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viernes, 9 de octubre de 2020

"JERJES Y EL BACHILLERATO"

 --Un oportuno y contundente artículo en defensa de lo clásico--


JERJES Y EL BACHILLERATO

Manuel López-Muñoz, Catedrático de Latín y Presidente de la Federación Andaluza de Estudios Clásicos

Recuerdo cuando estuve con mi mujer en Atenas. Quizá fue hace unos años, quizá en otra vida: los meses del confinamiento me han contraído la percepción del tiempo. Mientras otros turistas se empeñaban en hacer miles de fotos por si alguna vez les llegaba la inspiración de qué era aquello, a mí me dio por retirarme a un lado y sentarme mirando a la mar. Allí, en la Acrópolis, junto al Partenón intenté imaginar qué pensarían aquellos griegos que, amenazados por las tropas del rey Jerjes, no podían saber si al día siguiente estarían vivos, muertos o peleando entre humo, cenizas, sangre, tripas desparramadas, gritos y orines de terror. No podían saber que, gracias a ellos, la democracia iba a seguir viva como un ideal que tanto se invoca y tan poco se lleva a la boca. Su única garantía era que, sin habérselo buscado, les había tocado morir o matar. Como dijo el Eneas de Virgilio: "No tienen los vencidos más salvación que no esperarla". Hablaba un troyano, pero sus palabras son tan universales como su desesperación.

Aquellos atenienses murieron y vivieron y la democracia pervivió; aquel rey persa, Jerjes, fue derrotado, pero su decisión de acabar con los griegos sigue viva aún en nuestros días. Sus tropas ya no acechan a Leónidas y sus trescientos en las Termópilas. ¡Ahú, ahú, ahú! No, las hordas de Jerjes ahora van contra quienes se empeñan en seguir enseñando Latín y Griego y contra quienes, pese a quien le pese, han decidido estudiarlos. Hay Institutos y Centros privados en los que se ha desanimado a la gente para no escoger esas asignaturas, o se les ha cambiado "militari manu" la matrícula o, sencillamente, se ha eliminado una materia o un itinerario.

Hay Centros que han decidido ahorrar a sus estudiantes el contagio con la base de las Humanidades. Se esconden tras el argumento de que no hay tantos alumnos como en otras asignaturas y ahora aprovechan la pandemia para disfrazar de optimización de espacios sus actitudes de agresión y de desprecio. Esos bárbaros le habrían prohibido a Sócrates enseñar a sus escasos pupilos y ahora se empeñan en meterle cicuta en vena a las Humanidades. Deberíamos reunir los nombres de aquellos lupanares de la ignorancia y darles publicidad para que con público escarnio se sepa quiénes consideran decente cercenar el derecho de estudiantes y familias a recibir una educación de calidad. El nombre está claro: la "lista Jerjes". ¡Ahú!


martes, 21 de julio de 2020

Clásicas en la enseñanza

Noticias - Martha Nussbaum: Las capacidades humanas y la vida buena |  Revista Cultural Turia

“En casi todas las naciones del mundo se están erradicando las materias y las carreras relacionadas con las artes y las humanidades, tanto a nivel primario y secundario como a nivel terciario y universitario. Concebidas como ornamentos inútiles por quienes definen las políticas estatales en un momento en que las naciones deben eliminar todo lo que no tenga ninguna utilidad para ser competitivas en el mercado global, estas carreras y materias pierden terreno a gran velocidad, tanto en los programas curriculares como en la mente y el corazón de padres e hijos”.
Nussbaum, M.(2010). Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Buenos Aires: Katz Editores.

La afirmación de Martha Nussbaum es de rabiosa actualidad, también aquí.

¡DEFENDAMOS LA NECESIDAD DEL LATÍN, DEL GRIEGO Y DE LA CULTURA CLÁSICA PARA PROMOVER UNA SOCIEDAD MÁS CULTA, MÁS JUSTA Y MÁS HUMANA!

¡Pedimos Cultura Clásica en la ESO, Latín al final de la ESO, y Latín y Griego en el Bachillerato!


martes, 20 de agosto de 2019

Unos saberes útiles y desinteresados (y VI)


Por último, desearía subrayar algunas ideas que nos hacen entender mejor la validez, hoy, del estudio de la antigüedad.


El mundo clásico es tal porque trasciende lo pasajero, las modas, lo coyuntural y parcial. Es clásico todo aquello que permanece, que es esencial a la condición humana, que cala en lo más hondo de nuestro ser y que nos ayuda a formarnos una opinión seria y profunda del hombre y del mundo.
Si sabemos transmitir a nuestros alumnos esta realidad, les estaremos preparando para valorar debidamente el mundo que les rodea. Sabrán desenmascarar con más facilidad los engaños sutiles que acechan a su alrededor; conocerán el verdadero valor de las cosas y las subordinarán al interés más alto de las personas; distinguirán un argumento puramente sentimental de lo que es una concepción profunda y seria del hombre. Hay demasiada gente hoy que valora la vida con parámetros meramente sentimentales, y han dejado muy atrás todo lo razonable, cuando no lo han olvidado absolutamente.


Ciertamente, prima lo sentimental (‘me gusta’, ‘ya no me apetece’…) sobre la razón. Así, no se puede calibrar correctamente nuestra actuación ante hechos y personas. Aprender a pensar: he aquí una asignatura pendiente de muchos de los sistemas educativos al uso. Recuerdo que algunos de mis antiguos alumnos valoraban, del estudio de los clásicos, precisamente eso: el hábito adquirido de razonar los argumentos, de pensar con calma las cosas, sin dejarse llevar de las primeras impresiones, que suelen ser casi siempre sentimentales.

