su magistral De amicitia.


Nunca está de más una relectura del tratado ciceroniano, y más en nuestros tiempos, cuando la amistad parece andar desorientada. Al menos lo están muchos jóvenes que tienen un concepto harto pobre de lo que representa. Me he dado cuenta muchas veces de la vacuidad de contenido con que la construyen. Nada que ver con el mensaje que Cicerón  nos transmite: la amistad como privativa de los buenos, que se asienta sobre la virtud, que es duradera...


No hace mucho oí hablar de la amistad líquida, y me pareció una manera válida y gráfica de significar cómo se ha convertido en algo maleable, cambiante, que se adecúa fácilmente a nuestros antojos. Luego descubrí que un término similar (amor líquido) lo utilizaba Zygmunt Bauman (sociólogo polaco, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010) , en su libro titulado Amor líquido, acerca de la fragilidad de los vínculos humanos.


Pues bien: andaba yo acabando la relectura del De amicitia, cuando un amigo me recomendó una novela, precisamente sobre la amistad: En lugar seguro, de Wallace Stegner. Aún no la he terminado, pero he leído lo suficiente como para recomendar  vivamente su lectura: se trata de un libro de madurez, sincero, muy bello, espléndidamente escrito y, sobre todo, un canto a la amistad inquebrantable. Probablemente Cicerón esté aplaudiendo desde su tumba...

miércoles, 27 de enero de 2010

La Ilíada

Cuando pasan los siglos y se pueden seguir diciendo cosas sugerentes de una obra como la Ilíada, es el momento de redescubrir el valor de lo clásico. Si, además, quien las dice es alguien como Jaume Pòrtulas, que lleva años dedicando sus mejores esfuerzos a la epopeya homérica, vale la pena oirlas.

Eso fue lo que ocurrió ayer, con la conferencia que dictó el profesor en Girona, la segunda del ciclo sobre V Obras Maestras de la Literatura Grecolatina.

Núcleo fundamental de su exposición lo constituyó, como era de esperar, Aquiles y su cólera, la condición de héroe ansioso por pervivir en el recuerdo de los suyos, aunque sea a costa de la propia vida

Vayamos, pues, demos fama a alguno, o que él nos la dé a nosotros. (XII, 328).
los móviles de su conducta, las claves de su pugna con Agamenón... Pero también el dramático y entrañable encuentro del héroe con Príamo

...!Cuantos males ha debido aguantar tu corazón!
¿Cómo te has atrevido a venir solo a las naves de los aqueos,
y mirarme a mí a la cara, a un hombre que te ha masacrado
a tantos hijos valientes? Debes tener el corazón de hierro...
(XXIV, 518-521)
El conferenciante dejó muestra evidente de su capacidad de comunicación, de la facilidad con que vierte profundos conceptos en palabras cercanas. Seguro que la mayor parte del numeroso público asistente salió con ganas de leer, si no lo ha hecho ya, su libro Introducció a la Ilíada: Homer, entre la història i la llegenda, galardonado con el primer Premio Nacional de Literatura de la Generalitat de Catalunya..

jueves, 21 de enero de 2010

La Odisea

Anteayer dio comienzo en Girona el ciclo de conferencias sobre Obras maestras de la literatura grecolatina.
Y la sesión inaugural versó sobre la Odisea, y corrió a cargo de Alberto Bernabé, Catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense.
Aún tratándose de una exposición de carácter divulgativo, se hace difícil en cincuenta minutos dar una visión significativa del gran poema épico. Y, precisamente, ese fue el mérito del conferenciante: proporcionarmos claves y significados, desvelarnos caracteres y motivaciones que, sin duda, contribuyen a hacer más fructífera una lectura -también una relectura- o un acercamiento a Odiseo y a su mundo.

