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jueves, 10 de febrero de 2011

¿Vuelve Septiembre?

Antes de que la LOGSE se hiciera con el mando en los centros escolares, en la enseñanza secundaria había una cosa llamada exámenes de septiembre, que los alumnos actuales, en su mayoría, desconocen. Pues bien, parece ser que en Catalunya se quiere reinstaurar tal costumbre, dado el notorio nivel de fracaso, sobre todo en la ESO.


Para no mantener la intriga, dejo claro ya desde el principio que estoy a favor de esos exámenes de septiembre. Y mucho más después de ver cómo han ido las cosas desde que no están. Por supuesto que su ausencia no es la razón última del descalabro escolar, pero es una de las gotas que acaban colmando el vaso.


De entrada, creo que es bueno que al alumno no le salga gratis su vagancia en el mes de junio. Como sí le sale ahora. ¿Para qué esforzarse, pues? Y es bueno que esos alumnos no pierdan del todo el contacto con los libros durante el verano. Quizá al siguiente curso su planteamiento del estudio sea otro... Y, por supuesto, ayuda a los alumnos de 2º de bachillerato, a quienes de abre la puerta para hacer la selectividad también en septiembre.


Leo que en Valencia, donde sí que hay exámenes de septiembre, se están planteando justo lo contrario: quitarlos. Razón: sólo los supera el 9% de los suspendidos. Pues, sinceramente, no me parece una cifra despreciable. ¿Se supera ahora el 9% de aprobados en ese sucedáneo-de-exámenes de finales de junio? Me refiero a aprobados no regalados. Pues me atrevería a decir que no...


Hoy mismo, en una encuesta de La Vanguardia, se preguntaba al lector si aprobaba la recuperación de los exámenes de septiembre. A esta hora, el SÍ gana por un abrumador 95%.


Algo puede ayudar a reintroducir la cultura del esfuerzo, digo yo..., aunque seguro que la medida tiene detractores.

martes, 13 de julio de 2010

Mirar hacia otro lado

Hace ya bastante tiempo, leí un artículo muy atinado (como siempre) de Aníbal de la Torre sobre los problemas de nuestro sistema educativo. Creo recordar que había muchos diagnósticos acertados, pero me llamó especialmente la atención uno. Más o menos, venía a decir que si los adolescentes se dedicaban al botellón, la medida a tomar era que no dejasen el suelo hecho un asco...

En nuestro mundo educativo hay muchas pseudo-soluciones de ese tipo que intentan mirar hacia otro lado, desviando la atención del problema real. Se me ocurren algunas:

Hay mucho fracaso escolar en la ESO y son bastantes los alumnos que no logran culminarla. La respuesta que suele dar la administración educativa consiste en incentivar (a veces económicamente) a los centros que más aprueban. Con lo que el nivel va inexorablemente bajando.

La atención de los alumnos está por los suelos: repartamos portátiles a todos para que tengan su juguetito. Además, dicen, se ahorra en libros porque los textos digitales son mucho más baratos. Hace pocos días leí que, en previsión de un mal funcionamiento de internet, es mejor que los alumnos dispongan también del libro convencional...

Ante determinadas conductas de riesgo, se montan talleres, campañas, etc., (habría que discutir si eso le corresponde al centro escolar) para favorecer el uso responsable de tabaco, alcohol, sexo, drogas...). ¿Cuál es el uso responsable en esas edades?

La desatención de muchos jóvenes por parte de sus padres se intenta solucionar cargando sobre la escuela funciones que no le son propias, y que están más próximas a las de guardería de adolescentes o similar. Nuestros centros se están convirtiendo en muchas cosas, menos en lo que les toca...

lunes, 15 de febrero de 2010

Unas cuantas verdades

Eso es lo que descubrí hace días, leyendo una entrevista realizada a la profesora Inger Enkvist sobre la situación de la educación en España.

He aquí algunas de las perlas que nos deja la profesora sueca:


Según el igualitarismo, para alcanzar la igualdad de todos los ciudadanos, es decir la igualdad política o democrática, es imprescindible establecer y mantener un sistema educativo igualitarista. Para ellos esto es una verdad incuestionable.

