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martes, 30 de noviembre de 2010

Carpe diem

                       Carpe diem quam minimum credula postero


Todos los que hemos explicado alguna vez latinismos a nuestros alumnos, sabemos que carpe diem tiene un especial atractivo para ellos: se podrán olvidar de casi todos, pero de éste no. Lo de aprovechar el momento no lo viven, evidentemente, desde la óptica medieval a lo Jorge Manrique (cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte tan callando...); ni con el deseo de aprovechar el tiempo porque hay mucho que hacer; sino más bien como quien ansía eternizar el momento, apurar los minutos y hasta los segundos. O sea, según la popular expresión, vivir a tope, sin límites ni medida.

Hace unos días, recibí muchos mensajes felicitándome por mi aniversario. Y la mayoría eran de ex-alumnos, más o menos recientes. Al lado de los tradicionales "que pases un buen día", "que te vaya todo muy bien", hay también unos cuantos deseos de "exprimir" el día hasta el final:  "que disfrutes de este día al máximo",  "disfruta cada momento", e incluso los que extienden el deseo a mi etapa post-docente: "...disfrutando a tope de esta nueva etapa". Me ha llamado especialmente la atención un mensaje algo más elaborado: "sobre todo disfruta tu día como si no lo hubieras hecho nunca".

Por supuesto que he agradecido esos mensajes porque todos incluyen un amigable deseo de felicidad. Lo único que pretendía comentar aquí es ese afán tan adolescente de vivir sin frenos ni ataduras, que muchas veces lleva a situaciones desgraciadas. Y algunos parecían deseármelo a mí: estaba para pensar que el mensaje del carpe diem resulta más acorde con mi condición, aunque sólo sea porque me quedan menos años de vida que a ellos... Pero no lo decían por eso, seguro.

viernes, 13 de agosto de 2010

Sobre la amistad

Este verano he descubierto la trilogía novelada de Escipión el Africano. De momento, sólo he podido leer la primera parte (Africanus, el hijo del cónsul) y he de decir que me ha sorprendido muy gratamente. Pero no deseo ahora hacer la valoración de esa novela, sobre la que ya he publicado una pequeña reseña en Pergamon.


Uno de los ejes sobre los que se construye la narración es la amistad, que se va haciendo cada vez más fuerte, entre Escipión y Cayo Lelio. Y, leyendo esas páginas, viene necesariamente a la memoria la amistad que también unió a otro Escipión (Emiliano, hijo adoptivo del Africano) con otro Cayo Lelio (hijo, a su vez, del primer Lelio), que sirve de pretexto a Cicerón para escribir su magistral De amicitia.


Nunca está de más una relectura del tratado ciceroniano, y más en nuestros tiempos, cuando la amistad parece andar desorientada. Al menos lo están muchos jóvenes que tienen un concepto harto pobre de lo que representa. Me he dado cuenta muchas veces de la vacuidad de contenido con que la construyen. Nada que ver con el mensaje que Cicerón  nos transmite: la amistad como privativa de los buenos, que se asienta sobre la virtud, que es duradera...


No hace mucho oí hablar de la amistad líquida, y me pareció una manera válida y gráfica de significar cómo se ha convertido en algo maleable, cambiante, que se adecúa fácilmente a nuestros antojos. Luego descubrí que un término similar (amor líquido) lo utilizaba Zygmunt Bauman (sociólogo polaco, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010) , en su libro titulado Amor líquido, acerca de la fragilidad de los vínculos humanos.


Pues bien: andaba yo acabando la relectura del De amicitia, cuando un amigo me recomendó una novela, precisamente sobre la amistad: En lugar seguro, de Wallace Stegner. Aún no la he terminado, pero he leído lo suficiente como para recomendar  vivamente su lectura: se trata de un libro de madurez, sincero, muy bello, espléndidamente escrito y, sobre todo, un canto a la amistad inquebrantable. Probablemente Cicerón esté aplaudiendo desde su tumba...

lunes, 11 de enero de 2010

Nil

Nunca hubiera deseado redactar una entrada como la presente. Y seguro que es la más difícil de cuantas hay en este blog. La noche del viernes al sábado pasado, Nil, alumno de Latín de primero de bachillerato, falleció de muerte súbita: se encontraba con sus amigos, tras regresar de un entrenamiento de básket, y se desplomó de manera fulminante.

Esta mañana, he tenido la primera clase del día con sus compañeros. El panorama era desolador. Les he hablado brevemente para intentar levantar los ánimos, cosa que no creo haber conseguido, porque el golpe es demasiado duro para digerirlo cuando se tienen 16 años.