La primera mitad de la conferencia la dedicó Alberto Bernabé a los siete primeros versos de la Odisea:
Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria. Mas ni aun así pudo librarlos, como deseaba, y todos perecieron por sus propias locuras. ¡Insensatos!
Le sirvieron para darnos una imagen sugerente y clara de Odiseo, de su carácter y de su viaje (geográfico, pero también interior).
Otras figuras fueron también objeto de reflexión, sobre todo Penélope y los demás personajes femeninos (Nausicaa, Circe, Calypso, Euriclea).
El público, satisfecho, completó la conferencia gracias a un coloquio oportuno y enriquecedor.

El próximo martes, 26 de enero, tendremos ocasión de escuchar a Jaume Pòrtulas hablando de la Ilíada, cuando aún es bien reciente la publicación de su libro sobre el poema, auténtica obra de referencia sobre el tema.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Obras maestras de la literatura grecolatina

La Fundació La Caixa anuncia la celebración en Girona de un ciclo de conferencias, titulado

V OBRES MESTRES DE LA LITERATURA GRECOLLATINA.

Tendrá lugar del 19 de enero al 16 de febrero de 2010, en el Auditorio Narcís de Carreras (c/ Sta. Clara) de Girona, cada martes a las 19:30 h.
El programa del ciclo es el siguiente:

19 de enero: La Odisea, de Homero. Alberto Bernabé, catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense (Madrid).

26 de enero: La Ilíada, d'Homer. Jaume Pòrtulas, catedrático de Filología griega de la Universidad de Barcelona.

2 de febrero: La Eneida, de Virgilio. Antonio Alvar, catedrático de Filología Latina de la Universidad de Alcalá de Henares.

9 de febrero: Las Metamorfosis, de Ovidio. Vicente Cristóbal, catedrático de Filología Latina de la Universidad Complutende (Madrid).

16 de febrero: El Banquet, de Plató. Francesc Casadesús, profesor Titular de Filosofia Griega de la Universitat de les Illes Balears.

El programa tiene un gran atractivo, tanto por las obras objeto de estudio como por los conferenciantes, verdaderos especialistas en esas obras, y reconocidos comunicadores. Una oportunidad que no deben dejar pasar los amantes de la cultura clásica.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Los clásicos y... LA BREVEDAD DE LA VIDA

Collige, virgo, rosas dum flos novus et nova pubes et memor esto aevum sic properare tuum (Ausonio, Epigrammata, 2, 49).
Recoge, niña, las rosas mientras existen la flor nueva y la fresca juventud, y recuerda que así corre tu tiempo.

Cotidie morimur (Séneca, Epistulae ad Lucilium, 24) Cada día vamos muriendo.

Festina lente (Suetonio, Augustus, 24) Apresúrate poco a poco.

viernes, 25 de julio de 2008

Los clásicos y... LA AMISTAD

No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor. (Plutarco)


La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas. (Aristóteles)

domingo, 2 de septiembre de 2007

EL HOMBRE DE ESPARTA

Tenía pendiente de leer El hombre de Esparta, y este verano he podido hacerlo. Y he disfrutado.
Antonio Penadés ha escrito una obra que me ha parecido redonda, en la que mezcla armoniosamente una trama de notable intriga, descripciones muy atinadas de modos de vida, estudios de caracteres humanos, ambientación histórica llena de referencias, y una apreciable presencia de lo trágico. Todo ello confiere un carácter de especial verismo a la narración, aún sabiendo que ha urdido una trama ficticia.

Hay capítulos que justifican la novela por sí solos: la sesión de la Asamblea en Atenas o el episodio de la consulta al oráculo de Delfos, ambos llenos de fuerza narrativa y de gran riqueza de detalles, y en los que rigor histórico está siempre presente, como a lo largo de toda la novela.

Estamos en vísperas de la Guerra del Peloponeso, y las dos figuras protagonistas -Isómaco y Alcínoo- se erigen en símbolos de la devastadora lucha que no tardará en estallar entre atenienses y espartanos. Asistimos a un inevitable cruce de destinos, que acercará la existencia de ambos protagonistas hasta culminar en una escena final de gran fuerza dramática y de evidentes connotaciones trágicas.

