lunes, 28 de diciembre de 2015

Una luz al final del túnel

Llevamos muchos años de túnel tenebroso: a cada plan de estudios, los docentes de clásicas hemos cruzado los dedos sospechando un nuevo desaguisado. Y así era. Hasta llegar al Latín optativo y al Griego residual.


Pero, como al mal tiempo hay que poner buena cara, la hueste clásica se puso a innovar: que no se diga que enseñamos "lenguas muertas"... Y aparecieron aplicaciones de las nuevas tecnologías; y la enseñanza del Latín y del Griego como lenguas vivas; y certámenes de teatro clásico; y los "Ludi Saguntini"; y ese prodigio didáctico denominado "Saguntina Domus Baebia"; y surgió Chiron, como acompañante amigo de todos nosotros; y Jornadas, y Congresos, y un largo etcétera.

Ya casi nos habíamos acostumbrado a remar solos, a olvidarnos de quienes perpetran planes de estudio, y a tirar por el camino de en medio.

Pero resulta, ¡oh prodigio! que se ha producido un quasi-milagro: publicado en letra pequeña, y ocultado por las luces navideñas, acaba de aparecer la noticia de que -¡por fin!- el Latín regresará a su lugar de privilegio en el currículum del bachillerato, y las humanidades recibirán un empuje, porque sin ellas no hay ciudadanía consciente y comprometida. Y el Griego... bueno, el Griego se desdoblará y aparecerá una materia etimológica que deberán cursar los alumnos de Ciencias de la Salud (al fin, sabrán qué es un analgésico o un hematoma).

¿Verdad que el panorama, lejos de ensombrecerse de nuevo, adquiere tonos claros y luminosidad?  Lástima que hoy sea 28 de diciembre...   Pero ¡algún día se hará la luz!