jueves 5 de noviembre de 2009

Despertarse con los griegos

Lunes (o miércoles) a las 8:15h. Con las mentes un tanto adormecidas aún, en un aula pequeña estamos a punto de comenzar la clase de Griego de primero de bachillerato. Son doce alumnas de lo más diverso: por procedencia (además de autóctonas, hay del Magreb, Sudamérica y Rumanía), intereses, capacidades, motivación...
En general, la predisposición hacia el mundo helénico y su lengua es positiva, quizá porque ya van captando la originalidad de una cultura que es la nuestra.

Casi hemos superado la etapa de la lectura (aún hay vacilaciones en los espíritus, diptongos...) y nos adentramos en la morfología nominal y verbal y en los aspectos más básicos de la sintaxis. Los ejercicios de traducción no son mal recibidos, probablemente por lo que tienen de reto intelectual.

Sin embargo, hay dos bloques de contenidos que se llevan toda la popularidad: la etimología y la mitología. La primera les da la oportunidad de ampliar (y hay mucho camino para recorrer) su vocabulario y de descubrir parentescos, préstamos, composición, derivación... y de reflexionar sobre los significados y su evolución. Es muy grato observar las caras de curiosidad al descubrir que 'economía' procede de οἰκία, o que 'Jorge' es agricultor (γεωργός). Y no digamos nada de 'hipopótamo': siempre piensan que el autor de dar nombre al "caballo de río" debía ser un tanto corto de vista...

La mitología ya no la consideran únicamente una serie de cuentos fabulosos sino una interpretación del mundo y del hombre. Veremos si mañana aparece alguien con la versión literaria castellana de Apolo y Dafne... Porque ya no hace falta insistir demasiado en nuestra tradición clásica: a diario descubren aspectos que nos emparentan con los griegos antiguos. Y no deja de ser significativo que valoren mucho más el empuje cultural heleno que la poderosa maquinaria romana.

Cada curso es igual y es distinto: no hay motivos de aburrimiento, porque las personas son irrepetibles y dan un aire nuevo a la clase cada vez.

Seguro que las pinceladas que he dado en estas líneas las podrá corroborar más de un colega.

lunes 26 de octubre de 2009

Simposio y amistades

La asistencia al Simposio de la sección catalana de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, celebrado el pasado fin de semana en Tarragona, ha sido ocasión para cubrir varios objetivos.

Como aperitivo, el jueves tuvo lugar la visita con mis alumnos a la Tarraco romana, que se vio abundantemente pasada por agua, aunque pudimos cubrir casi todos los objetivos.

Puestos ya en el Simposio, hubo ocasión de presentar Chiron, junto con Sebastià, ante tantos colegas; de asistir a ponencias, comunicaciones y mesas redondas interesantes; de compartir unas horas con Sebastià, Ana, Margalida y Jose, compañía siempre agradable y provechosa (proyectos, ideas, ilusiones... y algunas carcajadas); de conocer a Montserrat, que tanto hace por la divulgación de la cultura clásica; de charlar distendidamente con tantos colegas; de encontrarme con Blanca, una de las primeras galardonadas con el Centauro de Oro de Chiron, y que cursa ya tercero de Filología Clásica...

Pasados los aguaceros del jueves, el resto de los días Tarragona lució como siempre bajo el sol y junto al Mare Nostrum. Sin embargo, lo más importante es siempre la grata compañía.

miércoles 21 de octubre de 2009

Buenas notas y buenas personas

El personaje de la foto, risueño él y con cara de buena persona, es Ken Blanchard, experto en management y autor de una treintena de libros. También se pueden ver en la red videos de sus conferencias.

Hoy aparece en 'La contra' de La Vanguardia, espacio de entrevistas muy apreciado por los lectores. Pues bien, Ken Blanchard se despacha (o, más bien, el periodista) con el siguiente título: "Las buenas notas por sí solas forman malas personas". Dicho así, parece revolucionario, pero hay que leerse la entrevista completa para darse cuenta de lo que quiere decir.
Ken no es un teórico de la educación, sino un experto en liderazgo. Quizá por eso sabe poner el dedo en la llaga al hablar, por ejemplo, de:

(...) Wall Street y la banca, donde los poseedores de los mejores expedientes académicos están pagándose sueldos increíbles con nuestros impuestos... (...) "Si no nos pagamos estos bonus millonarios - argumentan-, los mejores se van a otros bancos y países...". Pero, ¡por Dios santo!: ¿cuánto hay que pagarle a un banquero para que se sienta bien retribuido? (...) ¿Cuánto tiene que cobrar un gestor o un político para no tener la tentación de robar?
Y ¿qué tiene esto que ver con la educación?

