Como aperitivo, el jueves tuvo lugar la visita con mis alumnos a la Tarraco romana, que se vio abundantemente pasada por agua, aunque pudimos cubrir casi todos los objetivos.
Puestos ya en el Simposio, hubo ocasión de presentar Chiron, junto con
Sebastià, ante tantos colegas; de asistir a ponencias, comunicaciones y mesas redondas interesantes; de compartir unas horas con Sebastià, Ana, Margalida y Jose, compañía siempre agradable y provechosa (proyectos, ideas, ilusiones... y algunas carcajadas); de conocer a Montserrat, que tanto hace por la divulgación de la cultura clásica; de charlar distendidamente con tantos colegas; de encontrarme con Blanca, una de las primeras galardonadas con el Centauro de Oro de Chiron, y que cursa ya tercero de Filología Clásica...Pasados los aguaceros del jueves, el resto de los días Tarragona lució como siempre bajo el sol y junto al Mare Nostrum. Sin embargo, lo más importante es siempre la grata compañía.


