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domingo, 15 de noviembre de 2009

Tristes tradiciones

Ya hace demasiados años que el "gremio" de los clasicistas se viene quejando en este país. A algunos, puede parecerles victimismo endémico; a otros, corporativismo interesado; pero la realidad es incuestionable. Antes y ahora, cada plan de estudios llevaba aneja una tijera aplicable al Latín y al Griego. En los tiempos que corren, ya no hace falta esperar a un nuevo plan de estudios: la tijera se afila y utiliza por pequeña que sea la rendija que se le ofrece.
En los últimos tiempos, hay muestras bastante preocupantes de lo que digo:
· El número mínimo de alumnos para que se puedan ofertar en los centros nuestras materias.
· La práctica desaparición de los Departamentos de Latín y de Griego.
· La persecución a que se ve sometida la materia de Griego (ya le llegará el momento al Latín...).
· Afirmaciones, provinentes de personas de estamentos oficiales, que niegan toda aportación del Latín a las competencias básicas.
· La vieja afirmación de la inutilidad de los estudios clásicos, hoy resucitada en un mundo que no ve más allá de los resultados materiales, palpables, evidentes y rentables.
(Para una detallada explicación de las diversas situaciones, puede verse la página de inicio de Chiron, donde se está llevando a cabo un repaso por nuestras autonomías).

Pocos colectivos educativos hay tan dinámicos, entusiastas y, por ejemplo, comprometidos con las nuevas tecnologías como el de los profesores de clásicas. Si alguien, ajeno a nuestro ámbito, le diera un vistazo a día de hoy a Chiron, se llevaría muchas sorpresas:

· 288 blogs de clásicas, mantenidos por profesores y/o alumnos.
· Centenares de documentos diversos en el Wiki.
· 1919 páginas web enlazadas en el marcador social de Diigo, provistas por 52 colaboradores.
· 20.302 fotos aportadas por 344 colaboradores en la galería de Flickr.
· 594 grabaciones en la sección de videos en Vodpod.
· 718 presentaciones, de 102 miembros, en el grupo de Slideshare.
· 746 documentos, aportados por 52 voluntarios, en la sección de Scribd.
· Y un aula virtual con centenares de alumnos inscritos en 54 cursos; y un calendario de actividades, un blog de reseñas, un forum de discusión, un chat, una sección de noticias...

Desgraciadamente, quienes deberían acercarse a verlo no lo hacen. Y tampoco están presentes en tantos simposios, congresos, jornadas... donde se darían cuenta de la pujanza de nuestra actividad pedagógica, investigadora y divulgativa.

Acudir a lugares tan atrayentes y entusiasmantes como las Jornadas de Sagunt, las de culturaclasica.com, o darse una vuelta por la Domus Baebia, son un seguro de optimismo y un refuerzo para la esperanza, que recomiendo encarecidamente a propios y ajenos.

jueves, 5 de marzo de 2009

Motivos para el optimismo

Los que nos dedicamos, profesionalmente y por convicción, a las materias clásicas en secundaria, hemos comentado hasta la saciedad la situación de nuestras estudios, el frecuente y progresivo
deterioro de las humanidades en los planes que se suceden, etc., etc. Un ejemplo bien actual: el intento (esperemos que se quede en intento) de suprimir algunas materias que han arraigado en muchos centros de la comunidad valenciana.

Pero si hay algo claro en este panorama, en muchos aspectos lúgrube, es que la pervivencia de los estudios clásicos depende, en cierta medida, de nosotros mismos. No sería yo optimista si no viera ilusión, ganas, dedicación y esfuerzo continuado en mis colegas. Pero lo veo.

Por eso, hoy quiero hacer patentes algunas muestras de esperanza, que no son pocas ni pequeñas. Porque, a veces, es necesario convencer de lo que se tiene, aún a los que parecen convencidos.

* La presencia de Chiron, desde hace dos años y medio, ha revitalizado sin duda el panorama entre los profesores de clásicas: la constatación de que no se está solo y el afán colaborativo han producido el milagro.

