lunes, 9 de octubre de 2006

APRENDER A APRENDER


Clase de griego en segundo de bachillerato. Hemos logrado finalizar el repaso de las declinaciones de sustantivos y de adjetivos, y por fin podemos disponer de aula de informática para practicar un rato (tenemos cuatro aulas, pero la competencia por su uso es 'feroz').

Entramos a Palladium y les señalo a los alumnos los ejercicios que deben ir haciendo. (Por si alguien no conoce sus ventajas, diré que son ejercicios que, una vez puntuados por el 'sistema', quedan archivados en la web y el profesor puede consultar los resultados durante 90 días).

Cuando llevamos en esos menesteres un buen rato, Magda se gira y me dice: "Ya sé por qué nos has mandado hacer estos ejercicios..." Y sin inmutarse afirma: "Para que seamos conscientes de lo que nos queda por aprender".

Magda es una buena alumna, y se había dado cuenta de que los fallos que cometía le estaban obligando a estudiar mejor aquellos aspectos no bien asimilados.

A veces, ponemos énfasis únicamente en que los alumnos aprendan conocimientos. Y hoy es especialmente necesario aprender a aprender: darles instrumentos, estrategias y motivaciones para un aprendizaje lo más autónomo posible. Más o menos, lo que Magda descubrió con los ejercicios de declinación griega. Y me alegro de que lo haya dicho con voz suficientemente alta como para que sus compañeros lo oyeran. Los silencios denotaban que el mensaje les había llegado.