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domingo, 28 de febrero de 2021

"La antorcha andaluza de la libertad"

 
Fragmentos del artículo de Beatriz Vidal en  El Diario.es (donde se puede leer entero):

(...) doce bachilleres de Tomares (Sevilla) se han propuesto asegurar la continuidad de la asignatura de Griego en su instituto; que es decir, preservar la rama de Humanidades en la Educación Secundaria tal y como la conocemos. (...)

Como la de un árbol milenario, la voluntad de Las Doce de Griego -así las llama su profesora Encarna- es inquebrantable. “Espero que vuestra antorcha se mantenga encendida y siga iluminando más y más” les deseaba la cineasta Arantxa Aguirre tras mostrar su apoyo a la iniciativa. (...)

Los Estudios de Letras son una manera de estar en el mundo, una forma de vida continua, lámparas incesantes, luz de reserva en épocas oscurantistas. ¿Qué hace un país europeo zarandeando las Humanidades, desmoronándolas hasta el punto de desterrarlas por el sumidero irreversible de la indolencia, a la desaparición? No se puede negar a las personas, en los institutos de los pueblos más alejados de la urbe, el desarrollo interior de un modesto habitáculo en el que ser. «Libertad para decidir un quehacer. Libertad y vocación. ¿No será ese terreno de la vocación el adecuado para entender desde él el sentido de la libertad en el hombre?» escribió María Zambrano reflexionando sobre cómo educar para la libertad, y parece que la filósofa está pensando ahora mismo en voz alta.

(...) Es la Antorcha Andaluza de la Libertad con sus doce faces humanistas un estandarte tras el que marchar. Por ello te encuentras aquí. No te resignas a que el Griego, el Latín o la Filosofía se diluyan en la cada vez más desertificada Escuela Pública. Quieres reivindicar que estas materias, así como el itinerario que conforman, se promuevan con orgullo, que no se estrellen contra el suelo árido de los prejuicios.



viernes, 9 de octubre de 2020

"JERJES Y EL BACHILLERATO"

 --Un oportuno y contundente artículo en defensa de lo clásico--


JERJES Y EL BACHILLERATO

Manuel López-Muñoz, Catedrático de Latín y Presidente de la Federación Andaluza de Estudios Clásicos

Recuerdo cuando estuve con mi mujer en Atenas. Quizá fue hace unos años, quizá en otra vida: los meses del confinamiento me han contraído la percepción del tiempo. Mientras otros turistas se empeñaban en hacer miles de fotos por si alguna vez les llegaba la inspiración de qué era aquello, a mí me dio por retirarme a un lado y sentarme mirando a la mar. Allí, en la Acrópolis, junto al Partenón intenté imaginar qué pensarían aquellos griegos que, amenazados por las tropas del rey Jerjes, no podían saber si al día siguiente estarían vivos, muertos o peleando entre humo, cenizas, sangre, tripas desparramadas, gritos y orines de terror. No podían saber que, gracias a ellos, la democracia iba a seguir viva como un ideal que tanto se invoca y tan poco se lleva a la boca. Su única garantía era que, sin habérselo buscado, les había tocado morir o matar. Como dijo el Eneas de Virgilio: "No tienen los vencidos más salvación que no esperarla". Hablaba un troyano, pero sus palabras son tan universales como su desesperación.

Aquellos atenienses murieron y vivieron y la democracia pervivió; aquel rey persa, Jerjes, fue derrotado, pero su decisión de acabar con los griegos sigue viva aún en nuestros días. Sus tropas ya no acechan a Leónidas y sus trescientos en las Termópilas. ¡Ahú, ahú, ahú! No, las hordas de Jerjes ahora van contra quienes se empeñan en seguir enseñando Latín y Griego y contra quienes, pese a quien le pese, han decidido estudiarlos. Hay Institutos y Centros privados en los que se ha desanimado a la gente para no escoger esas asignaturas, o se les ha cambiado "militari manu" la matrícula o, sencillamente, se ha eliminado una materia o un itinerario.

Hay Centros que han decidido ahorrar a sus estudiantes el contagio con la base de las Humanidades. Se esconden tras el argumento de que no hay tantos alumnos como en otras asignaturas y ahora aprovechan la pandemia para disfrazar de optimización de espacios sus actitudes de agresión y de desprecio. Esos bárbaros le habrían prohibido a Sócrates enseñar a sus escasos pupilos y ahora se empeñan en meterle cicuta en vena a las Humanidades. Deberíamos reunir los nombres de aquellos lupanares de la ignorancia y darles publicidad para que con público escarnio se sepa quiénes consideran decente cercenar el derecho de estudiantes y familias a recibir una educación de calidad. El nombre está claro: la "lista Jerjes". ¡Ahú!


martes, 21 de julio de 2020

Clásicas en la enseñanza

Noticias - Martha Nussbaum: Las capacidades humanas y la vida buena |  Revista Cultural Turia

“En casi todas las naciones del mundo se están erradicando las materias y las carreras relacionadas con las artes y las humanidades, tanto a nivel primario y secundario como a nivel terciario y universitario. Concebidas como ornamentos inútiles por quienes definen las políticas estatales en un momento en que las naciones deben eliminar todo lo que no tenga ninguna utilidad para ser competitivas en el mercado global, estas carreras y materias pierden terreno a gran velocidad, tanto en los programas curriculares como en la mente y el corazón de padres e hijos”.
Nussbaum, M.(2010). Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Buenos Aires: Katz Editores.

