miércoles, 1 de junio de 2011

Despedidas...

Toda la promoción, con algunos profesores, ante el Museo Dalí
Ayer martes, los alumnos de segundo de bachillerato de mi (ex) instituto me invitaron a su cena de despedida. Un detalle que les agradecí como se merecen. Estas celebraciones siempre encierran la sorpresa de ver qué pasará: sobre todo teniendo en cuenta que andaban llenos de exámenes hasta esa misma mañana.

La verdad es que sacaron tiempo, no sé bien de donde, para montar un breve pero emotivo acto de despedida, en el que mencionaron a sus profesores actuales... y a mí (todo un detalle). Luego, nos hicieron entrega de una flor artísticamente presentada, junto con el texto que acababan de leer.


No podía faltar un recuerdo para Nil, un compañero suyo que falleció súbitamente cuando comenzaba el segundo trimestre del primer curso de bachillerato. De él ya hablé aquí en su momento. Pero era obligado recordar a este alumno alegre y deportista. Ellos lo hicieron, y yo también deseo hacerlo aquí. Decía Plauto en Bacchides, copiando a Menandro: Aquel a quien aman los dioses muere joven   (Quem di diligunt adulescens moritur).  Deseo pensar que Plauto tenía razón, al menos en el caso de Nil: Dios se lo llevó pronto porque lo quería. Aunque a nosotros nos cueste entenderlo.  Muchas gracias a tod@s por ese rato tan agradable y por saber estar a la altura del momento.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es impossible que no s'em caiguin les llagrimes Lluis.. M'ha costat molt llegir-m'ho, ja que al canto hi ha la seva foto i encara em fa mes mal tot plegat. Gracies per ser-hi, de veritat. Agraeixo tot el que estas fent per mi, i per ell. Mil gracies, enserio.
Nil t'estimo!

Luis Inclán dijo...

Gràcies i disculpa, Ona!