Tendrán así nuestros alumnos, pese a su juventud, todo el acervo cultural que otros han construido antes que ellos, y que no se ha marchitado en el transcurso de los siglos sino que, al contrario, se ha demostrado imperecedero. Luchemos contra la etiqueta de «lenguas muertas» que algunos nos han colocado. El latín y el griego no son lenguas muertas. Al contrario, son lenguas que, gracias a su vitalidad, han construido el mayor edificio cultural de la historia. Y cuando, por avatares históricos y políticos, el latín dejó de ser el idioma de un imperio unido, siguió viviendo en las lenguas románicas.

Más que ‘muertas’ son lenguas imperecederas, eternas, donde hallamos, como esculpidas, tantas páginas de auténtica sabiduría, tanta ayuda para nuestro deambular por la vida, mucho más útil que los ‘manuales de autoayuda’ tan en boga hoy, y un acervo cultural impresionante en ciencia, historia, filosofía, arte, política, etc., etc.
¡No empobrezcamos la cultura que se transmite a nuestros alumnos, privándoles de algo tan primordial: lo que la antigüedad elaboró durante siglos, y de lo que aún vivimos!


martes, 16 de julio de 2019

Unos saberes útiles y desinteresados (II)

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Existe, en nuestro mundo de hoy, una aparente contradicción. Mientras –como insinuaba en el anterior post- el saber se atomiza cada día más, y los ámbitos profesionales sufren una especialización cada vez mayor, los hábitos sociales tienden a la unificación; las conductas y los gustos de universalizan. Se crean artificialmente, y casi siempre por motivos comerciales, modas y tópicos, fuera de los cuales una persona parece sentirse desplazada.

Esto afecta especialmente a los más jóvenes: la manera de vestir (o de desvestir), las bebidas de moda, la dependencia de determinados objetos (móviles, redes sociales…), la frecuentación de los mismos lugares de diversión…  Todos parecen estar cortados por el mismo patrón. Cuesta ver a alguien que vaya contra corriente, que pase de los dictados de lo política y socialmente correcto. Es la dictadura de los convencionalismos.

En definitiva, la lucha por el igualitarismo de consumo, el esfuerzo por no diferenciarse de la inmensa mayoría. No deja de ser una nueva forma de totalitarismo, de dictadura solapada de unas minorías, que mueven a su antojo los resortes menos nobles del comportamiento humano: el miedo al ridículo. Es la nueva censura que ha creado nuestra sociedad.

Y, dentro de ese comportamiento uniforme, decidirse por el estudio del Latín y del Griego es, no ya una rareza, sino incluso una herejía: “¿de qué vas a vivir?”, “y eso, ¿para qué sirve?”, “pero ¡si son lenguas muertas!”… O, como me decía el padre de un alumno, hace muchos años: “mi hijo hará bachillerato de ciencias, porque quiero que sea un “machote” (hoy sería suficiente esa frase para denunciar una actitud machista).

Quizá sea una utopía, pero estoy convencido de que la cultura clásica puede pasar de ser la víctima de la situación enunciada, para ser parte –y muy buena parte- de la solución al problema.

La cultura clásica es la contraimagen de la realidad que acabo de esbozar. Porque es sinónimo de libertad, de rigor y de auténtica comprehensión del mundo. No es utópico pensar que podemos usar del mundo clásico como antídoto. Aparece así como uno de los elementos de mayor interés formativo para cualquier generación de jóvenes, y más aún para la de nuestros días. Y está  lo suficientemente lejano en el tiempo como para no tenerle miedo, y lo suficientemente cercano por cultura como para no parecer demasiado extraño. El saber de la  antigüedad  tiene todas las ventajas para convertirse en el verdadero revulsivo de nuestra sociedad, en un elemento pacíficamente revolucionario que vuelva a dar a la persona el sentido humano que parece haber perdido en medio de tantos rumbos equivocados.

Tan solo  hace falta –¡ahí es nada!- convencer de la bondad de estas ideas a los poderes fácticos. ¿Quién se anima a promover un movimiento ciudadano en este sentido? Claro está que habría que contar con un buen respaldo político… y eso está por ver.


martes, 9 de julio de 2019

Unos saberes útiles y desinteresados (I)

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Hace más de 25 años, escribí una ponencia para un Simposio titulado “Los estudios humanísticos y la formación completa de la persona”. La titulé El mundo clásico: reflexiones en torno a un saber útil y desinteresado, que fue luego publicada en el nº 198 de la Revista Española de Pedagogía (1994).

Ahora que, en nuestro país, el gremio clásico anda revolucionado por lo de casi siempre (la menguada oferta de Latín –y, sobre todo, la de Griego- en la educación secundaria), he vuelto a releer ese artículo, y se me ha ocurrido actualizar algunas ideas, aunque el núcleo del problema sigue siendo el mismo: en la enseñanza prima cuanto produce un beneficio material. Y cuanto más inmediato, mejor.
Entresacaré algunos párrafos que aún me parecen actuales, poniéndolos en contacto con la realidad de ahora.

(Hoy), la cultura clásica parece tener poca o nula cabida. Cuando un estudiante se enfrenta a un texto griego o latino, no lo hace para satisfacer una necesidad acuciante ni para obtener un beneficio inmediato. Lo que tiene ante sí no es solamente un trozo de lengua –con el que, además, no podrá comunicarse habitualmente con nadie-. Son unas palabras en las que también hay historia y cultura, derecho y ciencia, religión y política; en definitiva, una forma de entender la vida globalizadora, rica, que tiene como centro al hombre en su sentido más amplio, con sus ilusiones y sus frustraciones, con sus anhelos, que se elevan mucho más allá de las mezquinas ambiciones materiales. Todo lo que concierne al mundo clásico  constituye un saber desinteresado, mucho más enriquecedor que la perentoria utilidad inmediata. Y verdaderamente útil, con la utilidad de la auténtica cultura. Dicho con palabras atribuidas a Nietzsche: “Yo odio al latín, pero gracias a él pienso, hablo y escribo”. Y, desgraciadamente, esto hoy no suele venderse demasiado.