La afirmación de Martha Nussbaum es de rabiosa actualidad, también aquí.

¡DEFENDAMOS LA NECESIDAD DEL LATÍN, DEL GRIEGO Y DE LA CULTURA CLÁSICA PARA PROMOVER UNA SOCIEDAD MÁS CULTA, MÁS JUSTA Y MÁS HUMANA!

¡Pedimos Cultura Clásica en la ESO, Latín al final de la ESO, y Latín y Griego en el Bachillerato!


martes, 20 de agosto de 2019

Unos saberes útiles y desinteresados (y VI)


Por último, desearía subrayar algunas ideas que nos hacen entender mejor la validez, hoy, del estudio de la antigüedad.


El mundo clásico es tal porque trasciende lo pasajero, las modas, lo coyuntural y parcial. Es clásico todo aquello que permanece, que es esencial a la condición humana, que cala en lo más hondo de nuestro ser y que nos ayuda a formarnos una opinión seria y profunda del hombre y del mundo.
Si sabemos transmitir a nuestros alumnos esta realidad, les estaremos preparando para valorar debidamente el mundo que les rodea. Sabrán desenmascarar con más facilidad los engaños sutiles que acechan a su alrededor; conocerán el verdadero valor de las cosas y las subordinarán al interés más alto de las personas; distinguirán un argumento puramente sentimental de lo que es una concepción profunda y seria del hombre. Hay demasiada gente hoy que valora la vida con parámetros meramente sentimentales, y han dejado muy atrás todo lo razonable, cuando no lo han olvidado absolutamente.


Ciertamente, prima lo sentimental (‘me gusta’, ‘ya no me apetece’…) sobre la razón. Así, no se puede calibrar correctamente nuestra actuación ante hechos y personas. Aprender a pensar: he aquí una asignatura pendiente de muchos de los sistemas educativos al uso. Recuerdo que algunos de mis antiguos alumnos valoraban, del estudio de los clásicos, precisamente eso: el hábito adquirido de razonar los argumentos, de pensar con calma las cosas, sin dejarse llevar de las primeras impresiones, que suelen ser casi siempre sentimentales.

Tendrán así nuestros alumnos, pese a su juventud, todo el acervo cultural que otros han construido antes que ellos, y que no se ha marchitado en el transcurso de los siglos sino que, al contrario, se ha demostrado imperecedero. Luchemos contra la etiqueta de «lenguas muertas» que algunos nos han colocado. El latín y el griego no son lenguas muertas. Al contrario, son lenguas que, gracias a su vitalidad, han construido el mayor edificio cultural de la historia. Y cuando, por avatares históricos y políticos, el latín dejó de ser el idioma de un imperio unido, siguió viviendo en las lenguas románicas.

Más que ‘muertas’ son lenguas imperecederas, eternas, donde hallamos, como esculpidas, tantas páginas de auténtica sabiduría, tanta ayuda para nuestro deambular por la vida, mucho más útil que los ‘manuales de autoayuda’ tan en boga hoy, y un acervo cultural impresionante en ciencia, historia, filosofía, arte, política, etc., etc.
¡No empobrezcamos la cultura que se transmite a nuestros alumnos, privándoles de algo tan primordial: lo que la antigüedad elaboró durante siglos, y de lo que aún vivimos!


sábado, 27 de julio de 2019

Unos saberes útiles y desinteresados (III)

"Mysterium igitur Methodi linguarum novissimae totum in eo erit, ut per libellos quosdam artificiose constructos, in auctores VIA certa, brevis et amoena recludatur". I. A. COMENIVS, Novissima linguarum methodus, XII.16 (1648)
Veamos brevemente otro aspecto de la huída de las lenguas clásicas:
Uno de los rasgos de la sociedad de hoy que más negativamente ha influido en la valoración de nuestras materias lo constituye el miedo a las dificultades. Instalados en una sociedad del bienestar -aunque en patente crisis-, todo cuanto requiere esfuerzo debe ser obviado: hay que hacer fácil y placentero el camino de la vida. Con estos presupuestos, es fácil imaginar con qué ánimos se enfrentarán nuestros alumnos al estudio del latín y del griego, que requieren un esfuerzo que se les antoja inútil e improductivo. 
Es cierto, si se ha hecho que el alumno aborde el estudios del Latín y del Griego mediante sistemas y métodos totalmente inadecuados, obsoletos, aburridos e ineficaces para comprender la lengua y adentrarse en un mundo que es, de por sí, suficientemente atractivo.
Fijémenos, si no, en lo que afirmaba J. A. Comenius hace ya cuatro siglos:
«Si nos fijamos en el estudio de la lengua latina (aunque no sea más que a la ligera y como ejemplo), ¡gran Dios, qué intrincado, trabajoso y prolijo lo han hecho! Cualquier aguador, cantinero o zapatero de viejo, entre los oficios de baja condición (. .. ) aprenden antes una lengua diferente de la suya, y aun dos o tres, que los alumnos de las escuelas con gran tranquilidad y sumo esfuerzo llegan a conocer tan sólo la latina. ¡Y con qué aprovechamiento tan distinto! ( ... ) ¿De dónde puede provenir esta lastimosa pérdida de tiempo y trabajo sino de un método vicioso?»                                                                                (COMENIUS, J. A. (1982) Didactica Magna, XI, 11 (México, Porrúa). 
¿Hay dificultades en el estudio de las lenguas clásicas? Sí, evidentemente. Pero, tengamos en cuenta aquello de Séneca: «Muchas cosas no las intentamos porque sean difíciles, sino que son difíciles porque no las intentamos».
No se trata de evitar gratuitamente los obstáculos para hacer más fàcil el camino, por aquello del 'aprender jugando', la tan de moda 'gamificación'. Pero tampoco hay que seguir anclados en metodologías anquilosadas. Por suerte, ya hace tiempo que en muchos centros se ha renovado la enseñanza del latín y del griego, con la adopción de métodos como el inductivo-contextual (el llamado método 'Orberg', port ejemplo, para el Latín, o  'Polis', 'Alexandros' o 'Diálogos' para Griego). Creo que éste puede ser el camino para una renovación de nuestras materias, que les dé un nuevo aire.