Las referencias a personajes históricos -Pericles, Sócrates, Arquídamo...-, la ambientación rica en detalles, la armoniosa combinación de elementos dramáticos, líricos y épicos, enriquecen el contenido de tal manera que puede afirmarse que El hombre de Esparta es una novela de rara perfección, sobre todo tratándose de la primera obra de su autor, traducida ya al griego moderno.

Una narración altamente recomendable, que disfrutarán de manera especial todos los amantes del mundo clásico griego.

lunes, 27 de agosto de 2007

SAN AGUSTÍN

Mañana martes, 28 de agosto, es la fiesta de Aurelius Augustinus o Agustín de Hipona, más conocido como San Agustín.

Agustín es el último grande de la literatura romana antigua. Nacido el año 354 en Tagaste, actual Argelia, constituye un testimonio vivo de la convulsa etapa del final del Imperio Romano de Occidente.
Su formación fue clásica y su vida profesional, enmarcada en el ámbito educativo (grammaticus y rhetor en Tagaste, Roma y Milán) hasta su conversión al cristianismo.

En el año 373, se produce la primera de sus dos conversiones: descubre su vocación filosófica, a través de la lectura del Hortensius de Cicerón (obra perdida).

Durante su estancia en Milán conoce al obispo San Ambrosio, a cuya influencia debe una parte de su conversión al cristianismo en el año 386; la otra le corresponde a su madre, Santa Mónica, cuya fiesta se celebra precisamento hoy. Desde entonces, y hasta su muerte en 430, su vida da un nuevo y definitivo giro. De regreso a África, es ordenado sacerdote, y elegido obispo el año 395. Es la etapa, tan fructífera, de su vida de escritor.

Al lado de gran cantidad de escritos teológicos, apologéticos, doctrinales, etc., entre los años 397 y 398 escribió sus Confesiones, un impresionante fresco autobiográfico que ha ayudado a muchas personas a profundizar en el sentido de su vida. Copio un sugerente y conocido fragmento:
“Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé! El caso es que tú estabas dentro de mi alma y yo fuera. y fuera te andaba buscando y, como un engendro de fealdad, me abalanzaba sobre la belleza de tus criaturas. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo. Me retenían prisionero lejos de ti aquellas cosas que, si no existieran en ti, serían algo inexistente. Me llamaste, me gritaste, y desfondaste mi sordera. Relampagueaste, resplandeciste, y tu resplandor disipó mi ceguera. Exhalaste tus perfumes, respiré hondo, y suspiro por ti. Te he paladeado, y me muero de hambre y de sed. Me has tocado, y ardo en deseos de tu paz” (Conf. X. 27, 38).
Hacia su África natal llegan muchos huyendo del saqueo de Roma provocado por la entrada del visigodo Alarico el año 410. Precisamente, la reflexión sobre ese hecho inspiró a Agustín La ciudad de Dios, escrita entre 413 y 426, su otra obra maestra, que presenta el panorama del fin de las grandes civilizaciones y el destino eterno de la raza humana.
Es muy conocido este fragmento, que viene a ser como un resumen de su mensaje:

"Dos amores hicieron dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, hizo la ciudad del mundo; el amor de Dios, hasta el desprecio de sí mismo, hizo la Ciudad de Dios". (Ciudad de Dios, libro XIV, cap. XXVIII).

Sorprendente y novedoso, San Agustín siempre resulta interesante por la agudeza de su pensamiento y por sus planteamientos poco tópicos.

jueves, 21 de junio de 2007

LA ODISEA, UN POEMA DE MUJERES

Ayer pude asistir a una nueva conferencia del Ciclo 'En torno a Homero'. En esta ocasión, el profesor de la Universitat de les Illes Balears Francesc Casadesús habló sobre Caracteres femeninos en la Odisea.
Un tema sin duda sugerente y que suscita interesantes opiniones, tanto sobre la autoría del poema como sobre el papel preponderante de la mujer en la Odisea.