Pocos estudios producen un cúmulo de conocimientos tan amplios, conectados entre sí e integradores, como los referentes al mundo clásico. Y, en el centro de esos saberes, está la lengua como eje vertebrador que interpreta una riquísima realidad. Pero, por desgracia para el hombre actual, todo eso no produce un rendimiento inmediato, no da dinero, ni poder, ni posición social… tan solo cultura, que no es precisamente un valor de moda.

Hasta 1972, y con notables dificultades después, se mantuvo un sistema de enseñanza general, con un bachillerato que “daba cultura”, en su sentido más amplio. Solo había una tenue especialización al final, que desembocaba en unos estudios universitarios mucho menos fragmentados que ahora. Recuérdese, por ejemplo, la licenciatura en Filosofía y Letras, con aquellos dos años comunes, que otorgaban una visión humanística amplia, frente al panorama actual donde el latín encuentra serias dificultades para hacerse un humilde hueco en los primeros cursos.

Y hoy añadiría: desgraciadamente, incluso en los grados de Humanidades…

A eso, se une la progresiva eliminación del Latín y el Griego en la Secundaria (obligatoria y postobligatoria), presente ya desde hace bastantes años, pero que ahora ha tomado nuevos bríos. Incluso con mezquinas e ilegales maniobras, como asegurar infundadamente que no hay suficientes alumnos para cursar esas materias.  


domingo, 9 de abril de 2017

Los Ludi Saguntini

Pronto hará diez años, publiqué aquí mismo una entrada titulada "El 'milagro' valenciano". Se debía, en aquel momento, al auge que ya cobraban las nuevas tecnologías, para la aplicación didáctica entre las gentes de Clásicas. Y cómo se veía revitalizado todo ello gracias a las nuevas  generaciones de latinistas y helenistas, que se podían ver cada otoño en las Jornadas de Cultura Clásica de Sagunt, que aparecieron varias veces en este blog.

Ahora, y con ocasión de la celebración de los XXI Ludi Saguntini, he tenido la oportunidad de disfrutar de nuevo, aunque fuera brevemente, del 'milagro' valenciano y del ambiente clásico en esa ciudad. Los Ludi combinan la realización de diversos talleres y la asistencia a representaciones de comedias latinas y de tragedias griegas en el teatro romano de Sagunt. Con una duración de cinco días, han pasado por la ciudad más de 14.000 alumnos, procedentes la gran mayoría de la Comunidad Valenciana.

De la mano de la asociación Ludere et discere, se ha podido llegar a las XXI ediciones de los Ludi que, desde hace siete años, tienen continuidad a lo largo del curso escolar en la Saguntina Domus Baebia, una iniciativa única, no solo en España, sino también en Europa. Actualmente, pueden realizarse en la Domus diecisiete talleres sobre el mundo clásico (tessellae, fibulae, ars cosmetica, tempore capto, de re coquinaria, aetatis hominis, etc., etc.).


El trabajo de las profesoras Amparo Moreno y Charo Marco, responsables de la Domus, es admirable: por su dedicación al progreso de la didáctica de la cultura clásica, por su labor de investigación constante, que puede verse reflejada en las páginas de su blog, donde se menciona la historia e información de su proyecto, los objetivos del aula, etc., y por su paciente y entusiasta atención a los miles de alumnos que anualmente pasan por las aulas de la Domus.

Creo, sinceramente, que cualquier docente de clásicas de este país debe pasar por Sagunt y asistir, aunque solo sea un día -y, si es posible, con sus alumnos-, a los Ludi Saguntini. Saldrá reconfortado y con ánimos renovados para su tarea diaria. Y, además, si le apetece compartir la anual Jornada de Cultura Clásica, mejor que mejor, para él y para su tarea educativa.


martes, 19 de mayo de 2015

Ahora es en Francia

Desde hace un tiempo, las aguas andan revueltas en la enseñanza secundaria francesa. Hoy mismo, ha tenido lugar una huelga que, según fuentes sindicales, secundó el 50% del profesorado.

Ya hace meses que el ambiente se encuentra caldeado: desde que la joven ministra de educación, Najat Vallaud-Belkacem, hizo pública la ley que promueve para evitar -dice- las desigualdades en la enseñanza, y que afectará al primer ciclo de la secundaria (11 a 15 años).

Además de otras medidas, también discutidas, -mayor autonomía de los centros, más presencia del estudio del islam, etc.- la nueva ley reduce las horas lectivas de Latín y de Griego, materias optativas ya ahora, pero que cursa un 20% del alumnado de entre 12 y 14 años. Ambas lenguas quedarán reducidas a unas imprecisas "Lengua y culturas de la antigüedad". La fuerte oposición al respecto, tan solo ha arrancado del ministerio el compromiso de añadir a la enseñanza del francés algunos "aportes del Latín y del Griego".
La ley se encuentra en período de consultas hasta el próximo 11 de junio.

Y, mientras tanto, el Latín y el Griego siguen mortecinos en nuestra casa, sin que nadie levante la voz, más allá de lo políticamente correcto. Los franceses protestan porque ven amenazado el talante humanístico de su enseñanza. Y eso, a pesar de que el ministerio ha aumentado este año su dotación económica en mil millones más que el pasado, y que la plantilla de profesorado crecerá el próximo en 4.000 (60.000 en toda la legislatura).