martes, 16 de julio de 2019

Unos saberes útiles y desinteresados (II)

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Existe, en nuestro mundo de hoy, una aparente contradicción. Mientras –como insinuaba en el anterior post- el saber se atomiza cada día más, y los ámbitos profesionales sufren una especialización cada vez mayor, los hábitos sociales tienden a la unificación; las conductas y los gustos de universalizan. Se crean artificialmente, y casi siempre por motivos comerciales, modas y tópicos, fuera de los cuales una persona parece sentirse desplazada.

Esto afecta especialmente a los más jóvenes: la manera de vestir (o de desvestir), las bebidas de moda, la dependencia de determinados objetos (móviles, redes sociales…), la frecuentación de los mismos lugares de diversión…  Todos parecen estar cortados por el mismo patrón. Cuesta ver a alguien que vaya contra corriente, que pase de los dictados de lo política y socialmente correcto. Es la dictadura de los convencionalismos.

En definitiva, la lucha por el igualitarismo de consumo, el esfuerzo por no diferenciarse de la inmensa mayoría. No deja de ser una nueva forma de totalitarismo, de dictadura solapada de unas minorías, que mueven a su antojo los resortes menos nobles del comportamiento humano: el miedo al ridículo. Es la nueva censura que ha creado nuestra sociedad.

Y, dentro de ese comportamiento uniforme, decidirse por el estudio del Latín y del Griego es, no ya una rareza, sino incluso una herejía: “¿de qué vas a vivir?”, “y eso, ¿para qué sirve?”, “pero ¡si son lenguas muertas!”… O, como me decía el padre de un alumno, hace muchos años: “mi hijo hará bachillerato de ciencias, porque quiero que sea un “machote” (hoy sería suficiente esa frase para denunciar una actitud machista).

Quizá sea una utopía, pero estoy convencido de que la cultura clásica puede pasar de ser la víctima de la situación enunciada, para ser parte –y muy buena parte- de la solución al problema.

La cultura clásica es la contraimagen de la realidad que acabo de esbozar. Porque es sinónimo de libertad, de rigor y de auténtica comprehensión del mundo. No es utópico pensar que podemos usar del mundo clásico como antídoto. Aparece así como uno de los elementos de mayor interés formativo para cualquier generación de jóvenes, y más aún para la de nuestros días. Y está  lo suficientemente lejano en el tiempo como para no tenerle miedo, y lo suficientemente cercano por cultura como para no parecer demasiado extraño. El saber de la  antigüedad  tiene todas las ventajas para convertirse en el verdadero revulsivo de nuestra sociedad, en un elemento pacíficamente revolucionario que vuelva a dar a la persona el sentido humano que parece haber perdido en medio de tantos rumbos equivocados.

Tan solo  hace falta –¡ahí es nada!- convencer de la bondad de estas ideas a los poderes fácticos. ¿Quién se anima a promover un movimiento ciudadano en este sentido? Claro está que habría que contar con un buen respaldo político… y eso está por ver.


martes, 9 de julio de 2019

Unos saberes útiles y desinteresados (I)

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Hace más de 25 años, escribí una ponencia para un Simposio titulado “Los estudios humanísticos y la formación completa de la persona”. La titulé El mundo clásico: reflexiones en torno a un saber útil y desinteresado, que fue luego publicada en el nº 198 de la Revista Española de Pedagogía (1994).

Ahora que, en nuestro país, el gremio clásico anda revolucionado por lo de casi siempre (la menguada oferta de Latín –y, sobre todo, la de Griego- en la educación secundaria), he vuelto a releer ese artículo, y se me ha ocurrido actualizar algunas ideas, aunque el núcleo del problema sigue siendo el mismo: en la enseñanza prima cuanto produce un beneficio material. Y cuanto más inmediato, mejor.
Entresacaré algunos párrafos que aún me parecen actuales, poniéndolos en contacto con la realidad de ahora.

