sábado, 14 de julio de 2012

Echar una mano

Todos hemos tenido, en nuestra vida docente, aciertos y errores en el trato con nuestros alumnos. A veces, hemos lamentado una ocasión perdida porque teníamos prisa, una palabra que hirió al adolescente o una indiferencia que aún hace más daño. Otras veces, en cambio, supimos dar con el momento y con las palabras precisas, con ese detalle que inspira confianza, o con un simple gesto de comprensión. Echando la vista atrás, me doy cuenta que ha habido de todo ello en mi labor docente.

Alguna vez he hablado de algo parecido aquí mismo (¡ya hace más de cinco años!). Y me parece que continúa siendo una asignatura pendiente en nuestra educación, porque el profesor no es un mero transmisor, impersonal y frío, de conocimientos.  Se me ha ocurrido traer de nuevo el tema a colación tras haberme enontrado con una cita de Goethe. Es ésta:

Trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.
Un filósofo que conocí hace años, ya fallecido, publicó en una magnífica obra suya esta misma frase, pero dándole la vuelta. Y a mí me gusta más:
Hay que tratar a la gente mejor de lo que es, porque si no, la haremos peor de lo que es.
¡Cuántas veces no habremos hundido un poco más a un alumno por no intentar rescatarlo de su situación!
A veces basta con una simple palabra de ánimo, con un comentario que le abre horizontes, que le estira hacia arriba...

Esta es la verdadera labor del buen maestro: hacer que sus alumnos adquieran conocimientos, pero también que  lleguen a ser mejores personas.


4 comentarios:

El vaixell d'Odisseu dijo...

Preciós, Lluís. Subscric el que dius paraula per paraula. És així mateix. Gràcies.

Luis Inclán dijo...

Moltes gràcies, Jordi!

Salvador dijo...

Querido amigo Luis, ¿alguna vez dejarás de sorprenderme? Sigo pensando lo que ya dije en otra ocasión: Tus alumnos han tenido no solo un buen profesor, sino también una excelente persona, un humanista de pro. Amplexus mitto tibi ex insula Magna Canaria, o dilectssime magister!

Luis Inclán dijo...

¡Muchas gracias, Salvador por tus exagerados elogios! Si lo que digo en el blog le sirve a alguien, me doy por bien pagado.
Un saludo cordial para tí y toda tu familia.