Quienes somos creyentes tenemos un asidero importante para sobrellevar una desgracia de este calibre. Pero, de todas formas, cuesta mucho asumir algo así y hacerse a la idea de perder, tan pronto, a un ser estimado, alegre, deportista y buen compañero.

Vita mutatur, non tollitur, reza una de las expresiones de la liturgia de los funerales. Para muchos quizá no sea un consuelo. Pero constituye una muestra de esperanza, de la esperanza de no haberlo perdido para siempre.
¡Descansa en paz, Nil!

domingo, 31 de agosto de 2008

Los clásicos y... LA GENEROSIDAD

Nec potest quisquam beate degere qui se tantum intuetur, qui omnia ad utilitates suas convertit: alteri vivas oportet, si vis tibi vivere. (Séneca, Ep. mor. ad Lucilium, XLVIII, 2)

No puedes ser feliz cuando vives solo para ti, cuando todo lo haces en tu propio interés: en verdad, solo vives para ti cuando vives para otro.

viernes, 25 de julio de 2008

Los clásicos y... LA AMISTAD

No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor. (Plutarco)


La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas. (Aristóteles)

sábado, 26 de enero de 2008

DOS AÑOS DESPUÉS...

La vida siempre nos acaba sorprendiendo porque es una aventura impredecible. Lo digo porque, superada la entrada 150 de este blog, echo la vista atrás y no dejo de asombrarme...

Hace dos años, a duras penas había consultado algún blog (algunos sí, pero pocos).
Hace dos años, acababa de comprarme un portátil para trabajar mejor en una larga traducción que me había comprometido a hacer. Ni que decir tiene que ese hecho fue providencial para mi futuro en la red... Porque hace dos años yo era -así se puede decir- un semianalfabeto digital.

Y justo hará mañana dos años (el 27 de enero de 2006), Carlos contribuyó, sin él saberlo entonces (quizá no lo sepa aún hoy...), a cambiar algunos aspectos importantes de mi vida profesional. Fue en esa fecha cuando lanzó una idea en su bitácora: crear una web colaborativa de clásicas que recogiera todo el material disperso por la red. Acabo de leer de nuevo ese post de Carlos y el siguiente de fecha 30, y también veo que le contesté el día 31, aún a sabiendas de que podría aportar entusiasmo, una limitada dosis de trabajo y poco más...

Y, desde entonces hasta ahora, todo han sido satisfacciones. El proyecto cristalizó en CHIRON al cabo de ocho meses justos (¡será que somos sentimentales!) y, en su corta vida, ha ido dando muestras de una excelente vitalidad y de una gran capacidad de cohesión. Porque sería difícil hallar un equipo tan dispar y, a la vez, tan laborioso, capaz y compenetrado. Y, lo que no es cosa menor, porque ha contribuido a crear y afianzar muchas amistades que, al menos a mí, me honran.

Ahora, a dos años del inicio de nuestro conocimiento virtual, espero por fin coincidir con Carlos dentro de pocos días, como no, por un motivo chironiano (o más bien dos...). Es bueno celebrar los aniversarios. Y más si lo que traen son recuerdos satisfactorios y perspectivas, amplias y animantes, de futuro.

"…ceterum censeo Theatrum Saguntinum non esse delendum."

jueves, 25 de octubre de 2007

DOS DÍAS EN VALENCIA

Cada cinco años, la Sociedad Española de Estudios Clásicos organiza su Congreso, en esta ocasión el duodécimo, celebrado en Valencia durante la presente semana.
Siempre es una buena ocasión para ponerse al día sobre temas del mundo clásico, para saludar a viejos conocidos y hacer nuevas amistades. Y, ciertamente, el poco tiempo que puede estar en Valencia dio bastante de sí. No pretendo que sea éste el momento de hablar sobre asuntos científicos, pero sí para dejar constancia de encuentros, conversaciones y demás gratas sorpresas.

El lunes 22, un grupo de cuatro chironianos (Olga, Sebastià y Álvaro, además del que suscribe) presentamos -lo hizo Olga con gran aplomo- una comunicación titulada "Chiron, cultura clásica 2.0", en la que trabajamos conjuntamente, y a distancia, durante las últimas semanas. ¡Por fin, he podido conocer a tres chironianos más! Los penúltimos, porque aún se me resiste Carlos, que asistía al Congreso -y participaba en una mesa redonda- después de marchar yo...

