lunes, 4 de enero de 2021

La discriminación de los mejores

 


A raíz de un artículo de Alberto Royo, titulado “Los ‘otros’ alumnos”, y publicado el pasado día 1 en El Mundo, me animo a hacer algunas consideraciones, muy coincidentes con las del artículo.

Desde la atalaya de la jubilación, pero estando al tanto de lo que se cuece en el mundo educativo, considero que son muchos los aspectos que pueden ser objeto de crítica, de mejora, de discusión, etc.

Pero hay uno que suele ocupar muy poco a los pedagogos, hacedores de planes de estudio, políticos ideólogos y demás encargados de sacar adelante la educación (al menos, eso deberían hacer).

Me estoy refiriendo a la discriminación que sufren los buenos alumnos, y que se viene notando desde hace décadas en la enseñanza secundaria.

Eso sí: se habla mucho de la educación inclusiva (café para todos), de promover la igualdad (igualando por abajo), de la atención a la diversidad (a los diversos por defecto), de la enseñanza lúdica... y se dedican esfuerzos, personal y dinero a esos objetivos. Y alguna de esas ideas no están mal, pero las que son válidas han desenfocado el punto de mira.

Los alumnos no son todos iguales. Y, si se atiende, de forma loable, a la diversidad, hay que incluir aquí a los que sobrepasan la media, a los que tienen ganas de aprender, que ahora se aburren soberanamente porque se les están recortando las alas, no se les abren horizontes ni se les anima a desarrollar sus capacidades.

De este tipo de estudiantes he conocido algunos (casi diría bastantes). Y he hecho lo que he podido para fomentar sus aspiraciones. Pero siempre he sentido la frustración de que al sistema no parece importarle favorecer la excelencia educativa, instruir mejor a quienes desean pensar, indagar, abrir nuevos caminos… Se fomenta poco la creatividad, la búsqueda de objetivos, la inquietud intelectual, constreñidos como están los docentes por los planes de estudio, la burocracia y, por qué no decirlo, las pocas ganas de complicarse la vida.

El futuro de un país está en esos adolescentes que pueblan las aulas de la ESO y del Bachillerato. O sabemos darles las herramientas que puedan hacer de ellos (al menos de algunos) solucionadores de problemas, cabezas pensantes, hombres y mujeres que sepan mejorar la sociedad siendo mejores ellos mismos… o nuestro mundo estará condenado a una crisis difícil de superar en decenios.



viernes, 9 de octubre de 2020

"JERJES Y EL BACHILLERATO"

 --Un oportuno y contundente artículo en defensa de lo clásico--


JERJES Y EL BACHILLERATO

Manuel López-Muñoz, Catedrático de Latín y Presidente de la Federación Andaluza de Estudios Clásicos

Recuerdo cuando estuve con mi mujer en Atenas. Quizá fue hace unos años, quizá en otra vida: los meses del confinamiento me han contraído la percepción del tiempo. Mientras otros turistas se empeñaban en hacer miles de fotos por si alguna vez les llegaba la inspiración de qué era aquello, a mí me dio por retirarme a un lado y sentarme mirando a la mar. Allí, en la Acrópolis, junto al Partenón intenté imaginar qué pensarían aquellos griegos que, amenazados por las tropas del rey Jerjes, no podían saber si al día siguiente estarían vivos, muertos o peleando entre humo, cenizas, sangre, tripas desparramadas, gritos y orines de terror. No podían saber que, gracias a ellos, la democracia iba a seguir viva como un ideal que tanto se invoca y tan poco se lleva a la boca. Su única garantía era que, sin habérselo buscado, les había tocado morir o matar. Como dijo el Eneas de Virgilio: "No tienen los vencidos más salvación que no esperarla". Hablaba un troyano, pero sus palabras son tan universales como su desesperación.

Aquellos atenienses murieron y vivieron y la democracia pervivió; aquel rey persa, Jerjes, fue derrotado, pero su decisión de acabar con los griegos sigue viva aún en nuestros días. Sus tropas ya no acechan a Leónidas y sus trescientos en las Termópilas. ¡Ahú, ahú, ahú! No, las hordas de Jerjes ahora van contra quienes se empeñan en seguir enseñando Latín y Griego y contra quienes, pese a quien le pese, han decidido estudiarlos. Hay Institutos y Centros privados en los que se ha desanimado a la gente para no escoger esas asignaturas, o se les ha cambiado "militari manu" la matrícula o, sencillamente, se ha eliminado una materia o un itinerario.