Aquí, ni lo uno ni lo otro, pero los recortes en todo lo que huele a clásico, tienen patente de corso. Y nadie mueve un dedo. 
Así nos irá en un futuro no muy lejano, cuando nos quejemos inútilmente de lo difícil que es recuperar aquello que se dejó perder de forma tan inconsciente.


lunes, 17 de noviembre de 2014

Jornada Clásica en Sagunt: una cita ineludible

Un año más, Sagunt ha vuelto a reunir a un numeroso grupo de profesores de Latín y de Griego, en torno a su XII Jornada de Cultura Clásica. Y, como casi siempre, allí acudí con ganas de aprender de los conferenciantes... y de los amigos.

En varias ocasiones anteriores, ya hice alusión en este blog a la singularidad de Sagunt en el ámbito de las clásicas. No son solo estas Jornadas. Es la continuada labor de Ludere et Discere, la celebración, año tras año, de los Ludi Saguntini, y ese monumental fenómeno didáctico que se llama Saguntina Domus Baebia.  No en vano, con frecuencia se habla del "milagro valenciano" respecto al mundo clásico. Y esa expresión se volvió a oir este fin de semana en Sagunt.

Todo cuanto acabo de mencionar, confiere un aire distinto a los eventos clásicos que se celebran en la ciudad levantina: allí se respira ilusión, renovación, ímpetu creativo, ganas de emprender nuevos caminos, de luchar...    


Y, todo ello, mirando al pasado... para construir el futuro. 

Eso es lo que hizo Mercedes Madrid en su intervención (espléndida presentación, como todas las suyas) titulada "Hermes pasa", acudiendo a la entrañable figura de Juanvi, ejemplo de tantas cosas buenas. 

Y, también, lo que llevó a cabo Bernardo Souviron, con su conferencia "Causas de una crisis. El humanismo moderno", una lúcida visión retrospectiva del Humanismo clásico y de las carencias de la educación de hoy.

O la iniciativa que nos expuso Angel Luis Gallego -Jerry para los amigos-: el "Dicciogriego" en línea, herramienta moderna heredada de los más acreditados diccionarios antiguos al uso.

O la motivadora disertación -en latín- de Xavier Mata ("Aurea dicta"), sobre el rendimiento didáctico que se le puede sacar en clase a máximas, refranes y proverbios latinos.

Hubo presentación de libros (Alexandros, Un niño griego en casaΔιάλογος) y de proyectos didácticos varios: "Ludi Europaei Classici" (Projecto Europeo Grundtvig); Epigrafía virtual en 3D; o la utilización de eTwinning para desarrollar proyectos de clásicas.

Como broche final, el grupo Komos representó la tragedia de Eurípides Las Troyanas.

Y, a posteriori, qué mejor que el video que Ana ha preparado de esta XII Jornada.

Si aún hay algún "clásico" que no ha pasado nunca por Sagunt, ya puede ir reservando el tercer fin de semana de noviembre. No se arrepentirá.



lunes, 17 de marzo de 2014

En busca de una utopía

En la época del pensamiento líquido, del usar y tirar, de la cultura del instante, no es de extrañar que todo cuanto suene a perenne, consistente, duradero y profundo sea dejado de lado, cuando no vituperado y tildado de antigualla.

Quizá por eso, nuestro tiempo no está por la labor de valorar las humanidades clásicas: no son útiles a corto plazo, son demasiado viejas, requieren cierto esfuerzo...  Y, luego, vienen las leyes de des-educación a clavar la puntilla. Comenzando por el llamado plan Bolonia, que ha barrido casi todas las humanidades de la universidad, y siguiendo por la LOMCE, que va por el mismo camino en la enseñanza secundaria. Como decía Jordi Llovet en Adiós a la universidad"el plan de Bolonia ha puesto fin a las Humanidades, las ha convertido en algo residual".

Les da igual que en el mundo de las clásicas haya una verdadera revolución en el uso de las nuevas tecnologías (mucho más que en la mayoría de materias de secundaria). Les es indiferente que nuestra civilización sea, fundamentalmente, clásica (desconocen la afirmación de Cicerón -o no quieren hacer caso de ella-: "No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños"). No les importa que tengamos un profesorado lleno de ilusión, a pesar de las puñaladas recibidas durante varios decenios...  Es igual; ellos a lo suyo: a cercenar nuestras raíces, a eliminar la conciencia crítica de nuestros jóvenes, a extender como una epidemia la moda del pensamiento débil...

Y, en medio de este panorama quasi-apocalíptico, un puñado de aguerridos profesores de esas antiguallas sigue luchando por lo que a algunos les parece una utopía.  Quizá porque saben que hay utopías que llegan a hacerse realidad.


domingo, 19 de mayo de 2013

Las clásicas en la LOMCE (II)

Una vez conocidas las líneas generales de la presencia de las materias clásicas en la LOMCE -según comentábamos en el post anterior-, querría comentar brevemente ciertos aspectos:

1. La obligatoriedad de cursar alguna de nuestras materias se reduce exclusivamente al Latín I y Latín II del bachillerato humanístico.

2. Hay un párrafo que se repite monótona y amenazadoramente:

En función de la regulación y de la programación de la oferta educativa que establezca cada Administración educativa y en su caso de la oferta de los centros docentes, (...)

Lo cual quiere decir, llanamente,  que se trata de materias dejadas al albur de las decisiones de administraciones educativas y de los propios centros. Aparecerán aquí normativas de número mínimo de alumnos  (por aquello de la rentabilidad económica), preferencias de equipos directivos, etc., etc.

Puestos en el mejor de los casos (que Cultura Clásica, Latín y Griego estén presentes en un centro), hay que pensar en la competencia existente con otras materias:

-en 1º, 2º, 3º de la ESO, Cultura Clásica está con otras siete materias y el alumno escoge entre una y cuatro.

-en 4º de la ESO (iniciación al bachillerato) la cosa está algo mejor: Latín compite con otras tres materias, y el alumno debe escoger al menos dos.

