viernes, 16 de marzo de 2007

ESTELA

Estela es una de mis alumnas. Es una persona de carácter extrovertido, alegre, comunicativa, sincera y buena deportista. Hizo la ESO sin dificultades, y también sin gran esfuerzo por su parte, simplemente porque no se le requería. ¡Ya sabemos..!

Empezó el Bachillerato con ganas, pero en la primera evaluación tuvo tres suspensos. Se dio entonces cuenta de que sus estrategias de aprendizaje hacían aguas por todos lados, y pidió ayuda. Ahora, que está a punto de acabar la segunda evaluación, las cosas no han mejorado demasiado. ¿Causas? Está claro que no ha puesto todo cuanto podía de su parte, un tanto porque nadie se ha preocupado de enseñarle cómo se ha de estudiar, otro poco porque la exigencia le ha venido de golpe y, además, porque tiran mucho otras actividades no escolares...

Todo esto bastaría para hacerse una idea del caso de Estela, y de tantos y tantos alumnos en su paso de la ESO al Bachillerato.

Pero si, además, se encuentra con que algún profesor no tiene mejor ocurrencia que pronosticarle, a ella y a otros –y públicamente-, que son candidatos casi seguros a repetir curso, el resultado no se hace esperar.

Y el resultado es que Estela lleva días con una cara que no es la suya, aparentando una alegría que no tiene, pidiendo a gritos –gritos silenciosos- una mano que la estire hacia arriba, y planteándose seriamente abandonar.

El problema de Estela no es infrecuente. Cuantos llevamos tiempo en esto de enseñar, lo palpamos cada año. A veces, está en nuestras manos ayudar a esos alumnos. Otras, o no podemos o no se dejan. Cada vez me causa más tristeza ver a qué situación nos han conducido los sucesivos vaivenes de la enseñanza, en forma de planes desquiciados y ajenos a toda lógica educativa.

Quizá parezca ésta la primera vez que acabo una entrada con un cierto deje de amargura. Es una lástima que la situación haya llegado a estos términos, pero también sé que Estela saldrá adelante, y volverá a sonreir de verdad.

5 comentarios:

Ana dijo...

Estimado Luis, sí que es extraño que termines un post con ese tono, que supongo resultado del cansancio de final de trimestre. Parece que es un pequeño virus que pulula entre algunos de los amigos blogfesores.

El caso de Estela no es único, lo sabemos. No sé si es producto de los vaivenes de la enseñanza, como dices, o de una mala orientación, o de querer llegar a todo, o de la falta de esfuerzo, que también señalas, o la conjunción de esas y más causas. De lo que estoy segura es de que no es una situación irreversible, y que probablemente podrá sobreponerse y seguir adelante, como todos hemos hecho. Seguro que pronto Estela volverá a sonreir de verdad, en cuanto pueda hacerse dueña de la situación y no sean las circunstancias las que le dominen.

Se trata también de un aprendizaje de vida, saber enfrentarse a las adversidades y saber sobreponerse a ellas. Estela es afortunada: estás tú cerca y puede contar con tu apoyo.

Muchos ánimos a los dos.

Magister-Διδασκαλος dijo...

Gracias, Ana, por tus ánimos.
Sin embargo, más que desánimo mío lo que tengo es pena por el desánimo de Ester. Ha pasado casi una semana, y la veo más o menos igual. Como sé que va a leer esta entrada (se la enseñé antes), quizá tus palabras le eleven la moral.
Gracias en su nombre.
Saludos.

Anónimo dijo...

la alumna soy yo. quiero dar las gracias a lluís por estar a mi lado, por animarme, por animarme, para estar a mi lado para seguir adelante, por todo.él siempre ha estado a mi lado y el año pasado que no lo tenia como profesor igualmente se preocupaba y él y yo siempre hemos tenido buena relación y me alegro mucho de tenerla porque sé que va estar a mi lado siempre.
y en cuanto a ti, anna, gracias por el comentario la verdad es que me ha gustado much y me ha dado animos para seguir adelante y poco a poco voy cogiendo la confianza en mi misma. Y espero poder salir adelante y sé que con vuestra ayuda tarde o temprano voy a seguir siendo la misma. Lo que me sabe mal es que estoy mal por una sola profesora aparte de los estudios pero aun así yo sé la ituación en la que estoy y nunca me había bajado tanto la moral.

pues nada muchas gracias a los dos!

saludos!

Anónimo dijo...

Ojalá yo tuviera un tutor como tú... la mía odia su trabajo, no entiendo por qué lo hace!!
Suerte a todos los estudiantes de Bachillerato!

Luis Inclán dijo...

Estimado anònimo/a:
Sobre todo ¡no te desanimes! Si lo deseas, puedes escribirme. Encontrarás mi e-mail en el perfil de este blog.
Saludos cordiales.