lunes, 22 de junio de 2015

Aprendizaje basado en problemas (bis)

Hace más de dos años, redacté una breve entrada hablando del Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), como una técnica innovadora en la enseñanza, muy alejada de la clase magistral y del alumno pasivo, meramente receptor de conocimientos.  Y lo hice, viendo que en mi entorno geográfico, se iba introduciendo paulatinamente, tanto en la enseñanza primaria y secundaria, como en la universitaria.


El pasado viernes tuve la ocasión de asistir al acto de graduación de la segunda promoción de Medicina de la Universitat de Girona (UdG), que ha estudiado su carrera íntegramente siguiendo esta metodología.

Cuando, hace un año, se graduó la primera promoción, los detractores del sistema hablaron de un previsible descalabro en los exámenes del MIR, que vendría a ser la prueba definitiva de la bondad o maldad del ABP.

Los resultados cosechados en el MIR por los alumnos de esa primera promoción no pueden ser más concluyentes, teniendo en cuenta que se presentaban por primera vez (el 25% de los que aprueban el MIR son candidatos que ya se han presentado anteriormente):

*Los 65 graduados que se presentaron al MIR han aprobado el examen.
*El 86,2% se ha situado entre el 50% de alumnos con mejor nota.
*El 84,6% ha obtenido la plaza que había solicitado.

He hablado con alumnos de Medicina de diversos cursos de la UdG, y todos coinciden en que se trata de un método que da más trabajo a los alumnos (y a los profesores), pero que produce efectos muy beneficiosos, como comentaba uno de los graduados de la primera promoción: "Es un método que se centra en el estudiante, le hace ser crítico y buscar soluciones; pensaba que eso era positivo para cualquiera que quiera ser médico, porque eres más consciente de lo que te vendrá cuando ejerzas".

Conozco también algún centro pre-universitario que utiliza el ABP como método docente, igualmente con buenos resultados.

¿Puede ser éste un buen procedimiento para revitalizar nuestra enseñanza? Probablemente tendrá también sus puntos débiles pero, hasta ahora, los resultados son altamente satisfactorios. Al menos, lo suficientemente buenos como para probar: lo que es seguro es que no vamos a perder nada, y sí podemos ganar mucho desterrando para siempre la clase magistral.


martes, 19 de mayo de 2015

Ahora es en Francia

Desde hace un tiempo, las aguas andan revueltas en la enseñanza secundaria francesa. Hoy mismo, ha tenido lugar una huelga que, según fuentes sindicales, secundó el 50% del profesorado.

Ya hace meses que el ambiente se encuentra caldeado: desde que la joven ministra de educación, Najat Vallaud-Belkacem, hizo pública la ley que promueve para evitar -dice- las desigualdades en la enseñanza, y que afectará al primer ciclo de la secundaria (11 a 15 años).

Además de otras medidas, también discutidas, -mayor autonomía de los centros, más presencia del estudio del islam, etc.- la nueva ley reduce las horas lectivas de Latín y de Griego, materias optativas ya ahora, pero que cursa un 20% del alumnado de entre 12 y 14 años. Ambas lenguas quedarán reducidas a unas imprecisas "Lengua y culturas de la antigüedad". La fuerte oposición al respecto, tan solo ha arrancado del ministerio el compromiso de añadir a la enseñanza del francés algunos "aportes del Latín y del Griego".
La ley se encuentra en período de consultas hasta el próximo 11 de junio.

Y, mientras tanto, el Latín y el Griego siguen mortecinos en nuestra casa, sin que nadie levante la voz, más allá de lo políticamente correcto. Los franceses protestan porque ven amenazado el talante humanístico de su enseñanza. Y eso, a pesar de que el ministerio ha aumentado este año su dotación económica en mil millones más que el pasado, y que la plantilla de profesorado crecerá el próximo en 4.000 (60.000 en toda la legislatura).

Aquí, ni lo uno ni lo otro, pero los recortes en todo lo que huele a clásico, tienen patente de corso. Y nadie mueve un dedo. 
Así nos irá en un futuro no muy lejano, cuando nos quejemos inútilmente de lo difícil que es recuperar aquello que se dejó perder de forma tan inconsciente.


jueves, 16 de abril de 2015

¿Selectividad tipo test?

Hace un par de días, comentaba con un profesor de bachillerato la impericia (por no decir incapacidad absoluta) de sus alumnos a la hora de elaborar un razonamiento por escrito, ni que fuera mínimo. 
Lo que toda la vida se ha llamado 'redacción', parece que ha pasado definitivamente a la historia, como una herramienta obsoleta y caduca. No me extraña que, a la hora de elaborar el "Treball de recerca", preceptivo en el bachillerato de Catalunya, a los alumnos les sobrevengan todo tipo de sofocos.