* La gran cantidad de profesores jóvenes que aportan una ilusión renovada, y que se manifiesta en encuentros, jornadas, etc. Son ejemplos, la Jornada de Cultura Clásica de Sagunt, o la que convoca, también cada año, culturaclasica.com.

*La proliferación de los blogs clásicos que existen en la red. Solamente los alojados en la blogosfera de Chiron son, a día de hoy, 231.

* La existencia de alumnos que comienzan a entusiasmarse por el mundo clásico, hasta el punto de suponer un ejemplo para sus compañeros y un acicate para muchos profesores. No me resisto a mencionar dos de ellos: M@riel que, aún en la ESO, mantiene algunos blogs muy meritorios; y Jaume, estudiante de bachillerato que, además de tener sus propios blogs, colabora en otro, escrito exclusivamente en latín.

* En nuestro quehacer diario, hay también buenas posibilidades de fomentar las vocaciones por el latín y el griego. En la ESO, las optativas de Cultura Clásica, y el latín de 4º, son una muy buena ocasión para iniciar a los alumnos en el conocimiento de nuestras materias, y quizá para despertar inquietudes, abrir horizontes. Al menos, es lo que me ha venido pasando en los últimos años, y seguro que muchos colegas pueden añadir experiencias similares.

* Relacionado con lo anterior, el uso de las nuevas tecnologías, con la ventaja que nos ofrecen los materiales cada vez más amplios a nuestra disposición, abre nuevas vías para acercar las materias clásicas a los alumnos: blogs personales o de aula, wikis, moodle... son herramientas que facilitan mucho el trabajo de profesores y alumnos. Personalmente, mi experiencia es altamente positiva en el uso en clase de blogs y de wiki.

* Festivales de teatro clásico grecolatino (como las organizadas por Prosopon), la recién inaugurada Domus Baebia Saguntina, o la actividad en la que nació, los Ludi Saguntini, son un ejemplo de que la cultura clásica está viva. De hecho, reúnen cada vez más alumnos, con unos resultados espléndidos y una aceptación creciente.

Motivos para mantener un ánimo optimista los hay. Lo que hace falta es utilizarlos, sacarles todo el jugo que podamos y, sobre todo, constatar que no estamos solos. Y, así, podremos.

viernes, 19 de enero de 2007

VISIÓN POSITIVA

Algunos amigos, sobre todo colegas, que visitan de vez en cuando este blog, me han comentado alguna vez que suelo dar una visión demasiado optimista, positiva, del día a día en las clases, y que la realidad no es así. Les respondo que tienen razón, pero que ese era precisamente mi objetivo. Y les doy mis motivos:
--Muchas veces perdemos de vista lo auténticamente valioso a base de fijarnos tan sólo en los problemas cotidianos. Es cierto que en las aulas de hoy el ambiente no es el de hace años (aunque el bachillerato suele ser un mundo muy distinto al de la ESO), pero es ahí donde hay que sembrar... y recoger.
--Exagerando algo, les menciono dos actitudes extremas del profesor que va a clase. Una, la del que piensa cómo resistir y capear el temporal durante la hora siguiente; otra, la de quien busca estrategias para sacar de los alumnos lo mejor de ellos mismos. Y cuando optas por esta segunda posibilidad, el trabajo se convierte en algo gratificante. Siempre me ha gustado la discutida etimología de educar: e-ducere (sacar de dentro las potencialidades que cada alumno posee).
--El pesimismo, las malas caras, la desgana... paralizan, son inoperantes, no conducen a nada: no son actitudes educativas.
--Valorar ante los alumnos el esfuerzo (cuando ven a corto o medio plazo que ha valido la pena), trabajar con alegría y entusiasmo (¡que noten que lo estás pasando bien!), exigir siempre de forma justa y, a la vez, saber comprender cuando sea necesario... Todo esto son actitudes que educan para la vida.

Por todo ello, seguiré guardándome los aspectos menos agradables de mi vida profesional -¡tampoco hay tantos!- y, en cambio, sacaré a la luz cuanto pueda contribuir a que la educación sea el proceso humano que debe ser: el de la maduración y el enriquecimiento personal. O sea, más o menos el ideal griego de la Παιδεῖα.