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martes, 11 de mayo de 2010

Ciencia y humanismo

Cumplo con lo prometido en el post anterior. Hace algo más de una semana, apareció en El País un artículo de Francesc Mitjavila, catedrático de Matemàtica Aplicada de la Universidad Politécnica de Madrid, titulado precisamente "La ciencia y el humanismo".

Son abundantes los ejemplos de eminentes científicos que fueron, a la vez, grandes humanistas. Aunque no sea la tónica habitual, se trata de una simbiosis perfectamente compatible. Y viene bien recordarlo, ahora que parece acrecentarse cada vez más la dicotomía, sobre todo el los inicios de la vocación de los estudiantes.

El autor del artículo nos ofrece varias consideraciones dignas de ser meditadas:

La ciencia y el humanismo son dos buenas causas en las que ocupar la vida. Dos grandes motivos para vivir plenamente. Pasión científica, sentido humanista, son significados intensos, calificaciones que ennoblecen el quehacer de un ser humano. 
¿Cómo decidirse por la pasión científica o la vocación humanista? Más aún ¿debe uno decidirse? No sé cuál es la buena solución, ni sé si es posible llegar a ella. Acaso baste con que la opción personal que se tome tenga el rasgo de la coherencia de pensamiento.
De lo que no tengo duda es de que vale la pena apasionarse. También vale la pena comprometerse y vivir la vida intensamente. 
Unos que hagan avanzar la ciencia tanto como puedan. Otros, o los mismos, que se preocupen por educar lo mejor que sepan a las nuevas generaciones. Todos que se sientan comprometidos con la sociedad que les rodea, y que nada de lo que le ocurre a los demás lo consideren ajeno. Lo importante es mirar siempre hacia el futuro, estar convencido de que un mundo mejor es posible y luchar por él.
Tan sólo se me ocurre matizar que no es incompatible, como parece decir el autor, hacer avanzar la ciencia y educar a las nuevas generaciones.
Al final del artículo, una cita muy adecuada de Terencio que conviene no olvidar nunca:

Homo sum, humani nihil a me alienum puto.

miércoles, 29 de julio de 2009

¿Ciencias vs Humanidades?

Recientemente, leía esto en un diario digital (preguntaban a la entrevistada -profesora de Física y Química en Secundaria- sobre la formación científica de los bachilleres):
Hasta hace poco la respuesta del sistema educativo para esta formación no era muy acertada. Incluso los que cursaban el bachillerato en Ciencias recibían un gran número de horas lectivas de Humanidades, mientras que los que se inclinaban por estos últimos estudios o por el recorrido artístico no tenían presión de asignaturas científicas. Hay que pensar que en la Comunidad Autónoma Vasca un tercio de las asignaturas están relacionadas con las lenguas -euskera, castellano, inglés- a las que se suman las propias de Humanidades. Hay un peso excesivo de la lingüística en los horarios.

O sea, que la culpa de la poca preparación científica se debe a la abundancia de lenguas y humanidades. Con esta argumentación, los alumnos deberían salir con un bagaje espectacular en lengua... cuando resulta que hablan y escriben de pena.

Siempre me han producido perplejidad (y lástima) los científicos 'puros': los que no solo dejan de lado las humanidades, sino también la 'humanidad'. Resultan fríos y lejanos, como apartados de los problemas reales del mundo, a no ser que se refieran a su estrecho ámbito de estudio.

La excesiva especialización conduce a metas opuestas a las que apunta la sociedad de hoy ('aldea global', socialización, relación, colaboración...). Sinceramente, no creo que se pueda construir un mundo mejor, más justo y más humano, prescindiendo de las lenguas, de la filosofía, de la literatura, de los humanidades, especialmente de las clásicas. Y, lo digo como lo siento, sí se puede lograr ese mundo sin grandes conocimientos de mecánica, de logaritmos o de biología molecular. A lo mejor se me enfada alguien...