lunes, 2 de octubre de 2006

"¿YA ES LA HORA?"


Clase de latín en segundo, ya avanzada la mañana. Creo recordar que hace días mencioné la escoba de quitar las telarañas que deja el verano. Pues en esas estamos, haciendo un concienzudo repaso, en el que pido a mis alumnos un 7 para tener un 5, por aquello de que nadie se fiaría de un médico que aprobó la carrera con un 5.

El repaso de ese día iba de algo tan poco entusiasmante como la conjugación verbal activa: lleno la pizarra de esquemas; los alumnos escuchan y toman notas (¡siempre toman notas de todo!); me aseguro de que las explicaciones -las orales y las escritas- se entiendan...

Cuando miro el reloj, ya falta poco para acabar la clase, y digo algo así como 'una sola cosa más, porque quedan cinco minutos escasos...' En ese momento, veo que Eva, en la primera fila, mira el reloj como para asegurarse, a la vez que hace un gesto como de quien dice '¿ya?'

¿Qué mejor cosa le puede ocurrir a un profesor que, en clase, les pase el tiempo volando... a sus alumnos?

2 comentarios:

Ana dijo...

Envidia (de la sana) y mucha es la que me das con este post. Estoy convencida de que el mérito no lo tiene la conjugación verbal, aunque sea activa, sino tu gran labor como docente.
Son estos días los que te dan ánimos para los muchos otros en los que te dejan con la palabra en la boca porque ha sonado el timbre :-)
Por cierto, ¿cómo haces para que tus alumnos tomen notas? Los míos, ni dictándoles.

Magister-Διδασκαλος dijo...

Gracias por los elogios, pero he de advertirte que en muchas ocasiones eso no pasa. Ya sabes que unos días la materia interesa más, otros uno está más espeso. ¡Qué le vamos a hacer! Lo importante -y mucho- es demostrar que tú sí estás entusiasmado con lo que explicas.
Te respondo a tu correo a la pregunta de cómo hacer para que tomen notas.
Saludos cordiales.