Mostrando entradas con la etiqueta Ulises. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ulises. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de febrero de 2014

Odiseo. El juramento

Los lectores asiduos de Valerio Massimo Manfredi, saben de su habilidad para urdir una buena trama novelesca, aunque disponga de pocos mimbres.

Lo que conocemos por el mito y la literatura acerca de Odiseo (mejor llamarlo así, como hace Manfredi -y como es más fiel al original griego-, que el Ulises procedente del latín) es bien poco. Aún así, vuelve a brillar la maestría de Manfredi al elaborar su novela.


Porque se trata de un proyecto ambicioso: novelar la vida de Odiseo. En esta primera parte, abarca desde la infancia del héroe hasta la toma de Troya. O sea, que tiene como eje fundamental -aunque no único- lo que se narra en la Ilíada.  El autor anuncia, para la segunda parte, la narración corrrespondiente a lo contenido en la Odisea, hasta la muerte del héroe.

Unos párrafos de Manfredi en la "Nota del autor" final, nos ayudan a entender mejor su propósito y a apreciar las características de su narración:
"...me he atenido esencialmente a la figura homérica del personaje tal como aparece en
la Ilíada y en la Odisea, al menos según mi modo de ver, lo que, es obvio, se convierte en cualquier caso en una interpretación, pero esta es la característica de los clásicos: que consiguen hablar a los hombres de cada época manteniendo intactos su valor y su vitalidad".
"El lenguaje que he utilizado trata de llevar al lector la atmósfera de la tradición homérica; y dentro de lo posible tiende a una síntesis esencial, renunciando a períodos demasiado complejos y a conceptos muy abstractos, y la historia es narrada en clave, por así decir, realista, precisamente porque es imaginada como un relato no tamizado aún y elaborado por el canto de los aedos y de los rapsodas, y porque el narrador es el propio protagonista".
El conjunto es atractivo y ameno. Tiene bastante de imaginativo para sortear las lagunas en nuestro conocimiento de Odiseo, pero lo que narra es creíble y coherente. La novela rezuma por todos lados ese aliento homérico a que hace referencia Manfredi en la "Nota del autor".
En definitiva, una obra que gustará a un público amplio (sobre todo, a los amantes del mundo clásico) y que puede dar mucho de sí en las aulas de bachillerato. Esperaremos la segunda parte.

lunes, 31 de agosto de 2009

Ulises en el Pirineo...

Entre los escritos en prosa de Mn. Jacint Verdaguer, hay unas cuantas rondalles o leyendas populares. Entre ellas, una titulada El mariner de Sant Pau recuerda sustancialmente un episodio del canto XI de la Odisea de Homero:

Mas, luego que en tu mansión hayas dado muerte a los pretendientes, ya con astucia, ya cara a cara con el agudo bronce, toma un manejable remo y anda hasta que llegues a aquellos hombres que nunca vieron el mar, ni comen manjares sazonados con sal, ni conocen las naves de encarnadas proas, ni tienen noticia de los manejables remos que son como las alas de los buques. Para ello te diré una señal muy manifiesta, que no te pasará inadvertida. Cuando encontrares otro caminante y te dijere que llevas un aventador sobre el gallardo hombro, clava en tierra el manejable remo, haz al soberano Poseidón hermosos sacrificios de un carnero, un toro y un verraco, y vuelve a tu casa, donde sacrificarás sagradas hecatombes a los inmortales dioses que poseen el anchuroso cielo, a todos por su orden. Te vendrá más adelante y lejos del mar una muy suave muerte, que te quitará la vida cuando ya estés abrumado por placentera vejez; y a tu alrededor los ciudadanos serán dichosos. Cuanto te digo es cierto. (Homero, Odisea, XI, 120-137)

Verdaguer sitúa su historia en tierras de Girona: un marinero sale de l'Empordà, tras perder barco y familia, y termina su viaje, en busca de hombres que no conozcan el remo, en el pueblo de St. Pau de Segúries. A diferencia de Ulises, que deja el remo y regresa a Ítaca, el marinero de Verdaguer se instala en el pueblo.


En la actualidad, en St. Pau de Segúries (aunque dentro ya del término municipal de Camprodón) existe una gran masía llamada "El Mariner", dedicada ahora a casa de turismo rural. Da acceso al conjunto de edificios una puerta con arco, en cuya parte superior hay un relieve de un barco, y el nombre y año de su construcción. Quien desee ver el conjunto, puede visitar la pàgina web de "El Mariner".


Hasta no hace mucho, en una plaza del pueblo, al lado de la carretera, se podía ver una pequeña barca en una zona ajardinada...


En St. Pau de Segúries hay otro vestigio importante de la cultura clásica: un largo tramo de la vía romana de Capsacosta, que unía el Pirineo con el Empordà. Hace unos años fue consolidado y museizado mínimamente. El recorrido, que ha de hacerse a pie (unos 8 km, ida y vuelta), parte de St. Pau de Segúries. Puede verse la ruta -con fotos- en esta página.

