miércoles, 14 de abril de 2010

Reflexiones primaverales

Hace ya casi un mes que este blog no se movía. Creo que no me había pasado nunca antes, pero los afanes del curso pueden más... Por eso, aprovecho un rato esta tarde para llenar el vacío.

Estamos a pocas semanas del final de curso. Y siempre, por estas fechas, empiezan a venirme a la cabeza muchas cosas acontecidas en los últimos meses. Como en todo, hay aspectos positivos y negativos, luces y  sombras. Algunas de esas reflexiones son las que quisiera  compartir hoy, aunque no sea más que en plan telegráfico.

*A las personas (¡y los alumnos lo son, para asombro de algunos!), les pasa como al vino: generalmente mejoran con el tiempo. Aunque también hay vinos que se vuelven vinagre...

Foto de "Onir" en Flickr
*Cada vez veo más claro que los exámenes actuales se parecen mucho a los políticos actuales: deberían ser una especie a extinguir. Lo que pasa es que ni a los unos ni a los otros es fácil suplirlos. De momento, yo lo he puesto en práctica con mis alumnos de Griego de segundo (me refiero a los exámenes, no a los políticos).

*Los alumnos que están a punto de terminar su bachillerato comienzan a entrar en trance. Lo tienen muy mal cada año: los exámenes, la primavera, las fiestas de la ciudad en medio (1 a 3 de mayo) y, para colmo, han tenido cambio de un profesor (¡a estas alturas!).

*Una conclusión apresurada, pero de la que estoy bastante convencido: los buenos alumnos de clásicas en el bachillerato acaban siendo verdaderos fans del Griego, por encima del Latín. A los menos buenos les cuesta decidirse en la elección pero, en todo caso, se inclinan por el Latín. Al menos yo, las razones las veo claras.

*Cuando uno lleva mucho tiempo enseñando y, por lo tanto, repitiendo muchos conceptos año tras año, debería estar cansado de decir lo mismo. ¿Por qué no suele pasar eso? ¿O es que soy un raro en la profesión?

A final de curso, con la tranquilidad que da haber cumplido una etapa, prometo una entrada algo más enjundiosa (o una serie de ellas...).

6 comentarios:

Isabel dijo...

Ya te echaba de menos! me alegro de leer tus reflexiones tan acertadas como siempre. Digo yo, Lluis, podríamos poner en práctica lo de tus éxamenes con los políticos, alomejor a nuestras asignaturas se las valoraría en su justa medida.
Un abrazo.

Ana dijo...

No imaginas lo oportuno de tu artículo, parece que hubiera estado contigo hablando de lo que me ha pasado hoy. No entraré en detalles porque no son agradables, pero quiero que sepas que tus palabras de hoy (ya las echaba de menos) me han servido mucho más de lo que puedas imaginar. Gratias plurimas, amice.

Ricardo dijo...

Yo también te echaba de menos. A mí esta entrada me ha parecido tan concisa y precisa como enjundiosa, ¡qué razón tienes en todo lo que has dicho! Mucho ánimo para final de curso y un fuerte abrazo.

Olga dijo...

Cinco asteriscos como cinco soles. Menudos temas has señalado. Y sí, estoy deacuerdo contigo ¿Por qué no nos cansamos de contar siempre lo mismo? Porque pocas veces se lo contamos a las mismas personas. La comunicación es cosa de al menos dos. Y enseñar es comunicar.

Luis Inclán dijo...

¡Gracias a todos por vuestros comentarios! Seguro que estas reflexiones os las habéis hecho vosotros más de una vez...
Ana: me alegro de que te hayan servido de algo, pero me has dejado en ascuas...

Álvaro P. Vilariño dijo...

Que diferencia. Cuando empezábamos a dar clase y creíamos que íbamos para Premio Nobel, pensábamos que explicar cualquier tema no requería la más mínima preparación, con todo lo que sabíamos...
Que equivocados estábamos...
Ni siguiera hoy podría decir que sé cómo hacerlo!!
repetimos siempre lo mismo...?
O bien somos como el río de Heráclito...?
Creo que aí está la clave.