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jueves, 7 de junio de 2007

LA ODISEA Y LA HOSPITALIDAD

"La Odisea, un poema de hospitalidad": así es como ha titulado Carlos García Gual su conferencia, dentro del ciclo sobre Homero que se celebra estos días en Barcelona.

Para quienes no lo sepan (pocos habrá entre quienes lean esto), Carlos García Gual es Catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense y ha escrito numerosos libros y artículos sobre Literatura, Filosofía y Mitología. Destaca también su labor como traductor, que le ha supuesto en dos ocasiones ganar el Premio Nacional de Traducción, la última vez por el conjunto de su labor en este campo. Precisamente, acaba de aparecer una versión suya de la Odisea.

De García Gual he leído bastantes cosas, pero nunca había asistido a conferencias suyas, hasta ayer.
La primera impresión es la de hallarse ante un excelente comunicador, claro en la exposición, y hasta divertido en sus apreciaciones. La conferencia iba dirigida al gran público, pero abundaba la representación del estamento docente.

Los aspectos de la Odisea que fue desgranando le sirvieron para trazar un dibujo sugerente de lo que nos quería transmitir: se trata de un poema donde el sentido de la hospitalidad, tan propio de la cultura helénica, se muestra como un encuentro benevolente con el extraño.

García Gual hizo un rápido recorrido por la Odisea señalando que el motivo central es el volver a casa, lugar donde se da la más esencial y natural de las hospitalidades.
Es significativa la actitud de Ulises cuando llega a una nueva tierra: siempre se pregunta cómo serán sus habitantes, si le acogerán bien o serán gentes peligrosas.

Tres ejemplos de auténtica acogida al extraño: la que Néstor y Menelao prodigan a Telémaco cuando éste busca noticias de su padre. La hermosa hospitalidad con que Alcínoo y Nausicaa reciben a Ulises. Y la favorable acogida de Eumeo a Ulises cuando, por fin, llega a Ítaca. En todos estos casos, los anfitriones reciben y agasajan primero al recién llegado, y sólo luego le preguntan por su nombre.

A lo largo de la Odisea hay otras hospitalidades menos generosas: el irónico contraste que representa el recibimiento del Cíclope a Ulises y sus compañeros; la hospitalidad excesiva de Calipso; la interesada de Circe; y el abuso de hospitalidad que supone el comportamiento de los pretendientes en Ítaca.

El poema acaba, en su canto XXIV, con el encuentro de Ulises y su padre Laertes. Antes de darse a conocer, cuando el héroe se presenta como alguien que, en su momento, recibió y agasajó a Ulises, Laertes lamenta no poder corresponder a ese ejemplo de hospitalidad.

En resumen, estos son los trazos esenciales de una conferencia que fue seguida por un numeroso público (las entradas se habían agotado hacía ya días), que sobrepasaba la cifra de 400 personas. Se ve que la cultura clásica aún tiene bastantes adeptos...