
No es una exageración constatar (al menos es mi caso) que CHIRON nos ha cambiado la vida a muchos. A veces va bien echar la vista atrás y hacer un poco de recapitulación:
¿Alguien se acuerda de su vida de docente de clásicas allá por 2005, por ejemplo? ¿Cómo motivaba a sus alumnos? ¿Dónde encontraba materiales para sus clases? ¿Con cuántos colegas había establecido un contacto frecuente y útil? ¿Se encontraba arropado por otros profesores con parecidos ideales de renovación didáctica? Y el uso de recursos digitales qué tal? Y así sucesivamente.
Me imagino que muchas de las respuestas que podríamos dar van en el mismo sentido: soledad, menor motivación, escasa comunicación, precariedad de medios...
Basta echar un vistazo al menú de contenidos de CHIRON para darse cuenta del trabajo de centenares de colaboradores. No nos engañemos: CHIRON existe porque hay muchos profesionales que comparten su trabajo desinteresadamente. Si no, no habría ahora mismo unos 350 blogs sindicados; ni más de 22.000 fotos en Flickr; ni 2.500 páginas web etiquetadas en el Marcador social; ni mil y pico presentaciones; ni 725 vídeos;
Gracias, pues, a tantos colaboradores, y que los materiales sigan creciendo durante muchos años.
Hoy debería ser fiesta para todos los amantes del mundo clásico...