Yo creo que es un error porque tener los mismos derechos no tiene nada que ver con tener los mismos conocimientos. Lo primero es posible pero lo segundo no lo es. Primero creí que los culpables eran los políticos que defienden el igualitarismo educativo, pero luego descubrí que ellos estaban muy influidos por algunos pedagogos. Hoy, considero que los responsables son en primer lugar esos pedagogos que hacen afirmaciones sin ninguna base científica. Sus afirmaciones no son conclusiones sino meras posiciones políticas, casi siempre oportunistas.
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Es muy lamentable que los responsables de educación de muchos países no respeten los datos que les aportamos los que nos dedicamos a hacer estudios sobre los sistemas educativos y sus resultados. No quieren oír nada sobre niveles de conocimientos. Sólo les interesan las estadísticas de escolarización y los aumentos en los porcentajes de alumnos que pasan de una etapa a otra.
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Hace poco tiempo estuve en Inglaterra y allí están haciendo una reforma educativa muy interesante. Han optado por la primacía de la calidad. Las cosas están mejorando. Hubo tres colectivos que se opusieron a esta reforma. Unos fueron los grandes sindicatos del sector, y su argumento fue que la reforma ponía en duda la profesionalidad del profesorado; otros fueron los pedagogos que habían ideado los dogmas que sustentaron el modelo educativo anterior; y, finalmente, otros fueron los funcionarios del Ministerio de Educación que habían entrado y prosperado en el entorno del anterior sistema educativo. Seguramente en todos los países pasará lo mismo. La mejora vendrá a partir de las iniciativas personales de los profesionales de la educación y de la cooperación de los medios de comunicación. En una palabra: de los que se mantienen independientes

He de decir que suscribo muchas de sus afirmaciones. Seguro que hay más de uno que no...
Puede leerse la entrevista completa aquí.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

ABRIR PUERTAS

En vísperas del inicio de un nuevo curso escolar, la situación de nuestra enseñanza suele ser tema recurrente en más de un medio. Y, casi siempre, para poner de manifiesto que algo falla para que nuestro sistema educativo dé muestras, año tras año, de una situación harto deficiente. Casi todo el mundo coincide en que algo va mal, pero todo continúa casi igual, porque quedarse en el lamento pocas cosas arregla. Y casi siempre nos quedamos en el lamento, cuando no ocurre que aparece algún gurú iluminado que aún añade más leña al fuego del desaguisado.

Llevo muchos trienios en esto de enseñar, y sé que las cosas no son fáciles en los tiempos que corren. Hace años que observo la enorme penuria que se va instalando en bastantes de nuestros jóvenes alumnos: además de la pobreza de medios -cuando se da-, hay pobreza intelectual, moral, espiritual, de valores, de objetivos, de ideales... hasta de ganas, porque el esfuerzo no está de moda, y se arrincona cuando asoma en nuestra vida.

Ante esa situación, el profesor puede optar, entre otras, por dos posturas: acomodarse a lo que hay y pasar el mal trago como mejor se pueda (o sea, condescendiendo, no incomodando, dejando hacer "con tal que no me molesten"); o involucrarse, luchar, empeñar todo su saber y su experiencia en estirar hacia arriba de esos adolescentes que la vida ha puesto en su camino.

Me alegró mucho leer en un blog amigo (el de Remedios) estas palabras alentadoras de George Steiner:
Fui muy afortunado porque me enseñaron a usar los músculos de aquí arriba (de la cabeza). Aprender es usar los músculos del alma y de la mente para que no se duerma. El cerebro está tan bien organizado que si uno lo ejercita, se producen cosas maravillosas. Y llega un momento en el que se empiezan a abrir puertas hacia adentro. Si eres un buen profesor, ése es tu trabajo: abrir las puertas hacia adentro. Fui muy feliz haciendo ese trabajo.
Estas palabras no son una panacea, pero creo que ahí radica una parte importante de nuestra tarea: colaborar a que nuestros alumnos ejerciten su cerebro, a que sean capaces de pensar autónomamente, a que abandonen la indolencia contagiosa que respiran a su alrededor, a que revitalicen los "músculos del alma y de la mente"... ¿Es o no una tarea en la que vale la pena empeñar nuestros mejores esfuerzos?

jueves, 27 de diciembre de 2007

"Más peligro tiene un imbécil que un malvado"

El título que precede no es mío. Es la breve frase final de un reciente artículo de Arturo Pérez Reverte, que el lector interesado en la educación puede leer íntegro aquí.