(Hoy), la cultura clásica parece tener poca o nula cabida. Cuando un estudiante se enfrenta a un texto griego o latino, no lo hace para satisfacer una necesidad acuciante ni para obtener un beneficio inmediato. Lo que tiene ante sí no es solamente un trozo de lengua –con el que, además, no podrá comunicarse habitualmente con nadie-. Son unas palabras en las que también hay historia y cultura, derecho y ciencia, religión y política; en definitiva, una forma de entender la vida globalizadora, rica, que tiene como centro al hombre en su sentido más amplio, con sus ilusiones y sus frustraciones, con sus anhelos, que se elevan mucho más allá de las mezquinas ambiciones materiales. Todo lo que concierne al mundo clásico  constituye un saber desinteresado, mucho más enriquecedor que la perentoria utilidad inmediata. Y verdaderamente útil, con la utilidad de la auténtica cultura. Dicho con palabras atribuidas a Nietzsche: “Yo odio al latín, pero gracias a él pienso, hablo y escribo”. Y, desgraciadamente, esto hoy no suele venderse demasiado.

Pocos estudios producen un cúmulo de conocimientos tan amplios, conectados entre sí e integradores, como los referentes al mundo clásico. Y, en el centro de esos saberes, está la lengua como eje vertebrador que interpreta una riquísima realidad. Pero, por desgracia para el hombre actual, todo eso no produce un rendimiento inmediato, no da dinero, ni poder, ni posición social… tan solo cultura, que no es precisamente un valor de moda.

Hasta 1972, y con notables dificultades después, se mantuvo un sistema de enseñanza general, con un bachillerato que “daba cultura”, en su sentido más amplio. Solo había una tenue especialización al final, que desembocaba en unos estudios universitarios mucho menos fragmentados que ahora. Recuérdese, por ejemplo, la licenciatura en Filosofía y Letras, con aquellos dos años comunes, que otorgaban una visión humanística amplia, frente al panorama actual donde el latín encuentra serias dificultades para hacerse un humilde hueco en los primeros cursos.

Y hoy añadiría: desgraciadamente, incluso en los grados de Humanidades…

A eso, se une la progresiva eliminación del Latín y el Griego en la Secundaria (obligatoria y postobligatoria), presente ya desde hace bastantes años, pero que ahora ha tomado nuevos bríos. Incluso con mezquinas e ilegales maniobras, como asegurar infundadamente que no hay suficientes alumnos para cursar esas materias.  


miércoles, 2 de agosto de 2017

Didáctica de las clásicas

Los días 7 y 8 de septiembre (jueves y viernes), estaba anunciada en Barcelona "Paideia. III trobada de didàctica dels estudis clàssics". Hace pocos días, la Comisión Organizadora hizo pública una nota en la que comunicaba el aplazamiento de la actividad, a causa de la baja inscripción.

Considero muy lamentable que una actividad, que en sus anteriores ediciones había demostrado su utilidad, y que parecía encajar muy bien con las necesidades del profesorado, haya tenido que suspenderse. Las fechas, justo antes de comenzar las clases, no parecían desfavorables... ¿A qué puede deberse esa escasa inscripción?



A menos de 300 kilómetros de distancia, una actividad similar (la XV Jornada de Cultura Clásica de Sagunt), que se desarrollará los días 20 y 21 de octubre (viernes y sábado), cuenta ya con casi 100 inscritos a día de hoy, a falta de casi tres meses para su celebración. Y ocupa, fundamentalmente, un sábado, cuando los profesores disfrutan de un merecido descanso.

No sé si es una hipótesis aventurada, pero me atrevo a interpretar que la cuestión estriba, sobre todo, en la disposición del profesorado, en su identificación con un proyecto, en la pasión por desarrollar lo mejor posible su trabajo, en las ganas de acceder a nuevas ideas y herramientas, la motivación por su profesión, etc., etc.

De todas maneras, sigo sin entender del todo por qué el ámbito de cultura clásica de Catalunya, con un potencial de profesorado grande, debe suspender una actividad y, en cambio, en Sagunt se dan cita cada año unos 200 profesores de Latín, Griego y Cultura Clásica, venidos de todos los rincones de la Comunidad Valenciana. Y así llevan ya quince años.


jueves, 15 de junio de 2017

Entrevista


Sin que sirva de precedente, hoy reproduzco la entrevista que una antigua alumna -Sara-, me hizo hace algunos días, para su página "Culturilla", que pretende -la página- algo tan loable como escribir en pro de la cultura, en el sentido más amplio.

Se ve que deseaba saber algo más sobre la importancia y la pervivencia del mundo clásico en pleno siglo XXI. Y, ante la grabadora del móvil, estuvimos hablando bastante rato: quizá una hora... Una conversación muy agradable, con unas preguntas llenas de sentido, y unas respuestas resueltas con mayor o menor fortuna.

Trasladar ese largo diálogo a texto escrito no es tarea fácil, porque se trata de resumir, y que el contexto no se resienta. No obstante, Sara lo ha hecho muy bien, y ha sabido recoger lo fundamental de nuestra charla. ¡Gracias por haber pensado en tu antiguo profesor para hablar de la pasión por el mundo antiguo!

