miércoles, 13 de marzo de 2013

Las humanidades y la excelencia

El Centro de Análisis Estratégico (CAS) es una institución francesa, dependiente del primer ministro,  que tiene como misión sugerir al gobierno determinadas orientaciones sobre economía, aspectos sociales, medioambientales, tecnológicos...
El pasado 1 de marzo publicó un estudio, dirigido por el profesor Jean-François Pradeau, titulado "Las humanidades, en el núcleo de la excelencia académica y profesional. Pistas para la enseñanza de la lengua, la cultura y la recepción de la antigüedad".

Ante la situación de penuria en la que se encuentran los estudios clásicos en Francia, y tal y como se indica en el subtítulo, el documento aporta algunas pistas para llevar a cabo la necesaria reinserción de lo clásico en la formación académica:

-No se ha de considerar que las humanidades son un conocimiento específico: son, fundamentalmente, un marco con el que encuadrar la realidad. Deberíamos hacer algo parecido, salvando las dintancias, a lo que ocurrió en el Renacimiento: ver los aconteceres diarios a través de la óptica clásica.

-La Antigüedad tiene interés social, intelectual y moral para el hombre de hoy. Conocer la cultura clásica (latín, griego, historia, filosofía, literatura...) nos ayuda poderosamente a ser lo que deseamos ser hoy mismo.

-En la actualidad, abundan referencias al mundo clásico en el cine, en la novela... Quizá es que buscamos “respuestas y modelos, modos de vida, virtudes, vida ciudadana, comportamientos heroicos”. Y dirigimos nuestra mirada a la antigüedad, “porque se sabe que se van a encontrar”.

Los autores del estudio consideran que la administración pública no ha favorecido las materias clásicas porque ha sido  “considerada ‘elitista’ y ‘pasada de moda’; la enseñanza de las lenguas antiguas ha sufrido con relativa agresividad el impacto de la ‘democratización’ del segundo grado y de las políticas de ‘modernización’ sucesivas. Considerada ‘innecesariamente costosa’, se vio fuertemente afectada por las políticas de ‘racionalización’ de la oferta educativa”.  La consecuencia es que en los colegios y liceos, “el latín se ve reducido al estatuto de material opcional”. No tiene el rango de disciplina fundamental, ni siquiera en el bachillerato de letras.

Y apuntan, como una opción posible,  permitir que en colegios y liceos se pudiera elegir latín o griego como segunda lengua, no sólo en la especialidad de letras. Aunque resulte paradójico, en Francia el 65% de los alumnos de bachillerato que eligen hoy latín son de ciencias (frente al 17% de letras).

Incluyo aquí el documento completo, que también nos puede dar pistas: no en valde la situación de nuestros estudios clásicos es también bastante crítica.