-pero en 4º de la ESO (iniciación a la Formación Profesional), la Cultura Clásica lo tiene francamente mal:  se oferta junto a otras once materias, de las que el alumno puede escoger entre una y cuatro.

-en 1º de bachillerato, el Griego I del bachillerato humanístico, y el Latín I y el Griego I del bachillerato de Ciencias Sociales,  han de competir con tres materias más, y el alumno elige un mínimo de dos. La labor del profesor de clásicas aparece como muy importante para asegurar un mínimo de alumnos.

-en 2º de bachillerato, la situación es similar, pero en vez de tres materias, la competencia es con cuatro.

3. De todo ello se deduce:

-que en los tres primeros cursos de la ESO se puede ofrecer Cultura Clásica. Como los alumnos pueden escoger asignaturas diferentes cada año, parece factible que los centros ofrezcan esa materia en uno o más años;

-que la pervivencia del Griego en el bachillerato está seriamente amenazada, pero no más que en la actual LOE. Incluso podrán cursarlo alumnos del bachillerato de ciencias sociales... si se les ofrece.

4. Dos breve párrafos sobre carga horaria de las materias:

Art. 6 bis, 2, c
las Administraciones educativas podrán:
(…)
4º) Fijar el horario lectivo máximo correspondiente a los contenidos de las asignaturas del bloque de asignaturas troncales.
5º) Fijar el horario correspondiente a los contenidos de las asignaturas de los bloques de asignaturas específicas y de libre configuración autonómica.

Art. 6 bis, 2, d
los centros docentes podrán:
(…)
3º) Determinar la carga horaria correspondiente a las diferentes asignaturas

Según lo transcrito, ¿queda a la competencia de los centros determinar las horas de clase de cada asignatura? ¿Es eso lo mismo que fijar el horario lectivo (máximo) correspondiente a los contenidos de las aginaturas...?
Como que esto no ha hecho más que comenzar, bueno será esperar a las concreciones que irán viniendo...



viernes, 17 de mayo de 2013

Las clásicas en la LOMCE

Acaba de publicarse el texto definitivo de la LOMCE (la controvertida Ley Wert), aprobado en el Consejo de Ministros de hoy, 17 de mayo.
Dibujo recogido de http://ampabenitoperezgaldos.blogspot.com.es
Sin perjuicio de que se haga un análisis más exhaustivo, paso a reseñar de urgencia cómo quedan las materias de clásicas en dicha ley.

Primer ciclo de la ESO (1º, 2º, 3r cursos):  Se oferta Cultura Clásica, junto con siete materias más. El alumno debe escoger entre una y cuatro de ese grupo cada curso. Las otras materias son: Educación Plástica y Visual, Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial, Música,  Segunda Lengua Extranjera, Tecnología, Religión, y Valores Éticos.

4º de la ESO: -Opción de enseñanzas académicas (iniciación al bachillerato): Se oferta Latínjunto con otras tres materias, de las cuales el alumno ha de escoger dos. Las otras materias son: Biología y Geología, Economía, y Física y Química.
                       -Para las dos opciones: Se oferta Cultura Clásica, junto a once materias más, de las que el alumno debe escoger entre una y cuatro. Las otras once  materias son:   Artes Escénicas y Danza, Cultura Científica, Educación Plástica y Visual, Filosofía,  Música, Segunda Lengua Extranjera, Tecnologías de la Información y la Comunicación, Religión, Valores Éticos, Una materia de ampliación de los contenidos de alguna de las materias del bloque de asignaturas troncales, y Una materia del bloque de asignaturas troncales no cursada por el alumno.

1º de bachillerato:  -Bachillerato de Humanidades: es obligatorio el Latín I. Se oferta Griego I, junto con tres asignaturas más (Economía, Hª del mundo contemporáneo y Literatura Universal), de las que el alumno debe escoger dos.
                                           -Bachillerato de Ciencias Sociales: Latín I y Griego I se ofertan junto con tres materias más (Economía, Hª del mundo contemporáneo y Literatura Universal) de las que alumno escoge dos.

2º de bachillerato:  -Bachillerato de Humanidades: es obligatorio el Latín II. Se oferta Griego II, junto con cuatro asignaturas más (Economía de empresa, Geografía, Hist. del Arte y Hist. de la Filosofía), de las que el alumno escoge dos.
                                           -Bachillerato de Ciencias SocialesLatín II y Griego II se ofertan junto con cuatro materias más (Economía de empresa, Geografía, Hist. del Arte y Hist. de la Filosofía), de las que el alumno escoge dos.

Tanto en 1º como en 2º de bachillerato, se establece que: En función de la regulación y de la programación de la oferta educativa que establezca cada Administración educativa y en su caso de la oferta de los centros docentes, los alumnos cursarán un mínimo de dos y máximo de tres materias de las siguientes del bloque de asignaturas específicas:
Y, después de citar varias asignaturas, se dice: ñ) Una materia de ampliación de los contenidos de alguna de las materias del bloque de asignaturas troncales.  o) Una materia del bloque de asignaturas troncales no cursada por el alumno.

Tiempo habrá para analizar, discutir y aclarar algunos apartados, porque creo que no todos son fáciles de interpretar. Además, aún debe pasar el trámite parlamentario.


viernes, 19 de abril de 2013

Aún estamos aquí

¿Puede continuar el hecho de que no se produzca un solo libro en España sobre antigüedades clásicas –latín y griego–, que merezca la pena incorporarse a la bibliografía internacional sobre estas materias? (1)
Estas palabras las pronunció Américo Castro en 1928, y recogían muy sinceramente el deplorable estado de la filología clásica en España en el primer tercio del siglo XX.
De hecho, los estudios universitarios de clásicas no comenzaron hasta 1932, cuando empezó en la Complutense la correspondiente licenciatura.

