lunes, 14 de abril de 2014

Elección libre de profesorado

Irene Rigau, Consellera d'Ensenyament
Hace unas semanas, la Consellera d'Ensenyament de la Generalitat dio a conocer que, a partir de ahora, los directores de centros escolares públicos, cuando se produzcan vacantes, podrán escoger libremente profesorado, sin pasar del 50% de la plantilla, y sin que ello afecte a los funcionarios.

Esta medida, como era de esperar,  ha levantado ampollas, sobre todo entre los sindicatos.

Pocos días después de conocerse la noticia Marina, una antigua alumna de mi instituto, ingeniera y doctoranda por más señas, publicó una entrada en su blog sobre este asunto. Se trata de una opinión, según mi criterio bastante sensata, de quien ha pasado no hace mucho por el sistema educativo. Recojo aquí una parte 
-traducida al castellano- de su artículo: 
Hay gente que puede ser muy inteligente, o tener muy buena nota en la carrera, o muy buen nivel de inglés, pero que no saben enseñar, (...) hay profesores que tienen menos experiencia pero más méritos, hay profesores que serían muy buenos profesores, que tienen ilusión y motivación, pero que no han tenido la oportunidad de sumar horas como interinos.
(...) Hay que intentar no caer en el error del amiguismo (...). Puede pasar, como ha pasado en muchas empresas. De acuerdo, pero creo que, como en la empresa privada, eso de los 'contactos' puede servir para entrar, pero no para quedarse. Los demás maestros y las AMPA no lo permitirían. ¡Estoy segura! Yo no lo permitiría para mis hijos y, por muchos amigos o contactos que tengas, no aguantas en ningún trabajo si no lo haces bien.
De hecho, cuando eres funcionario con plaza fija e inamovible, puedes ser un maestro incompetente, pero no te pueden despedir. Todos conocemos alguno/a... ¿Es eso lo que queremos para el futuro de nuestros hijos? ¡Yo no! Yo deseo una enseñanza de calidad.
Puede leerse la entrada completa aquí -en catalán-.

lunes, 7 de abril de 2014

Cuestión de método

El tema, por sabido, no deja de ser importante y urgente: la enseñanza de las lenguas clásicas adolece de un método de aprendizaje obsoleto, inútil y aburrido. A no ser que se pretenda una desafección total hacia el Latín y el Griego (¿quizá será eso?), la manera actual de enseñar y aprender, por ejemplo, Latín no consigue que los alumnos, tras dos años de bachillerato y cuatro de universidad, hablen y/o escriban  mínimamente en esa lengua. Con esos años, cualquier alumno de cualquier lengua moderna es capaz, al menos, de entenderse con un nativo.


Los errores didácticos no son en absoluto nuevos. Ya en este blog se han comentado frecuentemente las denuncias que, hace casi quinientos años, hacía Comenius.  Pueden verse esas entradas aquí, aquí, aquí y aquí.

El pasado sábado, con motivo de la estancia de bastantes chironianos en Sagunt, se volvió a suscitar la necesidad de revitalizar nuestros estudios clásicos a base de crear un estado de opinión cada vez más favorable a la introducción de las metodologías activas en el aprendizaje del Griego y del Latín. Es la única manera de fomentar realmente el interés por las lenguas clásicas hoy en día. Y esta convicción ha de introducirse en el bachillerato, pero también en ámbitos nada propicios a ello, como son el universitario y el de las pruebas de acceso a la universidad.

Hace unos meses, Alfonso López Quintás publicó un artículo titulado "Las ventajas de saber Latín y Griego", que acaba con un alegato en pro de los cambios metodológicos necesarios para hacer más atractivo y más útil el estudio de las lenguas clásicas:

Hay que precisar bien qué tipo de latín y de griego van a necesitar los futuros profesionales e introducirlos, de modo sugestivo, en los textos correspondientes. Los alumnos más sensibles se dejarán prender por el encanto de esta lengua y se abrirán al estudio de sus clásicos: Cum subit illius tristíssima noctis imago… La configuración de este método exige un tratamiento pormenorizado que aquí no puedo ni siquiera pespuntear. Pero colaboraría gustosamente a ello si fuera requerido.

Mucho me temo que su ofrecimiento de colaboración no va a ser escuchado...


sábado, 5 de abril de 2014

Juanvi

Cuando aparezca esta entrada en el blog, un buen grupo de colegas y amigos de Juanvi estarán (estaremos) a pocas horas de rendirle un merecido homenaje en Sagunt, la entrañable tierra de sus quehaceres clásicos.



Hace ya ocho meses que nos falta su presencia física, que no la otra: la de su herencia, la de su ejemplo profesional, la de su empuje humano y la de su calidez y cercanía.

