martes 27 de septiembre de 2011

Chiron, quinto aniversario

A primerísima hora de tal día como hoy del año 2006, ocho blogs publicábamos la primicia: había nacido Chiron tras ocho meses justos de gestación ilusionada.

Si en aquel momento, a los primeros integrantes de esta locura nos hubieran anticipado lo que hoy es Chiron, no nos los habríamos creído. Tampoco nos parecerían reales los centenares de colaboradores, muchísimos desconocidos, que hoy contribuyen a hacer grande el proyecto. Y tantas otras cosas que entonces eran una utopía impensable y que hoy son realidad.

Chiron ha significado para muchos profesores el acompañante cotidiano en su labor pedagógica.

A la sombra de Chiron han nacido y crecido blogs, wikis, presentaciones, plataformas moodle, videos, etc., etc. sobre el mundo clásico, que contribuyen a su enriquecimiento y al de muchos profesionales.

Cada vez son más los profesores y entidades que nos otorgan su confianza para llevar a cabo cursos,  o para participar en jornadas, encuentros, congresos, etc. Los más cercanos, el curso "UtiliTICs para Clásicas", que se está celebrando en el CEFIRE de Orihuela; el Curso de Humanidades de Alcañiz (el próximo octubre) o el curso "Chiron en Compostela: construyendo nuestro espacio personal de aprendizaje"que tendrá lugar en noviembre, organizado por la SEEC de Galicia.

Y me permito señalar que Chiron ha construido a su alrededor una red de amistades verdaderas, mucho más allá del aglutinante común del mundo clásico.

Pero insisto: todo lo que Chiron pueda tener de meritorio se debe fundamentalmente a tantas y tantas personas que no se limitan a usar sus herramientas sino que toman parte activa en su construcción. A todos ellos, ¡muchas gracias!


miércoles 21 de septiembre de 2011

Los buenos maestros

Anda revuelto el mundo de la educación. Desde hace tiempo, pero ahora más, se vive en un casi continuo estado de incertidumbre, sorpresa, cambio... Y, desgraciadamente, pocos se acuerdan de los criterios exclusivamente pedagógicos, cuando la preocupación principal debería ser el penoso estado de nuestros estudios, sobre todo secundarios.

Hoy no deseo hablar de los problemas más candentes, que ahí están y son preocupantes, sino de algo que raramente aparece en los titulares: de los buenos profesores.

Yo recuerdo un maestro que tuve a mis nueve años, por el que siempre he sentido un profundo respeto y agradecimiento. Se llamaba D. Apolinar y ya andaba por los 60 años largos cuando nos preparaba para entrar en el bachillerato ("Ingreso" se llamaba aquel curso, y se hacía en el Instituto donde después cursábamos el bachillerato). Nos daba todas las materias del curriculum y a él le debo, entre otras muchas cosas: acabar aquel curso sin hacer faltas de ortografía; aprender a redactar con corrección; conocer in situ muchas cosas de la naturaleza durante los paseos que dábamos con él por prados y bosques cercanos; el amor a la lectura (tenía en clase un armario, a modo de biblioteca ambulante que se renovaba cada trimestre, y del que podíamos sacar los libros que quisiéramos)... Y todo ello con exigencia, pero con cariño, dedicación, entusiasmo y motivación.
Luego tuve otros profesores en el bachillerato de los que guardo un grato recuerdo y que quizá influyeron más en mi futuro universitario, pero ninguno como D. Apolinar por lo que tenía de verdadero maestro.

Hace unos pocos años, hice una pequeña encuesta entre alumnos de mi instituto y, entre otras cosas, les preguntaba qué valoraban más en un profesor. Por supuesto, aparecían respuestas sobre sus conocimientos, la capacidad para transmitirlos, el buen carácter... Pero me llamó especialmente la atención las muchas referencias a la capacidad de preocuparse por el alumno, incluso en cosas aparentemente alejadas de la mera enseñanza.

