martes, 7 de abril de 2015

Contra la barbarie


Ayer mismo, en un artículo de Marie-Noëlle Tranchant publicado en Le Figaro, aparecía esta afirmación:
el humanismo transmitido por el latín y por el griego 
es la última barrera ante la barbarie.
(Especifica que se emplea barbarie en su sentido etimológico -como lengua incomprensible-, y no como rechazo de lo extranjero).

Viene ello a cuento de la reacción que ha suscitado en Francia el anuncio del Ministerio de Educación sobre la pervivencia del Latín y del Griego, supeditada a la voluntad de cada escuela.

El revuelo que se ha producido, ha encontrado eco en la prensa y, por supuesto, en internet:

Desde hace unos días, corre por la red una petición a través de la web change.org para frenar tal iniciativa. Hoy mismo, ya hay más de 33.000 firmas.

En Twitter, con el hashtag  #JaimeLesLangues Anciennes, se pueden ver bastantes mensajes.

Entre muchas otras páginas, aquí pueden leerse opiniones, reacciones y comentarios diversos.

La situación, lleva a la articulista de Le Figaro a sentenciar:
El divorcio es completo entre la ideología anti-humanista de la Educación nacional 
y las aspiraciones reales de los franceses.

Y acaba con un ruego:
Es urgente pedir a la UNESCO una medida decisiva: la inscripción del latín y del griego
 en el patrimonio inmaterial de la humanidad. 

Llega un momento, en la lucha por la supervivencia de las materias clásicas, que únicamente nos queda decir -como hace Carlos Cabanillas en su blog-: déjennos enseñar tranquilamente nuestras materias, y que nuestros alumnos puedan estudiarlas en paz. Por el bien de la cultura y, sobre todo, de la sociedad, me uno a la petición de Carlos:  déjennos estudiar lenguas clásicas, y hagan ustedes lo que quieran.