Comenzó el conferenciante estableciendo algunas diferencias entre la Ilíada y la Odisea en cuanto al tema que le ocupa:
-En la Ilíada, las mujeres tienen un papel pasivo; suelen ser objeto de deseo y de intercambio (véanse los casos de Helena, Criseida y Briseida). Es un poema de guerra, es decir, de hombres que abandonan a sus mujeres para ir a luchar.
-En la Odisea, la mujer adquiere una mayor relevancia. La obra nos explica, de alguna manera, qué hacen las mujeres mientras sus maridos están en la guerra; nos permite entrar en las casas. La mujer no puede competir con las armas del hombre; por eso necesita sus propias armas: la astucia, el hechizo, la persuasión...
Una idea de la Poética de Aristóteles sitúa las obras homéricas en su justa dimensión: la Ilíada es simple y patética, la Odisea complicada y de caracteres.

Tras esta introducción, el conferenciante pasó a analizar brevemente algunos de los caracteres femeninos más interesantes de la Odisea.
Helena, durante la visita que hace a su casa Telémaco en busca de noticias de su padre, tiene más protagonismo que su esposo Menelao. Se culpa ella misma de ser la causa de la guerra. Utiliza prácticas mágicas que provocan el olvido de los presentes. Helena viene a representar el ejemplo de mujer que utiliza la traición con sus artes mágicas contra los hombres. ¿Origen quizá de la misoginia?, se preguntaba el profesor Casadesús.

En varios momentos de la Odisea, hay referencias a la cuestión de Clitemnestra y Agamenón. Ella viene a ser, al igual que Helena, como el contrapunto de la figura de Penélope. Agamenón, desde el más allá, avisa a Ulises para que no se deje engañar por las artes malvadas de las mujeres: no vaya a ser que le pase con Penélope lo que padeció él mismo con Clitemnestra.
Quizá, a partir de estos consejos, Ulises se ve obligado a hacer gala de estrategias tan femeninas como la astucia y la prevención.

Penélope es mujer de talante fuerte y decidido, que sufre no sólo la ausencia de su marido, la marcha de su hijo en busca de noticias, y el acoso de los pretendientes. Ha de aguantar también -lo que es peor- las críticas de Telémaco y las del propio Ulises, por mucho que la historia tenga un final feliz.


El hogar feliz que se nos abre en la Odisea es el de Feacia, donde la reina Areté y su hija Nausícaa son todo un ejemplo de virtudes femeninas y de modelos de mujer. Toda la acción que se desarrolla en el país de Alcínoo comienza con la entrañable escena de un Ulises náufrago que se presenta a la princesa y su cortejo. Momento que, por cierto, Robert Graves plantea al revés, es decir, desde el punto de vista de Nausícaa.

Los demás caracteres femeninos ocuparon el apretado final de la conferencia: Calipso, Circe y, en cierta medida, las Sirenas, son ejemplos de personajes femeninos sobrehumanos. Con sus evidentes diferencias, tienen también en común la vida en soledad, la autonomía y el hecho de representar un peligro para el hombre, en este caso Ulises.

En el transcurso de su intervención, el autor nos hizo recomendación de dos obras:
Una novedad reciente de Robin Lane Fox titulada El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma, que acaba de publicar en castellano la editorial Crítica de Barcelona.
Y, hablando de la presencia de lo femenino en la Odisea, era obligado mencionar la preciosa novela de Robert Graves La hija de Homero, ya citada aquí hace bien poco.

Y un apunte final: poco antes del inicio de la conferencia, tuve la ocasión de conocer y charlar unos minutos con uno de los recientes y primeros Centauros de Oro: Blanca, a quien muchos de los lectores conocerán por su blog, en el que hoy mismo publica también un comentario de la misma conferencia.

miércoles, 13 de junio de 2007

SELECCIÓN DE LECTURAS

No hace mucho, publiqué en mi blog de clase una relación de novelas históricas relacionadas con la Grecia y la Roma clásicas, destinada a alentar la lectura entre mis alumnos.
Por si puede ser interesante para otras personas, la copio aquí.

Se trata, evidentemente, de una selección muy subjetiva, basada tanto en gustos personales como en el hecho de ir dirigida a estudiantes de bachillerato. Pretende combinar una sugerente ambientación histórica con un mínimo de calidad literaria, aunque varias novelas pueden catalogarse entre las más logradas del género.