Hace pocos días leí y vi en internet algunos artículos y videos que me hicieron volver a pensar en D. Apolinar y en los buenos maestros de antes y de ahora, que los hay y muchos.

miércoles 14 de septiembre de 2011

Nuevo curso (2)

Cuando no habían pasado ni 24 horas desde la publicación de la anterior entrada, me encuentro con que el blog XarxaTIC incluye un estudio bastante pormenorizado de varios conceptos educativos, titulado muy significativamente "De realidades educativas y manipulaciones interesadas".
Como se explica en ese blog, el informe de la OCDE que hizo público el Ministerio de Educación ("Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE-2010") lo fue de manera sesgada, interpretando a su modo lo que el original decía.
Por eso, es muy oportuna la publicación en XarxaTIC de los gráficos que la OCDE elaboró para dar a conocer esa información.
Pues bien, de ello resulta que:

1. El gasto por alumno en España se sitúa por encima de la media de la OCDE. Similar al de Finlandia, y muy inferior al de EEUU (cuya calidad de enseñanza no es precisamente un ejemplo a seguir).

2. Las horas lectivas de los alumnos también son superiores, en bastante, a la media.

3. El número de alumnos por aula se sitúa en la media de la OCDE.

4. Los profesores españoles trabajan algo más que la media de la OCDE.

5... pero cobran más que el resto (y, en algunos casos, mucho más).

De estos datos podemos concluir que el problema de la educación en nuestro país no parece ser el dinero que se dedica, ni el número de horas de clase, ni las pocas horas de dedicación de los profesores, ni el dinero que cobran, ni la ratio alumno/aula...
¿Dónde está, entonces, el problema real?

Me permito dar unos apuntes al respecto: ¿Baja consideración social de la educación y de la labor del profesor?  ¿Poca motivación del profesorado?  ¿Excesiva acumulación de materias (algunas de dudosa necesidad) en el curriculum? ¿Poco interés por los procedimientos y estrategias? ¿Atomización de los conocimientos=falta de sentido global de los contenidos?

Es la discusión de siempre. Pero hasta que no logremos ponernos a ello en serio, todo serán parches, inocuos en el mejor de los casos, cuando no contraproducentes.


lunes 12 de septiembre de 2011

Nuevo curso

Hoy ha comenzado, al menos en bastantes sitios, el nuevo curso escolar.  Los inicios siempre traen consigo una cierta dosis de ilusión, aunque este año se vean ensombrecidos por circunstancias ajenas a la educación en sí: recortes, aumento de horas lectivas, congelación de plazas docentes...

Todo ello no ayuda a comenzar la tarea de forma optimista, tranquila y esperanzadora. Pero, mencionado todo ello, se me ocurren unas breves  reflexiones:

Que el número de horas lectivas sea un poco superior (una o dos) creo que no es razón suficiente para que empeore la calidad de la enseñanza. ¡Ya quisieran casi todos los profesores de la concertada o de la privada dar 20 horas lectivas a la semana! Puede haber otras razones (mayor número de alumnos en clase, por ejemplo) pero esa no creo que sea de peso.
Además, los profesores de clásicas tienen en su mano impartir todo el currículum de la ESO y de Bachillerato con esas 20 horas: 16 de Bachillerato (Latín y Griego), 3 de Latín de 4º de la ESO y una de Cultura Clásica. Eso fue lo que yo hice en mis dos últimos años de docencia.

Que el recorte de asignación económica vaya a repercutir también en la calidad docente se ha de ver. Todos cuantos nos hemos dedicado a la enseñanza sabemos el despilfarro económico que se hace a veces, a través de pequeños -y no tan pequeños- detalles: gasto desmesurado de papel, de luz, de material diverso...  No sé si en otros sitios el profesorado es más cuidadoso, pero en mi antiguo centro me hartaba de apagar luces de aulas al final de la mañana o de la tarde.

Todo cuanto he dicho no es políticamente correcto -lo sé-, pero creo que la calidad de la enseñanza no se mide por esos raseros: hay muchas otras cosas que cuidar primero (la metodología empleada, la atención a los alumnos, la colaboración del profesorado en el propio centro... y la pasión que se pone en la difícil pero importante tarea de educar).