El título del famoso cuadro de Sorolla (Aún dicen que el pescado es caro) me parece adecuado, a modo de estribillo literario, para lo que voy a contar.Los tópicos malintencionados, a fuerza de repetirlos, pueden llegar a ser verdad, al menos para gentes poco dadas a la reflexión. Y uno de ellos, con el que los clásicos cargamos desde casi siempre, es el de la inutilidad de nuestras materias. Se suele entender 'inutilidad' en su sentido más amplio: para nuestros alumnos y su bagaje educativo, para la sociedad, etc., etc.
Hace pocos días, un joven profesor de matemáticas fue a cubrir una guardia, por ausencia de un colega, a la clase donde están mis alumnos de Latín y Griego de primero de bachillerato. Al cabo de un rato, entabló conversación (amigable al principio) con cuatro alumnas que se encontraban en primera fila. El diálogo siguió, más o menos, estos derroteros:
Profesor: O sea, que vosotras hacéis el bachillerato de Humanidades.Al cabo de poco rato, cuando llegó la hora de mi clase, el desahogo fue total (omito las adjetivaciones introducidas en el discurso...).
Alumnas: Sí.
Profesor: Y qué asignaturas tenéis.
Alumnas: (citan otras materias)... y Latín y Griego.
Profesor: ¡Ah! Esas que no sirven para nada...
Van pasando los días. En clase de Latín intento explicar el acusativo-complemento directo y la idea de verbo transitivo. Como veo caras de notable desconcierto, procedo a bajar a la arena de la lengua vernácula (catalán en este caso), para dar unas ideas que, me aseguran, no tenían nada claras. Al final, han entendido de qué se trata, y podrán aplicarlo, no solo en nuestras materias, sino también en Inglés, Castellano y Catalán.
¡Y aún dicen que el Latín y el Griego no sirven para nada!
Clase de Griego en segundo de bachillerato. A raíz de un texto, los comentarios llegan a la filosofía griega y, en concreto a Platón. Una alumna me pregunta por el mito de la caverna, y pasamos un buen rato en clase hablando del tema.
Dos días después, en el examen de Filosofía se les pregunta precisamente por el mito de la caverna: aún veo las caras de satisfacción de mis alumnos cuando me lo comentan...
¡Y aún dicen que el Latín y el Griego no sirven para nada!
Latín de cuarto de la ESO. En el texto de la lección aparece el vocablo calculus. Hablamos de los diversos 'cálculos': de 'los cálculos del riñón', del 'cálculo matemático'... Han puesto en relación la lengua madre con la biología, la aritmética, la medicina... Las buenas alumnas que han escogido Latín porque harán bachillerato científico y desean adquirir un vocabulario adecuado, ven justificada su elección.
¡Y aún dicen que el Latín y el Griego no sirven para nada!
Muchos colegas podrían poner ejemplos similares. Me he limitado a explicar unos casos que me han sucedido en las últimas tres semanas.
¡Ah! Que el profesor de la guardia citada fuese de Matemáticas, es una anécdota: habitualmente, he coincidido con ellos en que los mecanismos intelectuales que se ponen en práctica para el aprendizaje de esa ciencia son muy similares a los necesarios para estudiar Latín y Griego. Quizá nuestro profesor se cuenta entre el número de esos docentes que sienten la obligación de dejar claro que su materia viene a ser como el ónfalos de la sabiduría. Y luego suspenden a diestro y siniestro, no vaya a salir perjudicado el prestigio... Por cierto: ¿sabrán de dónde sale eso de a diestro y siniestro?