Robert Graves, Yo, Claudio.
Una excelente novela sobre la azarosa vida del emperador Claudio.

Robert Graves, La hija de Homero.
Una nueva visión de la Odisea, muy interesante y sugerente, especialmente para quien haya leído ya la obra de Homero.

Pierre Grimal, Memorias de Agripina.
Tomando ocasión de unas supuestas memorias, el autor construye una novela muy interesante y verosímil sobre la agitada vida de la madre de Nerón.

Valerio M. Manfredi, La última legión.
Una imaginativa novela, llena de acción, sobre las supuestas aventuras de Rómulo Augústulo, último emperador de Roma, en Britannia.

Mary Renault, La máscara de Apolo.
Una m
uy buena novela que recrea magistralmente el mundo del teatro y de los actores en Grecia.

Mary Renault, Alejandro Magno.
Una aproximación a la figura del gran militar y conquistador macedonio.

Fernando Lillo, Teucro, el arquero de Troya.
Recreación de la guerra de Troya y de otros episodios de historia antigua, de la mano de un héroe aqueo.

Fernando Lillo, Séneca, el camino del sabio.
Séneca, filósofo, escritor y tutor de Nerón, pasa revista a su pensamiento poco antes de morir.


Antonio Penadés, El hombre de Esparta.
Una ciudada narración histórica, protagonizada por un ateniense y un espartano, que nos lleva a muchos escenarios de la antigua Grecia.


Guilliam Bradshaw, El faro de Alejandría.
Fascinante narración de las aventuras de una joven que quiere ser médico en la Alejandria dominada por Roma.

Taylor Caldwell, La columna de hierro.

Cicerón y la
decadencia de la República romana son los protagonistas de esta espléndida novela sobre el final de una época.

Howard Fast, Espartaco.
La sublevación de un gladiador tracio que capitanea un levantamiento de esclavos que ha ce temblar los pilares de la República romana.


Espero que esta relación encienda las ganas de iniciarse en el mundo greco-romano... o de volver a él una y otra vez.

jueves, 7 de junio de 2007

LA ODISEA Y LA HOSPITALIDAD

"La Odisea, un poema de hospitalidad": así es como ha titulado Carlos García Gual su conferencia, dentro del ciclo sobre Homero que se celebra estos días en Barcelona.

Para quienes no lo sepan (pocos habrá entre quienes lean esto), Carlos García Gual es Catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense y ha escrito numerosos libros y artículos sobre Literatura, Filosofía y Mitología. Destaca también su labor como traductor, que le ha supuesto en dos ocasiones ganar el Premio Nacional de Traducción, la última vez por el conjunto de su labor en este campo. Precisamente, acaba de aparecer una versión suya de la Odisea.

De García Gual he leído bastantes cosas, pero nunca había asistido a conferencias suyas, hasta ayer.
La primera impresión es la de hallarse ante un excelente comunicador, claro en la exposición, y hasta divertido en sus apreciaciones. La conferencia iba dirigida al gran público, pero abundaba la representación del estamento docente.

Los aspectos de la Odisea que fue desgranando le sirvieron para trazar un dibujo sugerente de lo que nos quería transmitir: se trata de un poema donde el sentido de la hospitalidad, tan propio de la cultura helénica, se muestra como un encuentro benevolente con el extraño.

García Gual hizo un rápido recorrido por la Odisea señalando que el motivo central es el volver a casa, lugar donde se da la más esencial y natural de las hospitalidades.
Es significativa la actitud de Ulises cuando llega a una nueva tierra: siempre se pregunta cómo serán sus habitantes, si le acogerán bien o serán gentes peligrosas.

Tres ejemplos de auténtica acogida al extraño: la que Néstor y Menelao prodigan a Telémaco cuando éste busca noticias de su padre. La hermosa hospitalidad con que Alcínoo y Nausicaa reciben a Ulises. Y la favorable acogida de Eumeo a Ulises cuando, por fin, llega a Ítaca. En todos estos casos, los anfitriones reciben y agasajan primero al recién llegado, y sólo luego le preguntan por su nombre.