La entrevista, tal y como ha sido publicada en su página, la podéis leer aquí mismo.   



martes, 11 de octubre de 2016

Jacqueline de Romilly

No es la primera vez que la ilustre helenista francesa se asoma a este blog. Y muchas más que debería aparecer, porque sus agudas observaciones merecen ser escuchadas una y otra vez.

Ahora, que la enseñanza del griego vuelve a retroceder -por enésima vez, y ya no sé cuantas...- me encontré hace pocos días con unas frases de Romilly, procedentes de una larga entrevista del año 2008, justo dos antes de su fallecimiento. Son palabras que sirvieron en su momento, y que sirven ahora, más que nunca.  Las copio sin más comentarios.


- ¿Lo malo que encuentro? muchas cosas… Naturalmente, lo peor que veo, y nadie me seguirá para catalogarla en el primer lugar, es la crisis de la enseñanza del griego; pero pienso que la crisis de la enseñanza del griego esconde un mal mucho más profundo: la crisis de la enseñanza literaria en general, de la lectura de las grandes obras, del retorno a las grandes obras, del sentimiento de la belleza, de la emoción, de la herencia que se recibe por
intermedio de la literatura. Pero eso va mucho más lejos, porque esta crisis refleja la crisis del pensamiento, de la sensibilidad. Esto me impresiona mucho, yo vivo en contacto con la ciudad griega, que naturalmente fue una pequeña sociedad. Esto es conocido, pero donde la gente tenía el sentido de la solidaridad, del bien común, la ciudad eran ellos, y ellos se sentían orgullosos y no  revindicaban tal o cual libertad con respecto a la ciudad,  sino gracias a la ciudad... ahora me parece terrible que eso haya desaparecido. 
 -Le voy a decir una cosa, la verdad: me considero muy pesimista, pero cada vez que hablo en una conferencia, o ante alumnos, en cualquier parte, me dicen: ¡ah cómo es usted de optimista! y sin embargo digo lo que pienso…esto quiere decir que encuentro la situación actual inquietante y llena de peligros; sin embargo, sigo confiada en las posibilidades humanas de empezar de nuevo, de erguirse; con la ayuda del pasado inventar algo mejor…el arranque es siempre posible y algunas veces llega muy rápido.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Una luz al final del túnel

Llevamos muchos años de túnel tenebroso: a cada plan de estudios, los docentes de clásicas hemos cruzado los dedos sospechando un nuevo desaguisado. Y así era. Hasta llegar al Latín optativo y al Griego residual.


Pero, como al mal tiempo hay que poner buena cara, la hueste clásica se puso a innovar: que no se diga que enseñamos "lenguas muertas"... Y aparecieron aplicaciones de las nuevas tecnologías; y la enseñanza del Latín y del Griego como lenguas vivas; y certámenes de teatro clásico; y los "Ludi Saguntini"; y ese prodigio didáctico denominado "Saguntina Domus Baebia"; y surgió Chiron, como acompañante amigo de todos nosotros; y Jornadas, y Congresos, y un largo etcétera.

Ya casi nos habíamos acostumbrado a remar solos, a olvidarnos de quienes perpetran planes de estudio, y a tirar por el camino de en medio.

Pero resulta, ¡oh prodigio! que se ha producido un quasi-milagro: publicado en letra pequeña, y ocultado por las luces navideñas, acaba de aparecer la noticia de que -¡por fin!- el Latín regresará a su lugar de privilegio en el currículum del bachillerato, y las humanidades recibirán un empuje, porque sin ellas no hay ciudadanía consciente y comprometida. Y el Griego... bueno, el Griego se desdoblará y aparecerá una materia etimológica que deberán cursar los alumnos de Ciencias de la Salud (al fin, sabrán qué es un analgésico o un hematoma).

¿Verdad que el panorama, lejos de ensombrecerse de nuevo, adquiere tonos claros y luminosidad?  Lástima que hoy sea 28 de diciembre...   Pero ¡algún día se hará la luz!


martes, 4 de agosto de 2015

Diccionario Grec - Català

Hace algo más de un mes, salió al mercado el nuevo diccionario Grec - Català, una herramienta importante porque, además, se trata de primero hecho directamente en catalán (hasta ahora existía alguno, traducido del castellano).

El volumen consta de más de 92.000 entradas,  en casi 1900 páginas, abarca desde Homero hasta el siglo II d.C., y es una coedición de Enciclopèdia Catalana y la Fundació Institut Cambó.

Recoge numerosos nombres propios, muchas citas de autores -con su traducción-, un apéndice morfológico, etimologías, mapas de la antigüedad, topónimos, etc.

La redacción del diccionario ha ido a cargo de un equipo de ocho helenistas, bajo la coordinación de Joan Alberich y de Francesc J. Cuartero.

Como decía Josep Mª Fonalleras en su artículo de presentación del Diccionario, se trata de "un diccionario contra el olvido, contra el menosprecio, a favor de la palabra, del significado, de la esencia".