Muy gratas y distendidas fueron las conversaciones con los ya mencionados pero también con Ana, Juanvi, Conxa, Salva, Charo, Enrique.., sobre casi todo: experiencias, opiniones, planes de futuro...
Y ver sus esfuerzos para dejar listos los Talleres.
Y volver a hablar, siquiera brevemente, con Mercedes, de la que siempre se aprende algo.
De estos dos últimos asuntos (los Talleres y la mesa redonda en la que participó Mercedes) prefiero comentar alguna cosa otro día...

Además, el poco tiempo aún dio para conocer a Virginia y también a Blai, activo bloguero y Centauro de Oro 2007, que acaba de comenzar Filología Clásica en Valencia. Y para conocer personalmente, departiendo delante (¡cómo no!) de una paella, a Antonio Penadés, una de nuestras más firmes promesas literarias, que ha recogido excelentes críticas y merecidos elogios a su novela El hombre de Esparta.

Como he dicho antes, otro día comentaré algo sobre aspectos del Congreso.
No se le puede pedir más a las escasas sesenta horas pasadas en Valencia.

martes, 3 de julio de 2007

BALANCE DE DIEZ MESES

Aunque este blog apareció en la red hace casi un año, el funcionamiento real del mismo cumple sus primeros diez meses. Y debo confesar que el balance estadístico es una verdadera sorpresa para el propio autor. La red tiene estos misterios: uno de tantos profesores de materias denostadas, olvidadas y dejadas de la mano de Dios piensa en voz alta, escribe sobre ello... y hay un promedio de 45 personas que se pasan por el blog cada día.

Es imposible calibrar el verdadero grado de interés de los contenidos porque, en numerosas ocasiones, la reacción vía comentarios viene de personas demasiado cercanas: amigos, colegas, alumnos...
Por si de algo puede servir hacer números, el resultado, brevemente expuesto, de estos diez meses, a día de hoy, es el siguiente:

-Entradas publicadas: 92
-Comentarios a las entradas (ninguno rechazado): 389
(Hubo una entrada que registró 23 comentarios).
-Visitas hasta hoy: 12.270
(El día 11 de enero hubo 130 visitas).

Han pasado bastantes cosas durante el curso. Sin duda, una de las más importantes es el espíritu de colaboración -podemos simbolizarlo en Chiron y en la Musa Nautica- creado entre tantos locos blogueros clásicos.
Por eso, hay un aspecto que no querría pasar por alto: este blog ha sido para mí una fuente de nuevas amistades, quizá poco físicas en la mayoría de los casos, pero intensas, verdaderas y, espero, duraderas. A todas esas personas mi agradecimiento por sus comentarios, por sus ánimos y por su comprensión; incluso, a veces, por su paciencia.

El próximo curso no supondrá empezar desde cero. Habrá quizá nuevos retos y nuevas situaciones, porque la vida docente es suficientemente rica como para no repetirse demasiado. Ahí espera estar este blog para contarlo. Mientras tanto, quizá el verano dé para algunas consideraciones con que vestir estas páginas.

lunes, 30 de abril de 2007

SALVADOR

En el pasado mes de noviembre, publiqué aquí una entrada sobre un grupo de amigos que lo han llegado a ser gracias a Internet y a su afición por el latín, y que se aglutinó en torno a Latiniando. El tema viene de hace casi tres años y, en todo ese tiempo, ha habido un deseo escondido dentro de cada uno: conocer a los demás, poder coincidir algún día, aunque fuese por unas pocas horas. Yo llegué a ser de los más afortunados: había conseguido conocer a dos, Ansgarius y Ana, aunque fueron encuentros muy breves.
Hoy he podido conocer a un tercero -¡y qué tercero!-: nada menos que el culpable de todo este asunto, el que consiguió crear un ambiente grato en el grupo... es decir, Salvador.
Aprovechando su viaje de unos pocos días y mi día de fiesta, he compartido con Salvador y su esposa Rosa casi toda la jornada. Hemos dado una vuelta con calma por la Girona medieval y, por la tarde, hemos recorrido las ruinas griegas y romanas de Empúries.

Pero, sobre todo, lo más importante ha sido la gratísima y casi constante conversación, como si quisiéramos recuperar los muchos meses de trato a distancia, de quedarnos con las ganas de ver qué cara ponía el otro...
Ahora ya nos conocemos de visu. Quizá algún otro día volvamos a coincidir. Y, si no, el encuentro de hoy habrá bastado para sellar una amistad que ya lo era en la distancia, pero que ahora parece más real. Tan real como las ruinas de Empúries, con el Mediterráneo de fondo...

miércoles, 3 de enero de 2007

UNA CARTA A LOS REYES

Apreciados Reyes de Oriente:
A estas alturas, casi todos mis alumnos os habrán enviado su carta. Y supongo que estarán llenas de deseos materiales. Yo me atrevo a pedir algo menos tangible para ellos. Como Sus Majestades son, además de magos, sabios, no hace falta que ponga nombres a las peticiones. Quizá los interesados también sepan ver qué les corresponde a cada uno.