A lo largo de la Odisea hay otras hospitalidades menos generosas: el irónico contraste que representa el recibimiento del Cíclope a Ulises y sus compañeros; la hospitalidad excesiva de Calipso; la interesada de Circe; y el abuso de hospitalidad que supone el comportamiento de los pretendientes en Ítaca.

El poema acaba, en su canto XXIV, con el encuentro de Ulises y su padre Laertes. Antes de darse a conocer, cuando el héroe se presenta como alguien que, en su momento, recibió y agasajó a Ulises, Laertes lamenta no poder corresponder a ese ejemplo de hospitalidad.

En resumen, estos son los trazos esenciales de una conferencia que fue seguida por un numeroso público (las entradas se habían agotado hacía ya días), que sobrepasaba la cifra de 400 personas. Se ve que la cultura clásica aún tiene bastantes adeptos...

lunes, 28 de mayo de 2007

HOMERO

El próximo miércoles, 30 de mayo, comienza en Barcelona un ciclo de conferencias titulado EN TORNO A HOMERO.
Si siempre es interesante un acercamiento a la figura y, sobre todo, a la obra del primer poeta griego, el que ahora se nos ofrece tiene un especial atractivo porque se trata de un ciclo que agrupa a importantes especialistas, que nos ofrecerán su visión de diversos aspectos de la Ilíada y de la Odisea a lo largo de seis sesiones.
Las conferencias tendrán lugar en el Caixafòrum, a las 19:30 h., y la entrada cuesta 2€ por sesión.

CaixaForum. Centro Social y Cultural de la Obra Social “la Caixa” Av. Marquès de Comillas, 6-8
08038 Barcelona
Tel. 93 476 86 00
Fax: 93 476 86 35
www.laCaixa.es/ObraSocial

El detalle del programa es el siguiente:

30/05/2007
Homero y la poesía oral. Emilio Crespo

06/06/2007
La Odisea: el poema de la hospitalidad. Carlos García Gual.

13/06/2007
Héroes en torno a Troya. Carles Miralles.

20/06/2007
Caracteres femeninos de la Odisea. Francesc Casadesús.

27/06/2007
Hombres y dioses en la Ilíada. Alberto Bernabé.

03/07/2007
Relatos odiseicos en el arte clásico. Ricardo Olmos.

miércoles, 10 de enero de 2007

Jean-Pierre Vernant


Hoy hemos conocido el fallecimiento, a los 92 años de edad, de Jean-Pierre Vernant, un hombre clave en la difusión de la cultura griega. Este erudito francés era profesor honorario del College de France y un reconocido especialista en la antigüedad griega, a la que había dedicado numerosos estudios durante toda su vida. Sin olvidar una sólida fundamentación científica, Vernant era conocido por la divulgación que llevó a cabo de aspectos importantes de la cultura griega antigua.

Obras suyas son, por ejemplo, El individuo, la muerte y el amor en la antigua Grecia, Mito y tragedia en la Grecia antigua, El hombre griego, Los orígenes del pensamiento griego, o El universo, los dioses, los hombres.

En los años sesenta, reflejaba Vernant su visión del hombre griego como sujeto y autor de una cultura, que es la nuestra:
Aunque se trate de hechos religiosos (...) de ciencia, de arte, de instituciones sociales, de hechos técnicos y económicos, nosotros siempre los consideraremos como obras creadas por los hombres, expresión de una actividad mental organizada. A través de estas obras se investiga qué fue el hombre en sí, este hombre griego, inseparable del marco social y cultural del que es a un tiempo creador y producto. (J.P. Vernant, El hombre griego, Alianza Edit., p 14)

Con su fallecimiento, perdemos a un divulgador de indudable categoría, que supo acercarnos a aspectos centrales de la civilización helénica. Sin duda, el mejor homenaje que podemos tributarle es releer algunas de sus obras. Seguro que saldremos enriquecidos.