No me resisto, porque va en la línea de lo que decía hace poco en este blog, a reproducir un par de párrafos.

El primero, nos toca de cerca a algunos docentes, empezando por los de lenguas clásicas:

(...) vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas.
Y, sobre todo, el párrafo final:
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

Quien tenga un rato, que se pase por el artículo original. Quizá rezuma demasiada bilis, pero dice verdades meridianas.

domingo, 9 de diciembre de 2007

RESPONSABILIDADES

Cierro, con esta entrada, la improvisada trilogía sobre consideraciones en torno al sistema educativo y al fracaso escolar. Quien haya leído lo que escribí anteriormente habrá visto que, primero, hice mención de algunas causas sociales (el entorno: política, sociedad, familia...); luego, comenté la convicción de que nosotros, los profesionales, tenemos también alguna responsabilidad en el desaguisado.

Ahora, querría hacer hincapié en una causa no menor. Hace poco, leí que la nueva ley de educación que se está preparando en mi Comunidad tiene la intención de evaluar a profesores y escuelas. Si esta especie de examen se lleva a cabo con objetividad y sentido común, no me parecería fuera de lugar.
Sin embargo, ¿alguien ha pensado en pedir cuentas a los responsables -políticos y pedagógicos- que han perpetrado los planes de estudio que nos han llevado a donde estamos hoy?

Con la LOGSE de 1990 surgieron mil y un profetas que cantaban las excelencias de la nueva ley. No era políticamente correcto discrepar de lo que decían los abanderados de la reforma. Y nos adoctrinaron convenientemente a base de cursillos.

Cuando ya era bastante evidente que las cosas no iban por donde ellos decían, seguía siendo una herejía opinar lo contrario y, en vez de enmendar el entuerto, lo achacaban a la falta de medios, o a que la reforma no se había aplicado bien. Y, posteriormente, nos castigan con dos remedos (puro parche con apariencia de modernidad) llamados LOCE (2002) -muerta antes de nacer- y LOE (2006).

Después de tantos años de correr por el camino equivocado, de mantenella y de no enmendalla, ¿no sería lógico exigir responsabilidades por el perjuicio causado a tantos miles de alumnos y, por ende, a la sociedad? ¿O salen gratis las torpezas de algunos [mal llamados] pedagogos con afán de notoriedad, y de ciertos políticos más atentos a dar panem et circenses al pueblo que a promover el bien común?

miércoles, 5 de diciembre de 2007

VERDADEROS MAESTROS

Hace bien poco, publiqué aquí una entrada sobre el tan comentado fracaso escolar. Ahora, acaba de hacerse público el últimamente famoso informe PISA. La verdad es que la situación no es como para echar las campanas al vuelo. En esta ocasión, se hace especial énfasis en las carencias respecto a la comprensión lectora

No deseo volver sobre aspectos que siempre salen a cuento ante situaciones similares (medios materiales, problemas sociales, falta de autoridad...). Hoy seré breve y me limitaré a plantear una cuestión, aún a riesgo de que pueda resultar incómoda a más de uno.
A lo largo de mi dilatada vida de enseñante he visto profesores de todo tipo: con vocación y sin ella, esforzados y holgazanes, que se dedican a sus alumnos o que pasan de ellos, que buscan nuevas metodologías o que siguen con su guión mohoso y ajado, que disfrutan con su tarea o que esperan ansiosos la hora (de acabar la clase o de jubilarse)... En definitiva, verdaderos maestros (he conocido y conozco bastantes que son excepcionales) o simples mercenarios.

Sigo pensando que el problema de la educación en nuestro país pasa -no totalmente, pero sí en buena parte- por nosotros, los profesionales.

viernes, 23 de noviembre de 2007

FIASCO

Acaba de hacerse público un informe en el que se constata el alto nivel de fracaso escolar en España y, sobre todo, en Catalunya: hay demasiados alumnos que no logran acabar la ESO y muchos abandonan los estudios al terminarla... si no lo hacen antes.