Pero, así como fue tardía nuestra incorporación al clasicismo universal, se hace necesario reconocer el florecimiento espectacular que la filología clásica experimentó, sobre todo desde la mitad del siglo XX.

Surgió entonces toda una generación irrepetible que colocó a España en el mapa filológico clásico mundial. Sólo cabe citar nombres como Alvar, Lasso de la Vega, Mariner, Fernández Galiano, Cirac, Rodríguez Adrados, Valentí Fiol, Bassols, Alsina, Bastardas, Sánchez Ruipérez, Dolç... y tantos otros. De ellos, y de sus discípulos y continuadores, vive aún nuestra filología y el prestigio bien ganado en el ámbito internacional.

Pues bien: al lado de esta situación, y en triste contradicción con ella, la presencia en la educación secundaria del latín y del griego no ha hecho más que bajar desde mediados del siglo pasado. Y las perspectivas no son precisamente halagüeñas...

Al empuje ya mencionado, adquirido por los altos estudios de filología clásica, se ha unido en los últimos años un verdadero auge de los métodos didácticos y de todo cuanto puede contribuir a mejor enseñar nuestras materias. 
Si hace medio siglo se estaba malbaratando el genio investigador cada vez que se recortaban los estudios de latín y de griego, ahora se dilapida la multitud de recursos con que cuentan nuestros profesores siempre que la presencia de lo clásico disminuye en las aulas.

He intentado recoger las iniciativas, actividades y estrategias -directamente relacionadas con la antigüedad clásica- desarrolladas en los último dos o tres meses. Estoy convencido de que me dejo bastantes, pero ahí va una muestra significativa:
Cartel de los Ludi Saguntini 2013
Y podríamos seguir durante un buen rato enumerando otros eventos.

Ante este panorama, ¿es de sentido común arrinconar unos estudios que demuestran tal presencia en el ámbito didáctico? Y aún deberíamos añadir el uso de las nuevas tecnologías en las materias clásicas: basta darse un paseo por Chiron y ver los más de 400 blogs allí sindicados, o las 35.000 fotos utilizables, o los 6.600 documentos integrados en el marcador social, etc., etc.

A las puertas de la enésima ley de educación, debemos seguir dando la batalla para que los cimientos de nuestra cultura sigan otorgando firmeza a nuestra civilización.
_____________
(1) Palabras recogidas por Francisco García Jurado en "El nacimiento de la Filología Clásica en España. La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid (1932-1936)". Estudios Clásicos, nº 134, 2008.


jueves, 27 de septiembre de 2012

Aniversario agridulce

Hoy se cumplen seis años (¡ya!) del nacimiento de Chiron. Los cumpleaños suelen tener un componente de alegría, sobre todo por la experiencia vivida. En Chiron, este año ha venido marcado por el crecimiento, la ilusión siempre renovada ¡y compartida!, nuevas iniciativas, y el premio que nos concedió la SEEC el pasado mes de junio.

Por otro lado, y después de unas expectativas prometedoras, acaba de aparecer el anteproyecto de ley orgánica para la mejora de la calidad educativa, que puede leerse aquí. Un jarro de agua fría... al menos tal y como está ahora, a la espera de los debates parlamentarios, de los que no cabe esperar gran cosa (ojalá me equivoque), a menos que luchemos, como casi siempre desde hace décadas, por nuestros intereses.

Todo un bagage adquirido durante años echado por la borda sistemáticamente. A cada nuevo plan de estudios -y llevamos siete desde la transición- las tijeras han actuado implacablemente sobre todo lo que despidiese tufo a clásicas. Bien cierto es lo que se dice en catalán: "a cada bugada perdem un llençol" (en cada colada perdemos una sábana).

Y, a pesar de recortes, zancadillas, obstáculos e incomprensiones, la GENS CLASSICA no solo ha resistido sino que ha crecido, se ha formado, ha incorporado -hasta convertirse en pionera- las nuevas tecnologías a la enseñanza de sus materias, ha dado vida a múltiples iniciativas (Festivales de teatro grecolatino (Prosopon, Mérida, Segóbriga...), los Ludi Saguntini, la ejemplar Saguntina Domus Baebia, cientos de blogs, páginas web (Palladium, Labyrinthus  y un larguísimo etc.), se ha unido activamente y colaborado más que nunca...  Quien desee palpar en vivo cuanto acabo de decir, que se pase por la X Jornada de Cultura Clásica de Sagunt, el próximo 17 de noviembre, y comprobará que no exagero, además de proporcionarse una buena dosis de esperanza.

Por todo ello, nuestra ilusión debe desguir incólume viendo que muestras para el optimismo las hay.  Solo hace falta continuar adelante con la seguridad de que, tarde o temprano, la razón acabará por triunfar. Hace pocos días, una entusiasta y activa chironiana escribía en las redes sociales la conocida afirmación de Horario: "Graecia capta ferum victorem cepit, et artes intulit agresti Latio".  Al menos yo lo  interpreto como un canto a la esperanza.


lunes, 4 de junio de 2012

¿Quién dijo crisis?

En griego, κρίσις significa 'juicio, 'decisión', 'separación'... y sus consecuencias habrían de ser el pensamiento, el análisis y la reflexión. Una situación crítica o decisiva, por tanto, debe llevar a plantearse seriamente las cosas, a pensar, a argumentar.
Pero no: no deseo ahora hablar de lo que todos tienen in mente cuando se pronuncia hoy el fatídico término. Deseo cuestionar que los estudios clásicos estén en crisis. Objetivamente, no lo están. Otra cosa es que a los poderes fácticos les interesa hacernos creer que sí, que nuestros estudios son algo obsoleto, muerto y, por tanto, candidato claro al entierro.