Está muy bien que se introduzcan en la enseñanza nuevas motivaciones y herramientas, que se aprenda por objetivos, analizando problemas y situaciones, trabajando cooperativamente, utilizando tablets y todo tipo de nuevas tecnologías. Pero, ¿cómo se puede poner de manifiesto lo asimilado en materias como filosofía, historia, literatura, etc., sin hilvanar un mínimo de discurso, sin elaborar una redacción con cierto sentido?

Y ahora, para acabar de redondear el caos, parece ser que el Ministerio desea instaurar un tipo de selectividad (desde el curso 2017-2018), consistente en pruebas tipo test de 350 preguntas: 200 sobre materias troncales y 150 sobre materias elegidas por el alumno.
¿Cómo se podrán valorar, mediante un test, los conocimientos del alumno en materias como Latín, Griego, idioma moderno, Literatura o Filosofía..? ¿O es que todo lo humanístico ya se da por liquidado y no merece la pena ni pararse a considerarlo?

Todo ello va en línea con la penosa capacidad actual de muchas personas para expresarse con un mínimo de coherencia y exactitud. También es muy reciente el escrito de una representante del pueblo que, al despedirse de su cargo mediante un breve escrito en facebook, comete treinta faltas ortográficas en tan solo 19 líneas. Y era la titular de Cultura de su ayuntamiento...

Quod de iuventute non discitur, in matura aetate nescitur  (Casiodoro)

martes, 7 de abril de 2015

Contra la barbarie


Ayer mismo, en un artículo de Marie-Noëlle Tranchant publicado en Le Figaro, aparecía esta afirmación:
el humanismo transmitido por el latín y por el griego 
es la última barrera ante la barbarie.
(Especifica que se emplea barbarie en su sentido etimológico -como lengua incomprensible-, y no como rechazo de lo extranjero).

Viene ello a cuento de la reacción que ha suscitado en Francia el anuncio del Ministerio de Educación sobre la pervivencia del Latín y del Griego, supeditada a la voluntad de cada escuela.

El revuelo que se ha producido, ha encontrado eco en la prensa y, por supuesto, en internet:

Desde hace unos días, corre por la red una petición a través de la web change.org para frenar tal iniciativa. Hoy mismo, ya hay más de 33.000 firmas.

En Twitter, con el hashtag  #JaimeLesLangues Anciennes, se pueden ver bastantes mensajes.

Entre muchas otras páginas, aquí pueden leerse opiniones, reacciones y comentarios diversos.

La situación, lleva a la articulista de Le Figaro a sentenciar:
El divorcio es completo entre la ideología anti-humanista de la Educación nacional 
y las aspiraciones reales de los franceses.

Y acaba con un ruego:
Es urgente pedir a la UNESCO una medida decisiva: la inscripción del latín y del griego
 en el patrimonio inmaterial de la humanidad. 

Llega un momento, en la lucha por la supervivencia de las materias clásicas, que únicamente nos queda decir -como hace Carlos Cabanillas en su blog-: déjennos enseñar tranquilamente nuestras materias, y que nuestros alumnos puedan estudiarlas en paz. Por el bien de la cultura y, sobre todo, de la sociedad, me uno a la petición de Carlos:  déjennos estudiar lenguas clásicas, y hagan ustedes lo que quieran.


lunes, 29 de diciembre de 2014

Las Humanidades tienen futuro

Los que, de una manera u otra, podemos llamarnos' humanistas', llegamos a estar hartos de oir expresiones como "lenguas muertas", "saberes inútiles", "de qué vivirás", "no malgastes tu inteligencia", etc., etc. Además, los sucesivos planes de estudios secundarios parecen dar la razón a tales argumentos.

Por eso, cuando alguien emprende caminos diferentes, y políticamente incorrectos, no ya para defender las Humanidades, sino para ponerlas en el lugar que les corresponde,  tal esfuerzo merece público reconocimiento.

Acaba de aparecer una apliación para Android titulada Cultural Job Game. Como se dice en su página web, se trata de la primera app lúdica y formativa dirigida a jóvenes con intereses humanísticos que quieran descubrir un amplio abanico de opciones profesionales en el mundo de las humanidades y la cultura. La formación humanística potencia el crecimiento personal y profesional de jóvenes con futuro.

Se ofrecen, por tanto, unos ejemplos de salidas profesionales, y un juego, con participación en un sorteo.

Cultural Job Game es una aplicación desarrollada por la Facultad de Humanidades de la Universidad Internacional de Catalunya. Puede verse el video informativo a continuación: