jueves, 27 de diciembre de 2007

"Más peligro tiene un imbécil que un malvado"

El título que precede no es mío. Es la breve frase final de un reciente artículo de Arturo Pérez Reverte, que el lector interesado en la educación puede leer íntegro aquí.

No me resisto, porque va en la línea de lo que decía hace poco en este blog, a reproducir un par de párrafos.

El primero, nos toca de cerca a algunos docentes, empezando por los de lenguas clásicas:

(...) vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas.
Y, sobre todo, el párrafo final:
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

Quien tenga un rato, que se pase por el artículo original. Quizá rezuma demasiada bilis, pero dice verdades meridianas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

lo que no entiendo es por qué reverte se autoexcluye del grupo de los imbéciles. Su ignorancia en materia de educación es supina, aunque tenga el atrevimiento de dar lecciones a diestro y siniestro. Pero claro, por qué dejar que la realidad te estropee una columna. Triste oficio el de escribidor.

Jaume dijo...

Habla mucho y dice poco.

Magister-Διδασκαλος dijo...

Jaume,
sí que és veritat que escriu molt i diu més aviat poc. Jo li dono importància simplement perquè treu a la llum un tema bàsic. I tot el que es faci per donar relleu a aquests temes pot ajudar a crear un ambient socialment favorable al canvi educatiu.

Anónimo:
Quizá es cierto lo que dices. Yo, dejando de lado otras consideraciones, me fijaba en el tema de fondo.

Saludos a ambos y feliz 2008.