Hay Centros que han decidido ahorrar a sus estudiantes el contagio con la base de las Humanidades. Se esconden tras el argumento de que no hay tantos alumnos como en otras asignaturas y ahora aprovechan la pandemia para disfrazar de optimización de espacios sus actitudes de agresión y de desprecio. Esos bárbaros le habrían prohibido a Sócrates enseñar a sus escasos pupilos y ahora se empeñan en meterle cicuta en vena a las Humanidades. Deberíamos reunir los nombres de aquellos lupanares de la ignorancia y darles publicidad para que con público escarnio se sepa quiénes consideran decente cercenar el derecho de estudiantes y familias a recibir una educación de calidad. El nombre está claro: la "lista Jerjes". ¡Ahú!


sábado, 29 de agosto de 2020

Un estupendo libro de viajes



Antonio Penadés ya publicó, hace más de quince años, una buena novela ambientada en la Grecia del siglo V a.C.: “El hombre de Esparta”. Su gusto por los temas de la antigua Grecia se plasmó, años después, en el libro de viajes “Tras las huellas de Heródoto”, donde manifestaba su admiración por el historiador de Halicarnaso, La idea de seguir el periplo de Heródoto resultó una manera diferente de abordar un libro de viajes, en el que se conjugaban armónicamente lo antiguo y lo presente, las descripciones y las impresiones...


Hace poco, Antonio Penadés nos ha obsequiado con su “Viaje a la Antigua Grecia”, donde mantiene el mismo método de narración que en su anterior obra, siguiendo igualmente a Heródoto, pero también la expedición de Jerjes que originó la Segunda Guerra Médica. Si en el primer libro su viaje se desarrolla por las costas del Asia Menor, ahora el paisaje es el de la Grecia continental hasta el desfiladero de las Termópilas.

Me ha parecido un libro apasionante, en el que el autor vuelca su amor por Grecia, y no duda en manifestar la inquietud interior que le produce su estancia en los monasterios del Monte Athos. Sigue presente su veneración hacia Heródoto y continúa manifestándonos la impresión que le causan lugares, hechos y vivencias de la geografía por la que transita, empapándose de historia y de sentimientos. Una obra sin duda recomendable. Y no únicamente para amantes de la Grecia Antigua, sino para todo aquel que gusta de visitar lugares interesantes, pasados por el tamiz de un escritor que pone el alma en la narración.


martes, 21 de julio de 2020

Clásicas en la enseñanza

Noticias - Martha Nussbaum: Las capacidades humanas y la vida buena |  Revista Cultural Turia

“En casi todas las naciones del mundo se están erradicando las materias y las carreras relacionadas con las artes y las humanidades, tanto a nivel primario y secundario como a nivel terciario y universitario. Concebidas como ornamentos inútiles por quienes definen las políticas estatales en un momento en que las naciones deben eliminar todo lo que no tenga ninguna utilidad para ser competitivas en el mercado global, estas carreras y materias pierden terreno a gran velocidad, tanto en los programas curriculares como en la mente y el corazón de padres e hijos”.
Nussbaum, M.(2010). Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Buenos Aires: Katz Editores.

La afirmación de Martha Nussbaum es de rabiosa actualidad, también aquí.

¡DEFENDAMOS LA NECESIDAD DEL LATÍN, DEL GRIEGO Y DE LA CULTURA CLÁSICA PARA PROMOVER UNA SOCIEDAD MÁS CULTA, MÁS JUSTA Y MÁS HUMANA!

¡Pedimos Cultura Clásica en la ESO, Latín al final de la ESO, y Latín y Griego en el Bachillerato!


sábado, 20 de junio de 2020

Virgilio novelado


A raíz de la lectura de El infinito en un junco, he descubierto El silbido del arquero (2015), una novela de Irene Vallejo en la que desarrolla la leyenda de los amores de Eneas y Elisa/Dido. Los versos de Virgilio en la Eneida aparecen aquí novelados y narrados por los principales personajes de la trama: Eneas, Elisa y Ana, con la intervención del dios Eros, que va preparando con sus artes el enamoramiento de Eneas y Elisa, y de Virgilio con su composición de la Eneida, su relación con Augusto y la fantasmagórica aparición de Homero...

Irene Vallejo va entretejiendo hábilmente la trama, completando lo que cuenta Virgilio con situaciones verosímiles. Hay referencias a la guerra de Troya, al destino que se le tiene preparado a Eneas, al pasado de Elisa y Ana, a la época de Augusto…

El conjunto es un fresco narrativo bien trenzado, y que puede leer también con provecho quien no conozca la Eneida. El estilo es fluido, agradable, claro y de lectura fácil. El uso de la adjetivación recuerda los entrañables epítetos de la épica clásica.

Se trata de la segunda novela de la autora, que también ha hecho una incursión en la literatura juvenil. Además, acaba de publicar el segundo libro recopilatorio de sus artículos de prensa, y está viendo cómo su ensayo El infinito en un junco sigue batiendo récords de ventas.