Todo el sistema educativo se ha transformado en una máquina de calificar, seleccionar, segregar, categorizar, dar notas... Educar se ha reducido a hacer la selección de personal desde la cuna hasta el despacho de jefe. Y por el camino quedan los perdedores. (...) Así siempre necesitamos acumular más porque nos sentimos cada vez menos. (...) ¿Hay algo más egoísta que un bebé? ¿Hay alguien más centrado en sí mismo que un preescolar? ¿Y sabe por qué? Porque no se nace generoso: la generosidad se aprende, y no la estamos enseñando. Al contrario, enseñamos que sólo te vamos a querer - desde papá hasta el jefe- en la medida de lo que consigas puntuar, obtener, mandar...
Quizá es una posición extremista, pero no se puede negar que tiene su atractivo. Y, en el fondo, creo que muchos docentes estarán de acuerdo. Por supuesto yo entre ellos.
Si se deja de primar el resultado por el resultado, si se humaniza la enseñanza, a los alumnos les puede pasar lo que dice nuestro personaje al final de la entrevista:

Se esforzará si sabe que es un ser humano al que se le ama porque es él y con esa confianza podrá ser generoso y devolver ese amor a los demás sin exprimirlos para obtener más resultados con que conquistar su admiración, que él confunde con ese cariño que se le escapa... Esa es la diferencia entre el líder que sirve y el líder que se sirve de los demás.
Recomiendo sinceramente la lectura de toda la entrevista. ¿Se trata de un planteamiento utópico? Quizá tiene algo de eso pero, como mínimo, resulta enormemente sugerente.

viernes 16 de octubre de 2009

Asuntos inquietantes

Algunos hechos diversos han coincidido casualmente esta semana:

El miércoles tuvimos claustro en nuestro centro para ilustrarnos sobre el PAC (Proyecto de Autonomía de Centros), que busca frenar el fracaso escolar, conseguir unos mejores resultados académicos, etc., etc.
El inspector que nos hizo la presentación señaló el primer paso a seguir: responder a una encuesta (padres, profesores y una selección aleatoria de alumnos) sobre el estado actual del centro. Después, con los resultados en la mano, emprender las actuaciones a que haya lugar.
No deseo hacer un juicio de valor antes de ver por dónde van las cosas pero, a la luz de las preguntas que se han de responder (anónimamente, claro), y de la baremación que de ellas se hará, no auguro mucho futuro a las conclusiones que se desprendan... o que deseen que se desprendan. Veremos.

Por otro lado, ayer mismo publicaba en su blog mi amigo Ricardo una noticia preocupante: un inspector de secundaria, catedrático de Matemáticas, afirmaba sin más que el latín no contribuye a ninguna de las competencias básicas. Y aún más: otro inspector, doctor en Matemáticas, había sentenciado, hace un año, que el latín y el griego no deberían estar en los planes de estudio actuales.

Por último, hoy mismo aparece en el blog de Álvaro su testimonio sobre determinado(s) profesor(es) de griego que desaconsejan a sus alumnos cursar esa materia en segundo porque los exámenes de selectividad son muy duros y suspenderán.

Desgraciadamente, ya no nos coge nada por sorpresa, pero cosas como estas son, al menos, inquietantes.

lunes 5 de octubre de 2009

¿Cómo lo celebramos..?

Me he enterado, mal y tarde, de que hoy es el Día Mundial del Docente, que la UNESCO instituyó hace quince años.


Lo cierto es que tal evento me lo tomo con la misma intensidad que el día del trabajo, el de los enamorados o el de los buscadores de setas… si es que lo hay. Se supone que debe aprovecharse la ocasión para homenajear al profesorado, intentando ensalzar lo trascendental de una labor que la sociedad cada vez reconoce menos. Se supone que es un día para dar una palmadita en la espalda a quienes la tienen encorvada por el peso propio y el de los problemas ajenos…


No dedicaría estas líneas a tal ocasión, si no fuera porque este año nuestro Presidente del Gobierno nos ha dirigido una Carta Abierta, como lo hizo Sarkozy a poco de llegar al poder.

Y ¿qué nos dice?


Fundamentalmente, habla de promover un gran pacto educativo que mire al futuro con ambición, con la ambición de un país que aspira a la excelencia y sabe que tiene en la educación la palanca principal para alcanzarla.


¿Es tender a la excelencia promover la igualdad –por abajo- de nuestros alumnos? ¿Es tender a la excelencia apoyar económicamente a los centros en función del número de aprobados? ¿También lo es mantener las guarderías de adolescentes en que se ha convertido buena parte de la ESO? ¿Se puede llegar a la excelencia escamoteando a los alumnos el valor del propio esfuerzo?


Es verdad que hace balance de lo alcanzado en los últimos años, pero para mostrar un panorama idílico: Hemos avanzado mucho (…) contamos con las generaciones mejor preparadas de la historia de España (…) Nunca España había tenido tanto potencial de futuro…


Al final, acude a nosotros, los profesores, para que echemos una mano, y para decirnos que no podemos construir un mejor futuro sin vosotros. A lo mejor, a partir de ya, nos van a tener más en cuenta a la hora de plantear novedades pedagógicas, establecer curricula y hacer planes de educación… Desde Pandora, la esperanza es lo último que se pierde.