viernes, 28 de octubre de 2011

Un apunte sobre Plinio el Viejo

Llevo leídas unas 200 páginas de la voluminosa novela de Santiago Posteguillo Los asesinos del emperador. Al igual que en la trilogía sobre Escipión, el autor recrea de manera brillante y convincente toda una época de la Roma antigua, en este caso desde Nerón hasta Trajano.

Lo que quería compartir ahora con todos los lectores es el perfil que hace Posteguillo de Plinio el Viejo  (pp 180-181). Se trata de un sugerente y breve apunte sobre su vida, relacionándola con el turbulento momento político y social de la época.  Dejo a los lectores con el párrafo en cuestión:
Cayo Plinio Cecilio Segundo, llamado Plinio el Viejo, se encontraba entre los pocos atrevidos que se habían decidido a comprobar con sus propios ojos que, en efecto, los pretorianos, alentados por un nuevo rebelde, Otón de nombre, se habían rebelado y dado muerte al emperador Galba y su sucesor. Cayo Plinio se consideraba ya mucho más hombre de letras que un guerrero, pero no era un cobarde: había servido a Roma durante doce duros años en Germania y combatido con valentía hasta llegar a alto oficial de la caballería; luego, cuando Nerón empezó a volverse loco hasta ordenar que el gran general Corbulón se suicidara -pues su fama eclipsaba a la del emperador-, captó el mensaje subliminal y dejó la carrera militar y política en la que estaba destacando demasiado y se dedicó a la escritura. Luego Plinio, atento a los vaivenes del siempre caprichoso carácter de Nerón, que, de pronto, se aficionó a componer versos, dejó de escribir poemas y se centró en la redacción de su gran obra, la Historia Naturalis, donde intentó recopilar todo el conocimiento de botánica, medicina, mineralogía y decenas de otras disciplinas para que quedara constancia para una posteridad que cada vez intuía más incierta y tenebrosa; más aún después de los tumultos de aquella misma mañana.

3 comentarios:

jl dijo...

Plinio el Viejo, la mayor autoridad científica del imperio, demostró que la mujer menstruada agriaba el vino nuevo, esterilizaba las cosechas, secaba las semillas y las frutas, mataba los injertos de plantas y los enjambres de abejas, herrumbraba el bronce y volvía locos a los perros.
http://joseluisregojo.blogspot.com/2012/03/romanas-griegas-regalo-especial.html

Anarkasis dijo...

He llegado aquí de rebote en una búsqueda sobre Plinio...
Me parece que nadie ha entrado al trapo de lo que expone usted que postula el novelista,
De lo que he leido hasta ahora documentándome a la fuerza,

(intento traducir la historia natural, van 11 libros subidos, espero que no considere el enlace como span)
http://www.historia-del-arte-erotico.com/Plinio_el_viejo/

sobre él, no he encontrado datos que corroboren eso que manifiesta respecto a sus decisiones forzado (indirectamente) por Nerón.
Un saludo

Anónimo dijo...

Plinio junto con Dioscorides fueron de los pocos ciudadanos romanos que estudiaron ciencias naturales.