(Este post va dedicado a cuantos tienen la suerte de impartir una asignatura llamada familiarmente "Referentes". Y, entre ellos, a Ana, causante de esta publicación...).

jueves, 9 de abril de 2009

PER-SE-VERA

Otras -y otros- ya se han hecho eco de la existencia de una exposición, creo que itinerante, que tiene un título bien sugestivo: "Persevera, per severa, per se vera". Sus autores son profesores del IES l'Arboç (Baix Penedès), y buscan concienciar a los alumnos, fundamentalmente de secundaria, del valor del esfuerzo en su labor diaria. Y, para ello, nada mejor que utilizar como modelo la antigüedad griega clásica y, más en concreto, a Ulises.

Para entender el sentido de la exposición, traduzco un párrafo del dossier preparado por los autores:

"La exposición PERSEVERA, PER SEVERA, PER SE VERA, expresión latina que significa "Persevera, a través de las dificultades, por duras que sean", pretende concienciar principalmente al alumnado de secundaria, pero también a los niños y niñas del último curso de primaria, de la importancia que tuvo en el mundo clásico, especialmente en la cultura helénica, el valor del esfuerzo asociado al afán de superación y a la heroicidad. El esfuerzo no solo estaba en la base de las proezas de hombre y mujeres con coraje de tiempos inmemoriales que todos se apresuraban a imitar, sino que, inseparable de la noción de peligro, formaba parte de un saber compartido llamado paideia, 'educación'. La paideia fomentaba sobre todo el sentimiento de solidaridad entre la juventud a través de ejercicios que desarrollaban y fortalecían sus cualidades y aptitudes humanas como la exaltación de los valores físicos y morales".

"En cierto modo, si os proponéis el reto del esfuerzo y la motivación por el trabajo en el marco del respeto y la tolerancia que exigen la vida en sociedad, si tenéis una actitud positiva y resolutiva ante las dificultades, podréis conseguir igualmente ser héroes o heroínas. Da igual que os rodee la fama o la modestia, lo que vale la pena es que, cada día, mantengáis vivo el afán de superación en casa, en el "insti", en el trabajo, en el tiempo libre..."
Que los valores clásicos son vigentes hoy, algunos lo sabemos desde hace tiempo. Pero es necesario divulgarlo y que muchos, especialmente nuestros alumnos, se den cuenta. Especialmente hoy, que el esfuerzo se cotiza poco.

Quienes deseen leer el dossier de la exposición (está en catalán) pueden bajárselo en PDF desde aquí. Contiene interesantes ideas para trabajar en el aula, aunque no se pueda visitar la exposición.

jueves, 7 de junio de 2007

LA ODISEA Y LA HOSPITALIDAD

"La Odisea, un poema de hospitalidad": así es como ha titulado Carlos García Gual su conferencia, dentro del ciclo sobre Homero que se celebra estos días en Barcelona.

Para quienes no lo sepan (pocos habrá entre quienes lean esto), Carlos García Gual es Catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense y ha escrito numerosos libros y artículos sobre Literatura, Filosofía y Mitología. Destaca también su labor como traductor, que le ha supuesto en dos ocasiones ganar el Premio Nacional de Traducción, la última vez por el conjunto de su labor en este campo. Precisamente, acaba de aparecer una versión suya de la Odisea.

De García Gual he leído bastantes cosas, pero nunca había asistido a conferencias suyas, hasta ayer.
La primera impresión es la de hallarse ante un excelente comunicador, claro en la exposición, y hasta divertido en sus apreciaciones. La conferencia iba dirigida al gran público, pero abundaba la representación del estamento docente.

Los aspectos de la Odisea que fue desgranando le sirvieron para trazar un dibujo sugerente de lo que nos quería transmitir: se trata de un poema donde el sentido de la hospitalidad, tan propio de la cultura helénica, se muestra como un encuentro benevolente con el extraño.

García Gual hizo un rápido recorrido por la Odisea señalando que el motivo central es el volver a casa, lugar donde se da la más esencial y natural de las hospitalidades.
Es significativa la actitud de Ulises cuando llega a una nueva tierra: siempre se pregunta cómo serán sus habitantes, si le acogerán bien o serán gentes peligrosas.

Tres ejemplos de auténtica acogida al extraño: la que Néstor y Menelao prodigan a Telémaco cuando éste busca noticias de su padre. La hermosa hospitalidad con que Alcínoo y Nausicaa reciben a Ulises. Y la favorable acogida de Eumeo a Ulises cuando, por fin, llega a Ítaca. En todos estos casos, los anfitriones reciben y agasajan primero al recién llegado, y sólo luego le preguntan por su nombre.

A lo largo de la Odisea hay otras hospitalidades menos generosas: el irónico contraste que representa el recibimiento del Cíclope a Ulises y sus compañeros; la hospitalidad excesiva de Calipso; la interesada de Circe; y el abuso de hospitalidad que supone el comportamiento de los pretendientes en Ítaca.

El poema acaba, en su canto XXIV, con el encuentro de Ulises y su padre Laertes. Antes de darse a conocer, cuando el héroe se presenta como alguien que, en su momento, recibió y agasajó a Ulises, Laertes lamenta no poder corresponder a ese ejemplo de hospitalidad.

En resumen, estos son los trazos esenciales de una conferencia que fue seguida por un numeroso público (las entradas se habían agotado hacía ya días), que sobrepasaba la cifra de 400 personas. Se ve que la cultura clásica aún tiene bastantes adeptos...