Llama la atención la escasa -casi nula- repercusión en los medios de un acontecimiento cultural tan importante...



lunes, 13 de julio de 2015

XIV Congreso de Estudios Clásicos

Han comenzado hoy en Barcelona las sesiones del XIV Congreso de Estudios Clásicos,  organizados por la SEEC (Sociedad Española de Estudios Clásicos), y que durará hasta el próximo viernes 18 de julio inclusive.

De la lectura del amplio Programa, se pueden destacar las 26 ponencias, mesas redondas, etc. y los 15 ámbitos del mundo clásico, en torno a los cuales se articulan  270 comunicaciones.

Sorprende que, a la Didáctica de nuestra materias, se le dediquen únicamente nueve comunicaciones, de las cuales un tercio se emplea en describirnos el proceso de elaboración de los curricula de la LOMCE en Canarias... 

Pero esto podría deberse al escaso interés de los participantes en mostrar sus experiencias didácticas. Sin embargo, aunque todos los ámbitos presentes en el Congreso suelen tener su ponencia correspondiente, el de la Didáctica se ha de conformar con una mesa redonda titulada "Nuevas vías en la didáctica de las lenguas clásicas". 
Veamos quiénes participan en esa mesa redonda: 

Una profesora universitaria, entre cuya abundante bibliografía no he encontrado ninguna obra con referencias didácticas.
Una profesora de la Escuela de escritura del Ateneo Barcelonés, en cuyo curriculum figura la "coordinación de contenidos de materiales didácticos para entornos virtuales de aprendizaje y, en especial, de métodos para el estudio de la lengua latina y catalana".
Un profesor de instituto y de universidad, que ha publicado un libro de Latín y otro de Griego para Bachillerato.
Y un joven becario de una universidad de Madrid, cuyas publicaciones tampoco inciden en el terreno de la didáctica.

No dudo de la profesionalidad de los miembros de esa mesa, pero me permito opinar que lo más valioso que se ha hecho -y se está haciendo- por la didáctica de lo clásico en nuestro país, no está representado ahí. Todos los clasicistas inquietos (es decir, mayoritariamente los que trabajan en la educación secundaria) saben dónde hay que ir a buscar para encontrar proyectos didácticos interesantes (Jornadas de culturaclásica.com, Jornadas de Cultura Clásica de Sagunt, Jornadas de Didáctica de las Lenguas Clásicas , en Barcelona, y algunos otros cursos, seminarios, etc., más o menos aislados). Por no hablar de la Saguntina Domus Baebia, todo un monumento a la didáctica de la cultura clásica.

En unos momentos críticos -nada nuevo desde hace mucho tiempo- para nuestros estudios, puede ser muy interesante tratar sobre "Las construcciones con verbo soporte causativas en latín: los verbos de inducción", pero no estaría de más que un congreso de tal magnitud se dignara dar herramientas y motivaciones a quienes están a pie de obra, luchando cada día por tener alumnos y por inculcarles la pasión por lo clásico. Y que, ¡oh prodigio! suelen conseguirlo.



martes, 19 de mayo de 2015

Ahora es en Francia

Desde hace un tiempo, las aguas andan revueltas en la enseñanza secundaria francesa. Hoy mismo, ha tenido lugar una huelga que, según fuentes sindicales, secundó el 50% del profesorado.

Ya hace meses que el ambiente se encuentra caldeado: desde que la joven ministra de educación, Najat Vallaud-Belkacem, hizo pública la ley que promueve para evitar -dice- las desigualdades en la enseñanza, y que afectará al primer ciclo de la secundaria (11 a 15 años).

Además de otras medidas, también discutidas, -mayor autonomía de los centros, más presencia del estudio del islam, etc.- la nueva ley reduce las horas lectivas de Latín y de Griego, materias optativas ya ahora, pero que cursa un 20% del alumnado de entre 12 y 14 años. Ambas lenguas quedarán reducidas a unas imprecisas "Lengua y culturas de la antigüedad". La fuerte oposición al respecto, tan solo ha arrancado del ministerio el compromiso de añadir a la enseñanza del francés algunos "aportes del Latín y del Griego".
La ley se encuentra en período de consultas hasta el próximo 11 de junio.

Y, mientras tanto, el Latín y el Griego siguen mortecinos en nuestra casa, sin que nadie levante la voz, más allá de lo políticamente correcto. Los franceses protestan porque ven amenazado el talante humanístico de su enseñanza. Y eso, a pesar de que el ministerio ha aumentado este año su dotación económica en mil millones más que el pasado, y que la plantilla de profesorado crecerá el próximo en 4.000 (60.000 en toda la legislatura).

Aquí, ni lo uno ni lo otro, pero los recortes en todo lo que huele a clásico, tienen patente de corso. Y nadie mueve un dedo. 
Así nos irá en un futuro no muy lejano, cuando nos quejemos inútilmente de lo difícil que es recuperar aquello que se dejó perder de forma tan inconsciente.


martes, 7 de abril de 2015

Contra la barbarie


Ayer mismo, en un artículo de Marie-Noëlle Tranchant publicado en Le Figaro, aparecía esta afirmación:
el humanismo transmitido por el latín y por el griego 
es la última barrera ante la barbarie.
(Especifica que se emplea barbarie en su sentido etimológico -como lengua incomprensible-, y no como rechazo de lo extranjero).

