Y la sesión inaugural versó sobre la Odisea, y corrió a cargo de Alberto Bernabé, Catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense.
Aún tratándose de una exposición de carácter divulgativo, se hace difícil en cincuenta minutos dar una visión significativa del gran poema épico. Y, precisamente, ese fue el mérito del conferenciante: proporcionarmos claves y significados, desvelarnos caracteres y motivaciones que, sin duda, contribuyen a hacer más fructífera una lectura -también una relectura- o un acercamiento a Odiseo y a su mundo.
La primera mitad de la conferencia la dedicó Alberto Bernabé a los siete primeros versos de la Odisea:
Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria. Mas ni aun así pudo librarlos, como deseaba, y todos perecieron por sus propias locuras. ¡Insensatos!Le sirvieron para darnos una imagen sugerente y clara de Odiseo, de su carácter y de su viaje (geográfico, pero también interior).
Otras figuras fueron también objeto de reflexión, sobre todo Penélope y los demás personajes femeninos (Nausicaa, Circe, Calypso, Euriclea).
El público, satisfecho, completó la conferencia gracias a un coloquio oportuno y enriquecedor.
El próximo martes, 26 de enero, tendremos ocasión de escuchar a Jaume Pòrtulas hablando de la Ilíada, cuando aún es bien reciente la publicación de su libro sobre el poema, auténtica obra de referencia sobre el tema.