En este Sagunt con tanto sabor clásico, Juanvi fue desde el Cefire un incansable asesor de nuestras materias, impulsor de la Asociación Ludere et Discere, de los Ludi Saguntini, y uno de los creadores de la Saguntina Domus Baebia, con la brillante idea de abrir los talleres de cultura clásica durante todo el curso escolar, que ha llegado a ser ya un referente obligado en nuestros estudios. Sin olvidar su trabajo como uno de los creadores de Chiron.

Todo ello, visible también a través de su puntual cita semanal con Los sueños de Hermes, donde aún se pueden ver sus trabajadas entradas, que nos mantenían al día en la actualidad del mundo clásico.

Y, acabada su tarea en la Asesoría, regresó contento a la "tiza", como solía decir.

Cuando comenté aquí su fallecimiento, ilustré las palabras con la misma foto que aparece ahora, tomada el 11 de noviembre de 2006. Ese día,  durante la IV Jornada de Cultura Clásica, conocí personalmente a Juanvi en Sagunt. Y la vuelvo a reproducir hoy porque nos ofrece, como siempre hacía, un rostro lleno de amabilidad, de alegría y de entusiasmo. Ese entusiasmo y optimismo que no nos debe faltar en el quehacer cotidiano con los alumnos. Seguro que es su mejor herencia, y será el mejor homenaje que podemos ofrecerle.


lunes, 31 de marzo de 2014

Cuatro años después

Hace casi cuatro años,  mis cinco últimos alumnos de Griego y yo nos reunimos un buen día para comer, cuando acababan de comenzar su primer curso universitario.
Hace pocos días, a punto de terminar ellos su carrera, nos hemos vuelto a reunir, también para comer.
Hemos pasado dos horas estupendas, de conversación amigable y fluida. Se notaba en las caras que todos estábamos a gusto.
Les he pedido permiso para escribir aquí sobre ello (también para publicar la foto).


Durante ese rato, y al hilo de la charla, se me fueron viniendo a la mente algunas ideas que deseo dejar ahora por escrito:


-Cuatro años producen cambios en las personas, y más si son jóvenes. Pude comprobar que, en este caso, los cambios han sido para bien.

-Uno de esos cambios, quizá el más significativo, es la madurez adquirida en este tiempo: claridad en las ideas, criterio propio en diversos temas, espontaneidad en exponer opiniones, responsabilidad acrecentada... He notado un plus de personalidad muy apreciable, lo que me ha llenado de satisfacción.

-Es bonito (y creo que deseable) que, entre profesor y alumnos, se pueda crear una relación verdaderamente cordial que, con el tiempo, llegue a ser de sincera amistad.

-Uno de los asistentes ha comentado luego por escrito:  Hoy es uno de los días en que pienso lo afortunado que fui al escoger Griego y Latín en mi vida. En definitiva, un placer enorme compartir momentos con todos vosotros.

-Estas son las cosas que hacen grande nuestra profesión. Creo que merece la pena pasar momentos difíciles si la recompensa es esa.


lunes, 17 de marzo de 2014

En busca de una utopía

En la época del pensamiento líquido, del usar y tirar, de la cultura del instante, no es de extrañar que todo cuanto suene a perenne, consistente, duradero y profundo sea dejado de lado, cuando no vituperado y tildado de antigualla.

Quizá por eso, nuestro tiempo no está por la labor de valorar las humanidades clásicas: no son útiles a corto plazo, son demasiado viejas, requieren cierto esfuerzo...  Y, luego, vienen las leyes de des-educación a clavar la puntilla. Comenzando por el llamado plan Bolonia, que ha barrido casi todas las humanidades de la universidad, y siguiendo por la LOMCE, que va por el mismo camino en la enseñanza secundaria. Como decía Jordi Llovet en Adiós a la universidad"el plan de Bolonia ha puesto fin a las Humanidades, las ha convertido en algo residual".

Les da igual que en el mundo de las clásicas haya una verdadera revolución en el uso de las nuevas tecnologías (mucho más que en la mayoría de materias de secundaria). Les es indiferente que nuestra civilización sea, fundamentalmente, clásica (desconocen la afirmación de Cicerón -o no quieren hacer caso de ella-: "No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños"). No les importa que tengamos un profesorado lleno de ilusión, a pesar de las puñaladas recibidas durante varios decenios...  Es igual; ellos a lo suyo: a cercenar nuestras raíces, a eliminar la conciencia crítica de nuestros jóvenes, a extender como una epidemia la moda del pensamiento débil...

Y, en medio de este panorama quasi-apocalíptico, un puñado de aguerridos profesores de esas antiguallas sigue luchando por lo que a algunos les parece una utopía.  Quizá porque saben que hay utopías que llegan a hacerse realidad.