No es la primera vez que opto por la vía de la esperanza. Y, de vez en cuando, nos viene bien a todos armarnos de argumentos y de moral. Así que ahí van unos ejemplos para levantar el ánimo:


Para comenzar, una referencia a quienes mantendrán la llama clásica en un futuro próximo. 
Cada año, se suceden los certámenes de traducción para alumnos de bachillerato. Su expresión máxima, en cuanto al Latín, es el Certamen Ciceronianum. En la edición de 2012, ha obtenido una mención honorífica Rodrigo Conesa Campos, del IES “Juan del Enzina” de León, cuyo profesor es el amigo Óscar Ramos (Ansgarius Legionensis). 


El ganador de la Prueba Nacional de Griego, organizada por la SEEC, ha sido este año Bruno González, del Instituto Gutiérrez Aragón de Torrelavega. Su premio: un viaje a la Academia Homérica de Quios.


Como cada año, Chiron concede en mayo sus Centauros de Oro a iniciativas en la red promovidas, o realizadas, por alumnos. En esta ocasión, los premiados han sido:
'Clàssics a la Romana', blog del IES Vil·la Romana de La Garriga, donde participan alumnos de Latín y de Griego desde 4º de la ESO a 2º de Bachillerato. 
'Alea iacta est', blog colectivo de alumnos de clásicas los los Institutos 9 de Octubre de Carlet y Matilde Salvador de Castelló.
'In aversa charta', blog ... ¡en Latín! de los alumnos del IES Serrallarga de Blanes.


Pero, sin esperar a los frutos que, sin duda, surgirán de esas generaciones tan prometedoras, la realidad de hoy también es espléndida:


Esta misma semana, Chiron recibirá el Premio a la Promoción y Defensa de los Estudios Clásicos, que anualmente concede la SEEC


El proyecto colaborativo de crear un diccionario de griego, didáctico e interactivo, con licencia Creative Commons, sobre la base del diccionario Liddell-Scott, Intermediate Greek-English Lexicon, es una empresa de gran alcance y que, sin duda, constituirá una herramienta de enorme valor en la enseñanza del Griego.


Gabriela Marrón publica, desde Argentina, un blog dirigido a comentar y difundir la literatura griega y latina para niños. Se titula Literatura grecopequelatina.


Por no hablar de otros acontecimientos bien recientes: la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales a la helenista Marta Nussbaum;
la constante presencia en los medios de artículos (el reciente de Vargas Llosa "¿Por qué Grecia?"), entrevistas (la de hoy mismo a Jaume Pòrtulas en La Vanguardia), jornadas de divulgación (la reciente Tarraco Viva, por ejemplo), etc, etc.


Seguro que me dejo muchas referencias en el teclado, pero no deseaba ser exhaustivo. Simplemente, dar testimonio de la viveza de nuestros estudios en una época que parece tan poco propicia. De nosotros depende que la llama no se apague, sino que cada vez brille con más fuerza.

lunes, 7 de mayo de 2012

Schopenhauer y el Latín

Hace poco, me encontré con unas frases escritas por Schopenhauer (1788-1860) en las que hacía una entusiasta apología del estudio del Latín. Se trata de un opúsculo titulado "El estudio del Latín", contenido en su obra Parerga y paralipómena.


Y, buscando por la red, llegué a conocer un breve estudio de Carlos García Gual titulado Schopenhauer y la lectura de los clásicos. Apuntes y notas,  en el que comenta algunos aspectos del citado opúsculo.


Creo que es útil e ilustrativo conocer la opinión del siempre incisivo Schopenhauer sobre la necesidad de saber Latín en una sociedad culta. He aquí algunos pàrrafos:

"La abolición del latín como  idioma universal de los hombres cultos (…), ha sido una verdadera desgracia para la causa del conocimiento en Europa".
Pintura de Schopenhauer en 1859
"El hombre que no sabe latín se parece a quien se encuentra en un hermoso paisaje en medio de la niebla: su horizonte está extraordinariamente limitado; sólo ve claro lo próximo, a los pocos pasos más allá se pierde en lo indefinido. El latinista, por el contrario, tiene una apreciación más amplia, que abarca los tiempos modernos, la Edad Media y la Antigüedad; y su horizonte mental se extiende aún más si estudia Griego o incluso Sanscrito".
"Una biblioteca de traducciones se asemeja a una pinacoteca de copias. Y  fundamentalmente las traducciones de los autores de la antigüedad son frente a sus textos un sucedáneo, como el café de achicoria frente al auténtico." 
"No hay ningún deleite para el espíritu mayor que la lectura de los clásicos antiguos: tan pronto como uno toma en la mano a cualquiera de ellos, se siente al pronto refrescado, aligerado, purificado, elevado y fortalecido; no de modo distinto a como uno se hubiera refrescado en una fresca fuente al pie de unas rocas. ¿Fúndase eso en las antiguas lenguas y en su perfección o en la grandeza de los espíritus, cuyas obras permanecen sin ser taradas y debilitadas por los milenios? Quizás en ambas cosas a la vez. Sólo sé esto: que, si como ahora amenazan (los bárbaros ya están ahí; los vándalos no se acaban nunca), cesara alguna vez la enseñanza de las lenguas antiguas, vendría entonces una nueva literatura, formada de una escritura tan bárbara, tosca e indigna como no se ha presentado aún nunca."

"Los bárbaros ya están ahí", escribe Schopenhauer hace más de siglo y medio, porque "los  vándalos no se acaban nunca". Después de tantos años, no parece que los avisos del filósofo alemán se hayan tenido muy en cuenta...


martes, 10 de abril de 2012

El saber desinteresado

Replantear, recortar, reducir gastos, racionalizar el trabajo… Desde hace tiempo (demasiado  tiempo ya), estos términos están en nuestro vocabulario habitual. Ya sabemos en qué se traducen tales propuestas (… o imposiciones).