Ante esta realidad, compartida de forma raramente unánime por amplios sectores, han comenzado a aparecer las terapias. En general, van dirigidas hacia dos puntos: desde casi todos los lados, se reclaman más recursos para la enseñanza; desde la administración, se cantan las excelencias de la nueva ley de educación.

Para mí que los tiros van por otro lado. Observo la realidad de mi centro y creo firmemente que con más medios se puede poner algún parche, pero no se arregla el fondo de la cuestión.
Y sobre la nueva ley de educación soy absolutamente escéptico. No por la que se avecina, sino por lo ocurrido con todas las que he llegado a conocer en mi vida estudiantil y profesional.

Tan solo hace falta preguntar a algún profesor que lleve algo de tiempo en el oficio para darse cuenta de que los males tienen un origen más bien social y político: se huye de lo que cuesta esfuerzo, se priman las cosas que se consiguen fácilmente, los hijos -a veces desde la preadolescencia- le han ganado la partida a los padres y consiguen cuanto quieren, y los planes de estudio también han claudicado ante la presión social de lo fácil, lo placentero y lo lúdico.

Con este panorama, y con la cantidad de alicientes que ofrece nuestra sociedad, no es extraño que los alumnos trasladen a su vida escolar los valores -o contravalores- que ven fuera.

También se ha comentado recientemente el alto nivel de consumo de drogas en nuestro país.
En el cuadro siguiente, se puede observar el crecimiento imparable de ese consumo entre los adolescentes, y las cifras dedicadas a luchar contra él.
Y llama la atención que, a pesar de los medios empleados, la cosa sigue en aumento. Otra vez, podemos constatar que los medios no son la solución única para erradicar el problema.

Y, ¿qué pasa en Finlandia, hacia donde todo el mundo mira al hablar de educación? Pues que:
-la carrera docente tiene un alto nivel de exigencia,
-la figura del profesor es muy valorada en la sociedad,
-se prima la motivación sobre la obligatoriedad,
-rara vez las clases son de más de 20 alumnos,
-hay estabilidad en la política gubernamental sobre educación,
-se valora la responsabilidad en el cumplimiento de las obligaciones,
-y todo eso, con algunas horas menos de clase, y menos tiempo dedicado a los deberes.
Quizá sí tenemos algo que aprender de nuestros vecinos del norte. Para quien desee saber más sobre el tema, puede ver este enlace.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

LAS ADMINISTRACIONES EDUCATIVAS YA HAN VUELTO DE VACACIONES

Leo en la bitácora de Carlos que la Consejera de Educación de la Junta de Extremadura desea que se recupere el respeto a los profesores, porque ahora -dice- se les está tratando como borregos adoctrinantes.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, 'borrego' es un hombre que se somete gragaria o dócilmente a la voluntad ajena. ¡Mira por dónde la Consejera de Educación es consciente de que los enseñantes solemos callar demasiado ante los desaguisados de la administración educativa!

Sobre 'adoctrinante', la Consejera ha tenido otro desliz, porque ni esa es palabra que contemple el Diccionario, ni puede llamarse 'adoctrinar' a la tarea de los profesores. Que yo sepa, ni las Matemáticas, ni el Latín, ni la Historia, etc. son 'doctrinas'.

Segunda perla: la Ministra de Educación pretende que los alumnos de primero de bachillerato con cuatro -o menos- asignaturas suspendidas no hayan de repetir curso. Y que, además, puedan simultanear materias de primero y de segundo en un mismo curso.

De por sí, la medida ya es harto elocuente de hasta dónde se teme en los medios políticos a las cifras del llamado 'fracaso escolar': todo vale para maquillarlo y/o esconderlo. Porque, lo que se dice reducirlo, no se va a conseguir por estos caminos. Prueba de ello es que, con tal medida, se desea frenar el abandono de los estudios por parte de los alumnos con malos resultdos en primer curso. Mucho me temo que el abandono tan sólo se retrasará un año...

Y eso, sin detenernos a hablar del desbarajuste organizativo que se provocará en los centros, donde habrá alumnos de primero-primero, alumnos de segundo-segundo, y alumnos de primero-segundo. ¿Alguien se ve con fuerzas para lograr la cuadratura del círculo?

Como dice Santi, comentando esta última noticia, ¿no ha pensado la ministra en alguna medida para evitar el abandono de los profesores?