Viene ello a cuento de la reacción que ha suscitado en Francia el anuncio del Ministerio de Educación sobre la pervivencia del Latín y del Griego, supeditada a la voluntad de cada escuela.

El revuelo que se ha producido, ha encontrado eco en la prensa y, por supuesto, en internet:

Desde hace unos días, corre por la red una petición a través de la web change.org para frenar tal iniciativa. Hoy mismo, ya hay más de 33.000 firmas.

En Twitter, con el hashtag  #JaimeLesLangues Anciennes, se pueden ver bastantes mensajes.

Entre muchas otras páginas, aquí pueden leerse opiniones, reacciones y comentarios diversos.

La situación, lleva a la articulista de Le Figaro a sentenciar:
El divorcio es completo entre la ideología anti-humanista de la Educación nacional 
y las aspiraciones reales de los franceses.

Y acaba con un ruego:
Es urgente pedir a la UNESCO una medida decisiva: la inscripción del latín y del griego
 en el patrimonio inmaterial de la humanidad. 

Llega un momento, en la lucha por la supervivencia de las materias clásicas, que únicamente nos queda decir -como hace Carlos Cabanillas en su blog-: déjennos enseñar tranquilamente nuestras materias, y que nuestros alumnos puedan estudiarlas en paz. Por el bien de la cultura y, sobre todo, de la sociedad, me uno a la petición de Carlos:  déjennos estudiar lenguas clásicas, y hagan ustedes lo que quieran.


sábado, 27 de septiembre de 2014

Un nuevo aniversario

Y ya van ocho. Ocho años del nacimiento de Chiron: la criatura ya lleva años creciendo, y cada vez se va soltando más de la mano de sus padres. Y todas las gentes de clásicas nos felicitamos, en esta fecha, de poder disfrutar de una herramienta de este tipo que, a pesar del tiempo transcurrido, ninguna otra materia del curriculum ha sido capaz de copiar.

Hace bien pocos días, siguiendo el hilo a un artículo que enlazaba Carlos, llegué a otro de Antonio Ortiz, titulado "Suenan las campanas por el libro de texto". Ahí leí estas frases: 

¿Y si los profesores comparten sus unidades didácticas en plataformas con las que cada uno pueda formar su propio material con lo mejor que encuentre? ¿Y si transformamos esas unidades en vídeos que los alumnos ven en casa y en clase se trabaja en ejercicios? ¿Y si con la tecnología podemos ofrecer a cada alumno un material personalizado?
Cuando lo leía, pensaba en Chiron y sonreía. ¿Cuántos profesores de Latín, de Griego y de Cultura Clásica, han echado mano de sus miles de artículos, pàginas web, vídeos, fotos, presentaciones..., para hacer de la clase algo diferente? ¿Cuánto enamorado del mundo clásico ha nacido entre los alumnos, porque se les hacía participar de su cultura y de su lengua de una manera nueva, más viva... más real?

Creo -y otros piensan lo mismo- que la finalidad originaria de Chiron ya se ha cumplido, y seguirá existiendo mientras haya locos del mundo clásico. Ahora quizá hace falta que Chiron emprenda unos nuevos derroteros -sin abandonar los actuales- que sirvan para concienciar, sugerir y ayudar en el camino de la enseñanza viva del Latín y del Griego, que muchos ya han emprendido, pero que es la asignatura pendiente para la mayoría de los docentes de nuestras materias.

Sin duda, se trata de un reto complejo, pero apasionante.





martes, 1 de julio de 2014

¿Por qué enseñamos?

Acabo de leer un artículo en La Opinión de Tenerife que se titula precisamente así: ¿Por qué enseñamos?
 Y, al hilo de los argumentos que desgrana su autor, me he sentido completamente identificado con sus afirmaciones.

Son reflexiones de un profesor de Griego de bachillerato, a propósito de que dos antiguos alumnos suyos se acaban de graduar en Clásicas. Y algunas de sus opiniones me han parecido de lo más acertado. Ahí van unos ejemplos:

Hay alumnos y alumnas, a los que no les da miedo ni vergüenza estudiar Latín y Griego; hay alumnos y alumnas que quieren dedicarse a investigar el mundo grecorromano y a desentrañar las raíces lingüísticas de nuestra lengua; hay alumnos y alumnas que son felices traduciendo a Homero, Tucídides, Platón, Cicerón, Salustio y a tantos otros escritores de la antigüedad; hay alumnos y alumnas que, a pesar de la invasión tecnócrata y utilitaria que está sufriendo nuestra sociedad, en general, y la universidad, en particular, han decidido ser críticos en sus juicios, teniendo como referentes los grandes pensadores del mundo clásico; hay alumnos y alumnas que han decidido defender las humanidades, a pesar de todo; hay alumnos y alumnas que... Si se dedican a la enseñanza, serán buenos profesores, seguro.
Porque es cierto que hay (no son mayoría, pero los hay) alumnos que se lo pasan bien traduciendo Latín y Griego. Y no digamos nada de la Mitología, el pensamiento, la cultura grecolatina... A lo largo de mi carrera docente he tenido varios de esos alumnos. Y aún hoy, cuando me los encuentro por la calle, me lo repiten.