Para algunas y algunos en particular:
-Una buena dosis de motivación para lograr que tanta capacidad oculta salga a la luz, cosa que espero ver.
-Otra buena carga de voluntad para afrontar el estudio como un reto posible, e incluso ilusionante, de alcanzar.
-La recuperación de la alegría perdida. Casi siempre, los problemas familiares calan muy hondo y cuestan de digerir.
-La clarividencia necesaria para darse cuenta de las propias limitaciones y saber pedir ayuda cuando se necesita.
-La fortaleza suficiente para superar problemas personales y acudir a quien puede ayudar.
-La constancia para perseverar en el esfuerzo diario. Eso siempre tiene recompensa.
-Y la generosidad necesaria para echar una mano a quien lo necesite.

Para todas y todos:
-La alegría de aprender profundizando en el saber.
-La alegría de compartir los conocimientos con los demás.
-La alegría de contribuir a que la clase sea un buen lugar de amistad y de convivencia.
-El esfuerzo por hacer cada día mejor las cosas. Eso también produce alegría.

Y para mí:
-No defraudar a nadie y poder ver cada día el crecimiento interior de mis alumnos.

A partir del lunes 8, espero comprobar que la generosidad de Sus Majestades supera nuestros deseos.

martes, 21 de noviembre de 2006

EL LATÍN HACE AMIGOS

Hace ya más de tres años, di con una página en la red que, de entrada, me produjo cierta sorpresa por su nombre: para un latinista, ver un Latiniando así, en gerundio nuestro, no era plato de bien digerir.

A poco de deambular por la página, descubrí que era obra de un estudiante (Manuel Ángel) de Escuela Oficial de Idiomas de tan sólo 19 años, y que ya llevaba dos años en la red. Le hice algunas colaboraciones puntuales, y entré un día, más por curiosidad que por otra razón, en la Lista de correo de la página. Eso era en junio de 2003. Dicha lista, abierta como grupo de Yahoo, ha ido creciendo y cuenta hoy con más de 200 miembros y unos 3300 mensajes publicados.

Sin embargo, no deseo hablar de su crecimiento, sino de un singular lazo de amistad que une a un grupo de personas bien diversas que frecuentan Latiniando. Casi todo empezó en junio de 2004, por “culpa” de Pepe y de Salvador, dos canarios emprendedores donde los haya, que empezaron a estudiar latín en su madurez siguiendo el método Orberg. Cuando les surgía algún problema, Ana y yo procurábamos responderles y aclarar dudas. Pronto fuimos ambos nombrados profes casi por aclamación, ‘cargo’ que pudimos compartir más adelante con María José y con Carlos. Y se fue creando el ambiente que aún hoy se respira.

Pepe y Salvador han llegado a escribir fluidamente en latín, y a ellos se unieron varios más en su afán de saber, y hoy en día aún continúan surgiendo nuevos alumnos de vez en cuando.

Otros amantes del latín habían ido apareciendo por el grupo. Ya de antiguo, Andrea, Aurelio, Hernán, Óscar (nuestro Ansgarius Mexicanus), Elschsntre (de imposible pronunciación), Alicia, Eduardo… Así, hasta las más recientes incorporaciones de Leonardo, Enrique, Oriol, Daniel, Pep… Seguro que me olvido de alguien, y me disculpo por ello.

Habría que darse un paseo por los más de tres mil mensajes de la lista para captar en todo su sentido el grado de amistad que se ha ido forjando a lo largo de estos años. Y ver la alegría de Pepe y Salvador cuando pudieron conocerse en Almuñécar, durante unas Jornadas de Cultura Clásica, y fotografiarse nada menos que con el profesor Orberg y con Carlos. O comprobar la cara de satisfacción que teníamos Óscar y yo cuando nos vimos en Barcelona durante una hora escasa. O el último y entrañable encuentro con Ana y su familia en Sagunt, hace bien pocos días. Ya hay alguien que anda proponiendo un encuentro más o menos formal de ‘latiniadores’ (otra palabra que se me atragantaba, pero que ahora veo hasta con cariño…).

La red facilita que haya estos ‘milagros’. Pero quienes de verdad los consiguen son las personas capaces de dar y compartir lo mejor de sí mismos, sin más recompensa que la satisfacción de colaborar en algo bonito. Que Latiniando continúe durante muchos años proporcionándonos esas satisfacciones.