martes, 11 de octubre de 2016

Jacqueline de Romilly

No es la primera vez que la ilustre helenista francesa se asoma a este blog. Y muchas más que debería aparecer, porque sus agudas observaciones merecen ser escuchadas una y otra vez.

Ahora, que la enseñanza del griego vuelve a retroceder -por enésima vez, y ya no sé cuantas...- me encontré hace pocos días con unas frases de Romilly, procedentes de una larga entrevista del año 2008, justo dos antes de su fallecimiento. Son palabras que sirvieron en su momento, y que sirven ahora, más que nunca.  Las copio sin más comentarios.


- ¿Lo malo que encuentro? muchas cosas… Naturalmente, lo peor que veo, y nadie me seguirá para catalogarla en el primer lugar, es la crisis de la enseñanza del griego; pero pienso que la crisis de la enseñanza del griego esconde un mal mucho más profundo: la crisis de la enseñanza literaria en general, de la lectura de las grandes obras, del retorno a las grandes obras, del sentimiento de la belleza, de la emoción, de la herencia que se recibe por
intermedio de la literatura. Pero eso va mucho más lejos, porque esta crisis refleja la crisis del pensamiento, de la sensibilidad. Esto me impresiona mucho, yo vivo en contacto con la ciudad griega, que naturalmente fue una pequeña sociedad. Esto es conocido, pero donde la gente tenía el sentido de la solidaridad, del bien común, la ciudad eran ellos, y ellos se sentían orgullosos y no  revindicaban tal o cual libertad con respecto a la ciudad,  sino gracias a la ciudad... ahora me parece terrible que eso haya desaparecido. 
 -Le voy a decir una cosa, la verdad: me considero muy pesimista, pero cada vez que hablo en una conferencia, o ante alumnos, en cualquier parte, me dicen: ¡ah cómo es usted de optimista! y sin embargo digo lo que pienso…esto quiere decir que encuentro la situación actual inquietante y llena de peligros; sin embargo, sigo confiada en las posibilidades humanas de empezar de nuevo, de erguirse; con la ayuda del pasado inventar algo mejor…el arranque es siempre posible y algunas veces llega muy rápido.