¡Y qué triste resulta que haya que ser valiente y atrevido el alumno que decide dedicar su vida al mundo clásico! Hay que luchar para invertir la tendencia. Y, mientras tanto, mantener la llama encendida mediante esos alumnos excelentes que, además de colmar de satisfacción a sus profesores, son un ejemplo de coherencia intelectual y de libertad de criterio. ¡Enhorabuena, a ellos y a los profesores que les han transmitido el amor a la verdad, al bien y a la belleza!





lunes, 7 de abril de 2014

Cuestión de método

El tema, por sabido, no deja de ser importante y urgente: la enseñanza de las lenguas clásicas adolece de un método de aprendizaje obsoleto, inútil y aburrido. A no ser que se pretenda una desafección total hacia el Latín y el Griego (¿quizá será eso?), la manera actual de enseñar y aprender, por ejemplo, Latín no consigue que los alumnos, tras dos años de bachillerato y cuatro de universidad, hablen y/o escriban  mínimamente en esa lengua. Con esos años, cualquier alumno de cualquier lengua moderna es capaz, al menos, de entenderse con un nativo.


Los errores didácticos no son en absoluto nuevos. Ya en este blog se han comentado frecuentemente las denuncias que, hace casi quinientos años, hacía Comenius.  Pueden verse esas entradas aquí, aquí, aquí y aquí.

El pasado sábado, con motivo de la estancia de bastantes chironianos en Sagunt, se volvió a suscitar la necesidad de revitalizar nuestros estudios clásicos a base de crear un estado de opinión cada vez más favorable a la introducción de las metodologías activas en el aprendizaje del Griego y del Latín. Es la única manera de fomentar realmente el interés por las lenguas clásicas hoy en día. Y esta convicción ha de introducirse en el bachillerato, pero también en ámbitos nada propicios a ello, como son el universitario y el de las pruebas de acceso a la universidad.

Hace unos meses, Alfonso López Quintás publicó un artículo titulado "Las ventajas de saber Latín y Griego", que acaba con un alegato en pro de los cambios metodológicos necesarios para hacer más atractivo y más útil el estudio de las lenguas clásicas:

Hay que precisar bien qué tipo de latín y de griego van a necesitar los futuros profesionales e introducirlos, de modo sugestivo, en los textos correspondientes. Los alumnos más sensibles se dejarán prender por el encanto de esta lengua y se abrirán al estudio de sus clásicos: Cum subit illius tristíssima noctis imago… La configuración de este método exige un tratamiento pormenorizado que aquí no puedo ni siquiera pespuntear. Pero colaboraría gustosamente a ello si fuera requerido.

Mucho me temo que su ofrecimiento de colaboración no va a ser escuchado...


lunes, 31 de marzo de 2014

Cuatro años después

Hace casi cuatro años,  mis cinco últimos alumnos de Griego y yo nos reunimos un buen día para comer, cuando acababan de comenzar su primer curso universitario.
Hace pocos días, a punto de terminar ellos su carrera, nos hemos vuelto a reunir, también para comer.
Hemos pasado dos horas estupendas, de conversación amigable y fluida. Se notaba en las caras que todos estábamos a gusto.
Les he pedido permiso para escribir aquí sobre ello (también para publicar la foto).


Durante ese rato, y al hilo de la charla, se me fueron viniendo a la mente algunas ideas que deseo dejar ahora por escrito:


-Cuatro años producen cambios en las personas, y más si son jóvenes. Pude comprobar que, en este caso, los cambios han sido para bien.

-Uno de esos cambios, quizá el más significativo, es la madurez adquirida en este tiempo: claridad en las ideas, criterio propio en diversos temas, espontaneidad en exponer opiniones, responsabilidad acrecentada... He notado un plus de personalidad muy apreciable, lo que me ha llenado de satisfacción.

-Es bonito (y creo que deseable) que, entre profesor y alumnos, se pueda crear una relación verdaderamente cordial que, con el tiempo, llegue a ser de sincera amistad.

-Uno de los asistentes ha comentado luego por escrito:  Hoy es uno de los días en que pienso lo afortunado que fui al escoger Griego y Latín en mi vida. En definitiva, un placer enorme compartir momentos con todos vosotros.

-Estas son las cosas que hacen grande nuestra profesión. Creo que merece la pena pasar momentos difíciles si la recompensa es esa.


jueves, 14 de noviembre de 2013

Cien mil

Parecen muchas visitas a este blog. Pero bien mirado, esas cien mil que acaba de alcanzar, lo han sido en algo más de siete años. O sea, que no es gran cosa. 
Sin embargo, suponen un acicate para continuar en la brecha porque, como casi siempre, el Latín y el Griego merecen un respaldo y una atención constantes. Y la educación, otro tanto de lo mismo.


Primera imagen de portada del blog (Empúries, por supuesto)
La ausencia del contacto directo con los alumnos en las aulas es ciertamente una rémora. Pero nunca se pierde la relación -ni que sea a distancia- con el mundo educativo. Por eso, mientras haya fuerzas, este blog tendrá vida. Y, mientras a alguien le pueda servir de motivación, de interés, de empujón en su tarea, habrá cumplido sobradamente su misión.