Quiero hoy referirme a un único aspecto de los llamados recortes que puede incidir negativamente –una vez más- en los estudios de humanidades clásicas, tanto a nivel de secundaria como a nivel universitario.
 Porque se viene hablando últimamente de suprimir estudios con poca matrícula (poca demanda, dicen). 
Se me ocurren algunas consideraciones sobre ello:

1. ¿Con qué criterio se ha de establecer si unos estudios pueden o no cursarse? ¿Basándose en una supuesta utilidad práctica? ¿Qué tipo de utilidad: el mercado de trabajo, el rendimiento económico? ¿Una planificación encorsetada que recuerde por desgracia los famosos ‘planes quinquenales’?
La equiparación de la universidad con el mercado de trabajo puede acabar siendo la ruina del conocimiento. Hay saberes que no tienen una utilidad práctica, pero que son necesarios. Como decía la filósofa y helenista francesa Bárbara Cassin: “las humanidades no sirven para nada en particular,pero pueden ser útiles para todo”.

No puede ser que el criterio económico-mercantil  sea el único a la hora de establecer qué estudios son buenos para la sociedad y cuáles no. Hay otros condicionantes –infinitamente más importantes- que deben tenerse en cuenta.

2. ¿Qué se entiende por poca demanda?  ¿Por qué hay pocos alumnos que desean estudiar Latín y Griego en el bachillerato –o en la universidad-?  ¿Alguien les ha informado objetivamente? ¿Ha habido una orientación veraz y neutral, o más bien eso se deja al albur del ambiente social que rodea al alumno?

Ya se sabe que las modas también afectan a la elección de estudios. Y el ambiente familiar. Y el social. Cuando un alumno se halla en la tesitura de enfocar su futuro, es muy necesaria una orientación adecuada, sobre todo, a las capacidades e intereses de ese alumno. ¿Existe una  orientación así? Cuántas veces un alumno escoge casi a ciegas, o movido por razones poco objetivas… ¿Le dejamos realmente al posible alumno de clásicas elegir con libertad, es decir, con conocimiento de causa, con apertura de miras y respetando su decisión? Al decir “dejamos”, me estoy refiriendo a la familia, a los profesores y al opresivo ambiente social que todo lo calibra en función de criterios economicistas.
Me pregunto ¿a cuántos profesionales de la filosofía, de la literatura, de la historia, de la ciencia, de la medicina… no les hubiera gustado tener unos conocimientos –siquiera elementales- de Griego para poder ir a las fuentes en sus materias?

Nunca serán las humanidades objeto de estudio por parte de las masas. Pero siempre lo han sido de las personas que han significado algo importante en el mundo. A este paso, los referentes sociales ¿serán unos grises y anodinos burócratas?

Porque, quizá nuestra sociedad está discriminando a unos alumnos -los de humanidades-, colgándoles la etiqueta de parásito social que debe justificar constantemente su existencia. 
Triste sociedad la que rehúye el saber desinteresado…

lunes, 19 de marzo de 2012

Más sobre Humanidades

Ya me perdonará el lector, pero vuelvo a tratar de las Humanidades. Porque resulta que, estando en época de notorias vacas flacas para los estudios de Latín y de Griego, sin embargo nunca se ha hablado tanto de los estudios clásicos.

De que las cosas andan mal, ya se vienen haciendo comentarios desde hace algunos decenios.
De 1997 es esta "Defensa de las Humanidades clásicas", que lleva por subtítulo Utinam hic scholam sic habeamus!  Y de hace pocos días es el artículo titulado "Los barnices". 

Un profesor de clásicas glosaba hace poco en su artículo "Intelectuales en su papel" un documento aparecido en Le Monde, hace poco más de un mes, titulado "En renonçant aux humanités classiques, la France renonce à son influence". El artículo venía firmado por quince escritores y filósofos franceses.

Hoy en día, entre los defensores de las Humanidades, quizá se lleva más comentar las excelencias de la cultura clásica y del papel que puede jugar en nuestra maltrecha sociedad. Por eso, los argumentos quizá han variado algo. Es más frecuente hablar de lo que las humanidades clásicas pueden aportar al hombre actual, o de los nuevos enfoques que deben darse a su estudio y, sobre todo, a su inserción en el mundo laboral, como propone este artículo titulado "Mercado y Humanidades clásicas".

Y nunca como ahora han surgido, y siguen surgiendo, iniciativas pioneras en el mundo de los estudios clásicos. Algunos ejemplos, no exhaustivos, de gran calado: La Saguntina Domus Baebia que, además, acogerá pronto una Academia europea de Cultura Clásica; el portal Chiron; los centenares de blogs clasicistas existentes y de páginas web de gran utilidad; otras iniciativas en Internet como The Digital Classicist o el portal CIRCE; la pervivencia y actualización de muchas sociedades de estudios clásicos (la SEEC, por ejemplo) y hasta el nacimiento de otras (APLEC, en Catalunya).

En tiempos de crisis, se suele agudizar el ingenio para hallar nuevas salidas que permitan una posición más holgada. Nuestras materias no son una excepción en ese panorama. Y, muchas veces, son las propias universidades las que publicitan sus estudios humanísticos. No hace mucho, una universidad privada de Catalunya, la UIC, anunciaba un programa de mecenazgo mediante el cual los alumnos de Humanidades y Estudios Culturales pagarían únicamente el 50% de la matrícula.

En definitiva: que las humanidades no sirven para nada en particular, pero pueden ser útiles para todo,  en palabras de Barbara Cassin, filósofa y helenista, publicadas en Le nouvel Economiste.